Revista Coaching

ABRIR Y CERRAR PUERTAS… (y III)

Por Mbbp

 

Abrir y cerrar puertas (y III)

Sigue…

Un efecto curioso es que nuestras relaciones se van adaptando a nuestra manera y sentido profundo de vivir, a cada momento. En época, por decirlo de alguna manera, que vivimos con una cierta superficialidad, nos rodeamos “espontáneamente” de personas superficiales. En otros momentos más introspectivos y profundos, aparecen personas que viven un parecido momento vital. Y es que la vida nos prevee a cada momento de lo que entiende deseamos en nuestra vida.

Y eso es también extensible a situaciones o actitudes dañinas para nosotros mismos -normalmente motivadas por la baja autoestima-, en las que aparecen personas que cumplen su cometido de hacernos sufrir. Y es que repetimos una y otra vez patrones de relaciones tóxicas, hasta que somos conscientes de éstas y decidimos sanear nuestro interior, aprender de lo vivido y optar por cambiar o abandonar este tipo de patrones y de relaciones…

No me cansaré de insistir que el mundo no es como es, sino como somos, cada uno de nosotros. Es un simple espejo que nos ayuda a ver todo  aquello que no somos capaces de ver en nuestro interior. De esta manera, para bien o para mal, cada una de las personas que habitan de alguna manera tu vida ordinaria no es más que un reflejo de algún aspecto de tí mismo, que conoces o aún desconoces. Y eso te permite ser consciente de ello, usarlo, cambiarlo o desecharlo, pero siempre y en todo caso, aprender sobre tí mismo.

En el fondo, cada persona es un crisol formado por varias personalidades diferentes, que forman parte de una misma unidad, que es tu “yo”. Pero, durante la vida, los diferentes acontecimientos y circunstancias con diferentes personas nos permiten descubrir las partes ocultas de nosotros mismos, esas partes que tal vez aún no has vivido. Por ello, es de agradecer la aparición de cada persona que te permite conocerte como eres…y entender que su desaparición, en muchos casos, es simplemente porque finalizó su rol de enseñarnos algo para nosotros mismos o para nuestra vida. Por eso, precisamente, se abren y se cierran puertas continuamente, porque nuestra vida evoluciona!

Así, la vida es un contínuo abrir y cerrar puertas, aunque el ser humano tenga el mal hábito de adaptarse a todo (incluso a la adversidad, lamentablemente) y a intentar desesperadamente prolongar sus momentos y las personas que los habitan. Pero la vida es cambio contínuo y el devenir de las personas, los momentos y los lugares por los que transitamos cambian constantemente, para dar riqueza y color a nuestra vida, para integrar el “yo” completo. El apego (incluso a una sola de tus personalidades) lo único que provoca es dolor… innecesario. Si tú cambias a cada instante, eres diverso y ese es tu patrimonio como ser humano en constante evolución, todo a tu alrededor cambia igualmente, para adaptarse a tu vida en cada momento. La vida no admite apegos ni nostalgias que, en forma de recuerdo, nos impiden vivir y sentir lo nuevo que llega a cada instante. Aunque a veces solo sea en forma de una nueva e inesperada persona…

Etiquetas: amor, relaciones, vida


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