Ante esta situación, el rey encarga gobierno al conservador Eduardo Dato, que actúa de tres maneras: - Reprime duramente la huelga, declarando el estado de guerra y llamando al ejército para sofocar el movimiento. La represión se salda con varios muertos y la detención del comité de huelga. - Ante las juntas militares, el gobierno se muestra favorable a reconocer algunas de sus demandas pero, inmediatamente, consigue enfrentarlas a los trabajadores al llamar al ejército para reprimir la huelga. De hecho, ante la convocatoria de la huelga, las propias juntas limitan sus reivindicaciones por temor a que estalle una revolución. - El gobierno ordena disolver la Asamblea de Parlamentarios pero ésta ya se encontraba dividida pues, tras el inicio de la huelga, republicanos y socialistas se mostraban partidarios de asumir algunas reivindicaciones de los trabajadores. Sin embargo, la Lliga se asusta ante la situación revolucionaria que crea la huelga y no está dispuesta a debilitar al gobierno. Finalmente, el rey se entrevista con Cambó, dirigente de la Lliga, y le convence para que dos ministros catalanistas entren en un gobierno de concentración nacional. La Lliga queda así vinculada al sistema. La crisis no consiguió poner fin al sistema por dos factores: - Los tres grupos actuaron aisladamente, sin llegar a coordinarse. - El temor al movimiento obrero, sobre todo tras las noticias que llegan de Rusia, hace que tanto las juntas militares como los parlamentarios de la Lliga frenen sus demandas y prefieran apuntalar al gobierno. Sin embargo, la victoria del gobierno es muy débil pues el sistema ha quedado muy cuestionado. Desde 1917 ante la gravedad de la situación, desaparece el turno de partidos y en su lugar se suceden gobiernos de concentración, con ministros de los partidos conservador y liberal y el apoyo ocasional de la Lliga. La crisis social y la lucha de clases en Barcelona: La situación económica y social se fue agravando, destacando la gran repercusión de la gripe de 1918. El enfrentamiento entre los trabajadores y los patronos entró en una fase de gran violencia (Terrorismo rojo vs terrorismo blanco), tras la huelga de “La Canadiense”. Los empresarios respondieron con un lock-out y la creación de Sindicatos Libres. Los sindicatos anarquistas apostaron por la acción directa. Todo ello provocó una ola de violencia sin precedentes, incluido el asesinato del jefe de Gobierno Eduardo Dato. Y la aplicación de la denominada "Ley de Fugas". En Andalucía, entre 1918 y 1921 se vive el llamado trienio bolchevique caracterizado por las luchas y reivindicaciones de los jornaleros que mediante huelgas y la ocupación de las grandes fincas exigen la reforma agraria. Ante esta situación las fuerzas de orden público intervienen con una dura represión de la que son víctimas dirigentes y simpatizantes anarquistas. Con la declaración del estado de guerra y una fuerte represión se finalizó la revuelta social en 1920. La crisis marroquí: el desastre de Annual: Tras la conferencia de Algeciras de 1906 se firmó un nuevo tratado en 1912 con Francia rectificando las zonas del protectorado. Bajo las órdenes del general Berenguer, Alto Comisario de Marruecos, se inició una acción encaminada a controlar el territorio del Rif. En el verano de 1921, una acción mal planificada por el general Fernández Silvestre permitió al líder guerrillero Abd-del-Krim derrotar a los españoles provocando el desastre de Annual, con cerca de 13.000 bajas españolas. El expediente instruido por el general Picasso fue el antecedente del golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923. En este ambiente, entre los sectores más conservadores de la opinión pública se piensa en una dictadura como forma de solucionar la crisis política y social. Finalmente, será Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, el encargado de dar el golpe de Estado en 1923. El rey acepta los hechos consumados y llama al general para formar gobierno. Se suspende así la Constitución de 1876 y con ella el sistema de la Restauración diseñado por Cánovas en 1874.
El desastre de Annual
MEMORIA DE ESPAÑA: ALFONSO XIII
