8 mitos sobre la felicidad

Por Davidsaparicio @Psyciencia

¿Alguna vez te has preguntado qué es la felicidad? Seguramente, es aquello que todos aspiramos llegar a tener, pero a pesar de ser un aspecto común de los seres humanos, su definición varía en gran medida en función de lo que es nuestra propia percepción y concepto de ser felices. 

Lamentablemente, en torno a la felicidad se han creado varios mitos que conviene derribar. Hemos resumido algunos de los más notorios. Algunos de ellos son descritos por Sonja Lyubomirsky, investigadora graduada en la Universidad de Harvard y Doctora en Psicología Social por la Universidad de Stanford (Estados Unidos), en su libro “La ciencia de la felicidad” (2008).

1. Hay que ser felices todo el tiempo

Este mito ha causado muchos problemas y malestares a muchas personas a lo largo del tiempo, y es que a muchos nos han querido vender la idea de que hay que estar siempre felices para ser exitosos en la vida, pero esto es algo simplemente irreal. 

La felicidad no es un estado continuo, y es parte de nuestra cualidad humana experimentar toda una variedad de emociones y sentimientos a lo largo de nuestra vida. Pensar en que siempre seremos felices es simplemente absurdo. Ser sanos es permitirnos también sentirnos mal, y no pasa nada. 

2. Tenemos que conseguir ciertas cosas para ser felices

La felicidad es un estado, no un lugar al cual llegar, y este mito ha sido uno de los que más ha perdurado en el tiempo, pues nos han hecho creer que debemos tener o lograr ciertas cosas en la vida para ser felices. Y es entonces cuando pasamos toda nuestra existencia en una carrera contra el tiempo por lograr todo eso para ser por fin “felices”.

Pero la felicidad no se basa en cosas materiales, se basa en el agradecimiento y en nuestra capacidad de disfrutar y valorar lo que tenemos. Y no solo nos referimos a lo material, sino también a las relaciones interpersonales y a la autopercepción de nosotros mismos. 

3. La felicidad está “ahí fuera”

Otro falso mito de la felicidad muy relacionado con el anterior. Como decíamos la felicidad en realidad no es algo tangible, algo que se busque y se encuentre, que se pueda tocar. Por ello, al no ser algo que se busca y se encuentra, no tiene sentido esperar que ocurran ciertas cosas para lograr ese estado de felicidad. 

Porque la felicidad es efímera, es un momento puntual tomando café con tu mejor amigo, es una sensación de ilusión al ver esa persona que hace mucho que no vemos… son momentos, sensaciones, estados… es algo impermanente que, tal y como viene, se va. 

Y además, no depende tanto de las cosas de fuera, sino de nuestra ya mencionada capacidad para ser felices, para automotivarnos, para apreciar las pequeñas cosas y, en definitiva, para ser capaces de asombrarnos con la belleza de la vida.

4. Si no eres feliz estás mal

Afirmar esto es reducir mucho la realidad, simplificarla demasiado. ¿Realmente estar mal es sinónimo de ser un infeliz? Además, lo cierto es que muchas veces nos han hecho creer que no es normal no sentirse feliz y que debemos serlo siempre para estar bien, pero esto es simplemente irreal. Como seres humanos complejos que somos, con cualidades biopsicosociales, hay muchos factores que juegan un papel en nuestra sensación de bienestar.

No pasa nada malo si nos sentimos mal algunas veces, si estamos tristes, molestos o frustrados. Es simplemente parte de lo que somos, de nuestra naturaleza, y eso no significa que hayamos fracasado en ese propósito absurdo de querer ser siempre felices. 

5. La felicidad conlleva solo emociones positivas

Lo cierto es que la alegría y la tristeza pueden convivir, y que esto no es incompatible con la felicidad. La realidad es que un estado de felicidad puede aparecer cuando logramos ir resolviendo diferentes situaciones diarias o puntuales. 

Pero para poder afrontar este reto, serán también necesarias nuestras emociones “negativas” (o más bien, emociones menos agradables de transitar), como el miedo, la tristeza o la rabia. Por lo tanto, para ser felices sí son importantes las emociones positivas, pero también el hecho de poder transitar y acoger las “negativas”, ya que ellas también nos guían, y tienen su sentido y función.

6. No se puede ser feliz e inteligente al mismo tiempo

La literatura está llena de autores que han preservado la idea de que a mayor conocimiento o inteligencia menor es la capacidad de ser felices, asociando la idea de la felicidad a una profunda ignorancia que nos hace no ser conscientes de todo a nuestro alrededor.

Pero esto no es cierto, bien puedes ser una persona inteligente y feliz, pues la felicidad no está supeditada al nivel de conocimiento que tenemos. Podemos ser inteligentes, tener mucho conocimiento y aún así, tomar la valiente decisión todos los días de buscar el lado positivo de las cosas y de ser agradecidos por lo que tenemos. 

7. La felicidad: se tiene o no se tiene

Otro mito asociado a la felicidad. Muchos tienen la idea de que “nacemos felices o infelices”, como si esa felicidad dependiera de la genética. Lo cierto es que el ser humano, por naturaleza, tiene la capacidad intrínseca de ser feliz, y que esto depende de sí mismo (lógicamente, junto a las circunstancias de su vida). 

Pero es un mito esto de que hay personas que no pueden ser nunca felices. Sin embargo, también es importante saber que ser feliz conlleva esfuerzo, dedicación y una actitud positiva hacia la vida. Y es que, la fuente de la felicidad la podemos encontrar en la forma en la que tenemos de comportarnos, en cómo pensamos y en las metas que nos planteamos en la vida.

8. El que no es feliz, tiene algún defecto

Todos pasamos épocas complicadas en nuestra vida, y esto no nos quita la capacidad de ser felices, aunque sí pueda dificultar este estado de bienestar. Sin embargo, esto no significa que haya algo malo en nosotros, que tengamos alguna tara o defecto. 

No somos débiles por no ser felices todo el tiempo. Y de hecho, necesitamos poder reconocernos como seres vulnerables que somos para poder pedir ayuda cuando la necesitemos y recuperar estos momentos de bienestar y paz.

“La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”, Gandhi.

Referencias:

  • Lyubomirsky, S. (2008). La ciencia de la felicidad. Un método probado para conseguir el bienestar. Editorial Urano.