Revista Cultura y Ocio

Abrir un libro y no cerrarlo*

Por Gfg
Singular y de ejecución casi perfecta. Así clasificamos nuestra última lectura, Las flores de Baudelaire. Singular por su extraño protagonista principal, el fotógrafo-detective, Alfredo Maldonado: un hombre oscuro que desarrolla aficiones algo perversas y con un humor de lo más cáustico que se lanzará a la investigación del asesinato de una indefensa niña, perteneciente a una familia de la burguesía de Bilbao
Abrir un libro y no cerrarlo*
Y de ejecución casi perfecta (‘casi’ porque creemos que la excelencia no existe y porque también queremos ser algo irónicos…) ya que este es un libro ágil, los capítulos cortos así lo confieren, y porque la trama está perfectamente desarrollada, ambientada, con un suspense muy bien conseguido y además la historia es realmente original. Narrada en primera persona a través del personaje principal, la novela se encuentra enmarcada en el Bilbao de 1917. Gonzalo Garrido refleja a la sociedad bilbaína de aquella época, inmersa en los negocios prósperos (y sucios) que dieron lugar gracias a la neutralidad del país con respecto a la Primera Guerra Mundial. Conoceremos de forma magistral, la ciudadanía y el entorno de aquel tiempo: la redacción de un periódico, las empresas, los sindicatos, la universidad, la iglesia, la masonería o se nos hablará, entre otras, de las doctrinas krausistas. Todo un completo compendio debido a que nuestro detective aficionado (fotógrafo) proyecta la investigación como si de instantáneas se tratara, queriendo para sus averiguaciones un ‘retrato’ completo de las personas y el ambiente que rodearon a la niña asesinada, Anabel Krüger. Libro lleno de crítica social y que, a pesar de la época en la que se desarrolla, difiere bien poco con nuestra sociedad actual por lo que nos reafirmamos en pensar que el hombre es cruel intrínsecamente, independientemente del momento en que le toque vivir. Si el título de este libro lleva de manera explícita las famosas Flores del mal de Charles Baudelaire, no es hasta el final de la novela que el autor hará una referencia expresa aunque implícitamente el mal y la corrupción serán muy importantes en esta trama. Ante tanta infamia y envilecimiento, siempre nos quedarán las buenas lecturas como Las flores de Baudelaire y autores como Gonzalo Garrido que nos dejarán libros y frases como estas: La lectura, el único espacio puro que queda al ser humano.
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