Revista En Femenino

A dónde van las desaparecidas

Publicado el 06 julio 2012 por Daniela @lasdiosas
Cada vez con más frecuencia nos encontramos con grupos de jóvenes latinoamericanos que, mochila al hombro, recorren su continente, haciendo teatro callejero o malabares en alguna esquina muy traficada de las ciudades, o vendiendo artesanías en los barrios o lugares turísticos. Se acercan en sus viajes a la historia y a las culturas de este su continente. Carolina Garzón es una joven colombiana de 22 años, activista política, dirigente estudiantil, que enrumbó a Ecuador a pasar un tiempo, seguir conociendo el país del que se había enamorado, manteniéndose haciendo teatro callejero y vendiendo artesanía. El 28 de abril último, Carolina salió de la casa que compartía con otros jóvenes, dejando sus pertenencias e incluso su pasaporte, cámara, billetera, y desapareció. Desde entonces, nadie sabe nada, ni vio nada, ni oyó nada. Su padre se ha mudado al Ecuador y está moviendo cielo y tierra y junto con varios colectivos de derechos humanos ha logrado llamar la atención de las principales autoridades de su país y de Ecuador, quienes están haciendo las investigaciones y mantienen el compromiso de continuar la búsqueda en el país.
Carolina se une a una larga lista de desapariciones de mujeres que en tiempos de dictadura y de democracia siguen ocurriendo en nuestros países.Desde México hasta Argentina, las mujeres desaparecidas, especialmente jóvenes, suman varios miles. De la mayoría de ellas no se sabe mucho, ni cuándo desaparecieron, ni si se inician investigaciones; parecen ser números que no importan. Son las familias quienes deben librar una dura batalla para, en el mejor de los casos, lograr que algo se investigue y en el peor asumir la pérdida manteniendo un permanente duelo, vivir la incertidumbre de una vida a medias, de sentir la no vida, la no muerte, que es el escenario en que coloca a los seres queridos la desaparición de una persona, sin permitirles voltear la página, hacer el duelo, como ha pasado con los cientos de miles de desaparecidos en el conflicto armado interno que vivió el país y cuyas familias aún esperan noticias.
Si en tiempos de dictadura, las fuerzas represivas desaparecían las mujeres por su actuación y compromiso político, apropiándose incluso de sus hijos e hijas, como ocurrió en Argentina, en tiempos de democracia, una nueva forma de esclavitud parece ser la principal razón. Es la trata de mujeres, actividad que moviliza millones de dólares, generando ingentes ingresos a verdaderas mafias en Latinoamérica. En el Perú, muchas jóvenes son captadas con engaños, supuestamente para trabajar, con promesas de buenos sueldos y de apoyo para que estudien, y llevadas a lugares lejanos, en donde serán parte de mercados de violencia, que surgen, como señala George Elwert, “donde quiera que exista una coincidencia de zonas abiertas a la violencia, recursos explotables y mercados correspondientes”.(1)
Precisamente en regiones como Madre de Dios y Puno, donde la minería informal reporta descomunales ganancias, – sólo en Madre de Dios se produjo en el 2010 20 toneladas de oro, el 12 por ciento de la producción nacional – y donde se movilizan millones de dólares en compra y venta de maquinarias, casas, autos, etc., se da un enorme crecimiento de los llamados prostibares o chirrines, que representan una de las formas más duras de violencia, pues es allí donde niñas y adolescentes de 14 a 16 años son prostituidas. Son niñas generalmente provenientes de sectores pobres o comunidades campesinas o indígenas empobrecidas que, en el afán de ayudar a su familia o para tener mejores condiciones de vida y oportunidades, son convencidas principalmente por mujeres para trasladarse a estas localidades en donde deberán atender a los clientes de estos negocios. Así lo reporta una investigación de la revista Caretas sobre el caso de dos menores de edad que vivieron esta situación: “Sin documentos ni celulares, sin dinero y encerradas en el local junto a decenas de jóvenes, Stefany y Alejandra se negaron a tener sexo con los clientes, pero tras más de una semana de cautiverio el hambre finalmente pudo más. Miss Sagitario ofrece 2×1: las chicas son un regalo por el consumo de alcohol. Por cada botella de whisky, que en los burdeles puede llegar a costar 500 soles, el “cliente” puede “fichar” con la chica que le acompaña en apestosos y minúsculos cuartos de plástico. El primer día que una de ellas fue violada, relató que la obligaron a beber tanto alcohol que no recuerda el número de hombres que la vejó.”(2)
