Un clásico navideño son los anuncios de colonias y perfumes. Los olores conectan con la zona cerebral responsable de las emociones. Los publicistas saben que estamos en una época propensa a la expresión de afectos y aprovechan para difundir el producto como un regalo ideal.
Por otro lado, están los tópicos de que el francés es el idioma del amor y París la ciudad de los enamorados.
Lo juntas todo y aparece la idea de anunciar los perfumes “afrancesando” su nombre, especialmente si contienen la “r”, como es el caso de Herrera o Rabanne y con un tono insinuante.
No sé de donde han sacado la idea de que esa pronunciación refuerza el mensaje. Me parece ridículo y empalagoso; si tuviera que comprar uno elegiría el que no se anuncie o, al menos, no con esa fonética.
