Abel nos ha contado que cuando los piratas empezaban un viaje llevaban muchas provisiones de alimentos para no pasar hambre ni sed, como carnes secas, galletas y legumbres, incluso llevaban animales vivos como cerdos, gallinas u ovejas.
Pero poco a poco las provisiones se iban acabando y no siempre tenían alimentos que comer. Por eso a veces tenían que comer tiras de cuero hervidas… ¡estaban malísimas!
Y cuando se les acababan las verduras y las frutas contraían una enfermedad terrible: el escorbuto, ya que no tenían vitaminas, y se les caían los dientes.






Y para que nosotros no tengamos hambre, como los piratas, Abel nos ha hecho con su mamá unas magdalenas de piratas riquísimas…






¡Muchas gracias Abel!