Que mujeres y adolescentes e incluso niñas sean prostituidas no es un asunto casual, sino que se asienta en la complicidad de una sociedad que naturaliza o se hace de la vista gorda frente a estas situaciones, complicidad que se acrecienta en las zonas donde el comercio del oro y la propiedad del mismo parecen conjugarse con el comercio de los cuerpos de las mujeres-niñas, asumidos como propiedad de quien paga, sin que a quienes son testigos de estos hechos les parezca extraño. Hace sólo unos pocos días, en el suplemento dominical de un prestigioso diario, sale en dos páginas un reportaje titulado “Pionera del porno”, en el cual la entrevistada, en uno de los más célebres prostíbulos de Lima, que, dice, viene a poner una productora para realizar este tipo de películas, habla de que ya han seleccionado un par de actrices que considera que sirven. “Ha habido bastante chicas en el casting, pero no me sirven todos los culos,” dice, dejando claro explícitamente qué es lo que le interesa de las mujeres. Además nos informa que aparecen en el lugar esculturales cuerpos de mujeres ecuatorianas, colombianas y dominicanas. (3)¿Cuántas de estas serán victimas de trata, o serán parte de las mujeres desaparecidas de sus respectivos países? nos preguntamos, pues es poco probable que tengan el permiso de trabajo requerido para ejercer una actividad económica.
En un país en el que aúnhay tantos desaparecidos de los tiempos del conflicto armado interno, cuyas familias siguen esperando saber donde están aunque sea para llevarles flores y cerrar el duelo,resulta increíble que se sepa tan poco de las personas que desaparecen.Como dice el ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner, esa insensibilidad “se hace evidente cuando despliegan intensas campañas ante la desaparición de una persona, explotando a fondo esa desgracia personal, sin decir ni una palabra sobre la situación que afecta a más de 15 mil personas, mayoritariamente de origen andino, desde hace ya décadas.” (4)
En la actualidad, sólo para señalar algunos números, tenemos que de cada 10 personas desaparecidas en el Perú, seis son mujeres, que desde el 2003 hasta el 2012 se denunciaron 8804 desapariciones, de las cuales 5217 fueron mujeres y que sólo el 52% de los casos se resolvieron. En el 2012, se ha denunciado la desaparición de 804 personas, de las cuales 465 son mujeres. Otro elemento del que hay que tener conciencia es que del total de estas desapariciones, 331 son menores de edad, 114 tienen 14 años y 217 están entre los 15 y 17. De estos últimos, hasta el momento, sólo se han resuelto 4 en cada rango de edad, es decir un poco mas del 1%, según la base de datos consultada. (5)
Según el Coronel de la Policía Nacional Claudio Víctor Tello Benítez, Jefe de la División de Investigación de Personas Desaparecidas de la Dirección de Investigación Criminal, “Generalmente, son mujeres las que se fugan de sus casas por problemas personales en familias disfuncionales. Los mayores casos que se presentan, la adolescente se fuga con el enamorado y no anuncian su paradero.” (6) Pese a que su análisis sea correcto,es cierto también que no hay una política sobre personas desaparecidas, ni mecanismos de alerta rápida para que se inicie la búsqueda inmediata a los que puedan acceder las familias cuando ven que sus familiares no se reportan, pues aunque no existe una directiva en esa línea, la policía suele mencionar que tienen que esperar 24 horas antes de iniciar la búsqueda, lo que implica la pérdida de un tiempo valioso. No es posible que sigan desapareciendo personas, no es posible que niñas y adolescentes sigan siendo cautivas de redes de trata, no es posible que tengan que movilizarse muchos recursos para lograr la atención de las autoridades, no es posible que jóvenes como Carolina no puedan caminar por las rutas de esta nuestra América sin vivir en el peligro de que un día cualquiera desaparezcan del mapa como si se las hubiera tragado la tierra.

PD: El lazo negro representa mi solidaridad con las familias de Eleuterio García Rojas, José Silva Sánchez y César Medina Aguilar, fallecidos en Celendín durante las manifestaciones de ayer.
Notas:
1)Georg Elwert, “Markets of violence and policies of help and intervention”, 1998, citado en Michael Reed Hurtado, “Desarrollo minero y mercados de violencia”, El Colombiano, 14 de mayo del 2012. 2)Beatriz Jímenez, “Esclavas de Oro”, Caretas, 22 marzo del 2012. 3)Oscar Miranda, “Pionera del porno”, Domingo, La revista de la República, 1º de julio del 2012. 4)Salomón Lerner,“Por una política sobre personas desaparecidas”, Domingo, La revista deLa República, 8 de enero de 2012. 5)Recopilación propia a partir de los datos proporcionados en www.peruanosdesaparecidos.org 6)Jorge Malmborg, “Mayoría de casos de personas desaparecidas son mujeres adolescentes, según PNP”, La República, 24 de mayo de 2012 http://www.larepublica.pe/24-05-2012/mayoria-de-casos-de-personas-desapa...
Por Rosa Montalvo Reinoso [email protected] Noticias Ser Perú

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