Revista Opinión

Aburridísimo, con un final de horror

Publicado el 30 marzo 2012 por Andi

 

TRATAR DE LO COTIDIANO AL MENUDEO EXIGE REFERIRSE A PERSONAS Y A HECHOS QUE NO TIENEN EN SÍ MISMOS Y AL CORTO PLAZO, NI LA MÁS MÍNIMA IMPORTANCIA.

TODOS LOS PERSONAJES QUE APARECEN EN LA ESCENA COTIDIANA SON UNOS DELINCUENTES COMUNES Y UNOS PIGMEOS MENTALES, ADEMÁS DE SER MORALMENTE DEFORMES.

Aburridísimo, con un final de horror.

No me interesa ser un comentarista político. El tema me parece demasiado falso, los personajes demasiado despreciables y los eventuales lectores demasiado impermeables a cualquier argumento lógico como para que esa sea una tarea atractiva. Y no porque no estén ocurriendo cosas de una extrema peligrosidad para nuestro futuro personal y colectivo, sino porque  cualquier cosa que se diga, para que valga a pena decirla, tiene que apuntar al largo o mediano plazo y eso es intolerable para la miopía general. Y tratar de lo cotidiano al menudeo exige referirse a personas y a hechos que no tienen en sí mismos y al corto plazo, ni la más mínima importancia. Todos los personajes que aparecen en la escena cotidiana son unos delincuentes comunes y unos pigmeos mentales, además de ser moralmente deformes.

Mire, por ejemplo, el caso Boudou. Ese mutante inferior ha tenido más prensa últimamente que la propia usurpadora,  a pesar de que ésta no deja pasar un día sin decir maldades en forma de pavadas, con gestos de “madama” y mohines de muchachita que no se ha dado cuenta de que ya tiene muchos años, muchas papadas y muchas arrugas.

Toda persona que tenga dos dedos de frente (¿cuántas habrá?) se da cuenta que el acusar a Boudou todos los días de una estafa de poca monta (digo “poca monta” porque se habla apenas de algunas decenas de millones de dólares cuando el “standard” de los robos de otros altos funcionarios se mide por centenas de millones de esa moneda) no tiene ninguna consecuencia y ninguna importancia. Es casi un chisme banal en este mundo de catástrofes morales en que vive la ex-argentina.

Pero como lo que hacen los directores de este teatro (o sea, la secta marxista que nos tiene agarrados del cogote) siempre tiene un objetivo perverso y grave en todo lo que hace o manda hacer, no podemos suponer que todo esto sea eso y nada más.

Luego, habría que tratar de descubrir, por ejemplo, cual es ese objetivo en el “caso Boudou”. Sin embargo no tengo la intención de ensayar hipótesis alguna. Sólo digo que no creo que todo este “show” se deba al celo por la moral pública de “La Nación” y “Clarín”. Eso no lo puedo creer aunque me lo juren sus directores sobre los huesos de las víctimas de sus mentiras (no digo de sus “abuelos” porque no me consta que los tengan).

Otro tema que está empezando a hacer carrera es el caso YPF, cuya estrella principal es el mequetrefe marxista que responde al nombre de Axel Kicillof, surgido de la nada de un día para otro, pero con una cara de “maffioso” precoz que anuncia una exitosa carrera política. No sería nada raro que hasta fuera candidato a presidente en un futuro no muy lejano.  Semejante hampón ideológico está hecho a la medida de la secta directriz y a la medida del castigo que nos merecemos los descastados  habitantes de este país descuartizado.

Según las noticias de estos días, primero hubo unos discursos inconexos de la usurpadora contra YPF, después algunas provincias “revocaron” las concesiones de explotación que tenía YPF y ahora Kicillof, que forma parte del Directorio de YPF como delegado del Estado, se opuso a que se dejaran de pagar dividendos y se reinvirtieran las ganancias, rechazando esa lógica idea de los españoles dueños de la mayoría de las acciones de la petrolera que pensaban así satisfacer la exigencia de hacer inversiones en la exploración y explotación del petróleo.

Todo esto es un disparate. En primer lugar, desde la ley 14.773, propiciada por Frondizi en 1958 y leyes posteriores, “los yacimientos de hidrocarburos líquidos y gaseosos situados en el territorio de la República Argentina y en su plataforma continental, pertenecen al patrimonio inalienable e imprescriptible del Estado Nacional”. Es decir, las Provincias no pueden ni conceder ni cancelar concesiones petroleras. Sólo tienen una regalía sobre el producto obtenido en sus respectivos territorios. Luego es mentira que las Provincias hayan cancelado tales concesiones, una mentira burda que cualquiera puede descubrir consultando cualquier colección de leyes.

Que los españoles hayan resuelto no pagar dividendos y usar la plata para invertir en el país es lo que la usurpadora exigía. Pero ahora resulta que eso está mal. Entonces, ¿qué quieren? ¿Que paguen los dividendos y traigan otra plata o la misma para invertir? ¿Qué es ese disparate?

Que Kicillof sea Director (sin corbata) de YPF, con aires de matón desagradable y el portavoz de todo este cuento de humor negro es a su vez una burla siniestra. Es evidente la intención es insuflarlo como estrella naciente en el elenco de esta tragedia.

Entretanto, Moyano, el estanciero secretario de la CGT, finge tener ciertas diferencias con la usurpadora pero como peronistas que son ambos, la unidad entre ellos es indestructible  Moyano se prepara para cortar rutas, calles y puertas de fábricas y el gobierno para dejarlo hacer lo que se le dé la gana, en perjuicio de toda la población.

Por su lado, Macri, que aceptó quedarse con los subterráneos hace unos meses, hace unas semanas los devolvió y ahora el Club de Políticos Inútiles, mal llamado Congreso, aprobó pasárselos nuevamente por ley. ¿Qué clase de ley es esa? Conozco las leyes de “expropiación” o sea, quitarle algo a alguien por causa de utilidad pública. Pero leyes de “entrega forzosa” no conozco. Macri, que no sabe nada de nada ni hace nada de nada, no parece interesado en reclamar contra el engendro jurídico y la ronda-catonga entre él y la usurpadora sigue su curso, para vergüenza de nuestra vergonzosa historia política.

¿A Ud. le parece que valía la pena ocuparse de estas estupideces y de estos inservibles publicando un comentario que será rechazado o ignorado por la casi totalidad de los lectores? Hubiera valido la pena, si pudiera, elaborar una hipótesis sobre el verdadero significado de todas estas payasadas, pero eso me parece que sería lo mismo que hablarle a la pared. Nadie me creería y mi fama de agorero y de aburrido aguafiestas, crecería aún más.

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