Revista Economía

A propósito del “Brexit”…

Publicado el 22 junio 2016 por Jordi Mulé @jordimule

A propósito del "Brexit"...

Debo confesar antes de nada que siento envidia sana por nuestros socios británicos; tienen un sistema democrático de los más antiguos del mundo, una mentalidad eminentemente práctica y un corpus legal mucho más simple que el nuestro. Los británicos prefieren dotarse de un limitado número de leyes marco que son desarrolladas en gran parte por la costumbre y la jurisprudencia, no necesitan dotarse de un corpus legislativo más que cargado en el que siempre se esté buscando hasta el más mínimo resquicio o vacío legal para intentar aprovecharlo y, si hace falta, no tienen ningún reparo en consultar a su ciudadanía por escabroso que sea el tema a decidir. Lo hicieron hace poco con el tema de Escocia y lo han vuelto a hacer ahora preguntando a sus ciudadanos sobre su permanencia o no en la Unión Europea, el " Brexit ". Sí, ciertamente, los británicos me causan una sana envidia.

Dicho esto, el inminente referéndum en el Reino Unido sobre la permanencia o no de esta país en la Unión Europea es algo más que eso; realmente se trata de la crisis política más importante vivida en el seno de la UE (Unión Europea) desde su creación. No olvidemos que hasta hoy no existe ningún precedente de ningún estado miembro que se haya salido de la Unión, y que la posible salida del Reino Unido de la UE no sería para nada testimonial, pues las consecuencias políticas podrían llegar a ser determinantes en el futuro próximo, por no hablar de las consecuencias económicas derivadas de la crisis política; y es que el peso del Reino Unido no es para nada desdeñable.

Me explico, se habla mucho de las posibles consecuencias económicas inmediatas de la posible separación británica de la UE, como por ejemplo la más que posible devaluación de la libra esterlina. Ello, no lo niego, puede ser perfectamente cierto, pero quizá no tenga suficientemente en cuenta que actualmente el Reino Unido ya goza de un estatus especial en el seno de la UE, y que una salida británica de la UE, el "Brexit", si se negociara correctamente quizá llegara a una situación " de facto " más o menos similar a la actual. Es decir, que salvado el susto inicial las cosas poco a poco podrían volver a su cauce, al menos, aparentemente.

Aparentemente porque, al menos en mi parecer, si las consecuencias económicas del " Brexit" bien pudieran ser controladas a corto plazo mediante algún tipo de estatus especial parecido al actual, las consecuencias políticas podrían ser imprevisibles. En el orden europeo hay ciertos países que ven con recelo la preponderancia alemana y de su antigua moneda, el marco alemán o "Deutsche Mark", en el actual euro y en los que su población no está demasiado por la labor de seguir subvencionando a los países del sur de Europa. Me refiero a ciertos países desarrollados como Dinamarca, que bien podría intentar una salida similar a la británica, o Suecia, que bien pudiera hacer lo mismo. Es decir, que podría producirse una auténtica salida escalonada de diferentes países de la Unión Europea y ello sí que conllevaría consecuencia económicas importantes, aparición nuevamente de las fronteras, desaparición de las políticas económicas comunes, etc. A todo ello, no podemos olvidar las consecuencias políticas que podrían suceder en el seno del propio Reino Unido si decidiera al final salirse de la UE, podría ser que Escocia intentara de nuevo la secesión con la excusa de quedarse en la UE, y que Irlanda del Norte, el Ulster, debido a sus lazos con la República de Irlanda, también país miembro de la UE, podría intentar optar por lo mismo.

Pero lo más duro sería ver en qué quedaría el prestigio de la UE y del euro si ciertos países socios la empezaran a dejar, la impresión de fracaso en el Proyecto Común Europeo que quedaría en el inconsciente colectivo sería inevitable. No olvidemos aquel dicho que dice aquello de que " los divorcios nunca son románticos ". Y tampoco olvidemos que los europeos nunca hemos disfrutado de un período de paz tan largo como el que hemos tenido desde que existe la UE, pues no queda muy lejos en el tiempo aquél en el que las guerras entre las diferentes naciones europeas estaban a la orden del día.

Por lo tanto, desde la envidia sana que me causan los británicos por su valentía a la hora de afrontar sus problemas y las demandas de toda o parte de la población, no puedo dejar de desear que, al final, todo quede en un susto, y que el Reino Unido decida quedarse en casa, en la UE, y acompañado de con sus naciones europeas hermanas. Personalmente creo que todos necesitamos una UE más consolidada y que pueda ser el garante del futuro de las próximas generaciones de europeos, y seguramente, para ello se precisen de valientes reformas. Ya se verá...

"God save the UK"

Economista C.E.C. núm 13147

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