Revista Opinión

Acaban las fiestas de la gran mentira

Publicado el 07 enero 2011 por Manuhermon @manuhermon
Bienvenidas fiestas, mal extender la gran mentira. Nadie ha probado que existieran los acontecimientos que se celebran. No hay pruebas del nacimiento de Jesús, las fechas y sucesos reflejados en los libros sagrados no coinciden con la realidad histórica, ni las ciudades y fechas, ni se pueden aportar datos de los reyes magos, sí de la situación zonal globalmente, faltaría más, allí estaban los terrenos y ese tipo de sociedad que se describe, poco más.
Me parece que en este asunto merece analizarlo considerando la creencia en Dios un tema, la historia de la Iglesia otro y las religiones otro, interrelacionados entre sí, pero pueden estudiarse de forma separada, al menos a dos, no a tres. No soy creyente, y me interesa en mayor medida el tema histórico de religión e Iglesia porque considero superior su implicación social, que el asunto de que las personas tengan o no creencias sobre la creación del universo y la vida.
Que todo está vinculado, lo acepto, al igual que aceptar tener, o no, creencias del tipo que fueren determina actitudes sociales, creo que podemos convivir mejor aceptándolo en ese terreno, digamos de difícil demostración, que negando la historia, fácilmente demostrable. Creo que es relativamente más sencillo aceptar formas sociales de convivencia comunes (por tanto laicas), respetando creencias, que intentando imponer grilletes de dominación política y social basados en historias demostrables como falsas y que aún así quieren imponerse como patrones de comportamiento colectivo, igual que se hizo durante siglos por la fuerza de la sangre.
Los escritos sagrados que recogen relatos vinculados al nacimiento de un profeta están elaborados por encima de unos 70 años después de los sucesos que cuentan, parece que por pocas personas (muy pocos escribían) que se van copiando en gran medida. Imaginad una sociedad sin escritos, en que las historias se difunden oralmente y pensad en 50 años de distancia, multitud de personas diferentes transmitiendo leyendas, la cantidad de mentiras, inexactitudes, sueños, ilusiones, que se transmitan serán enormes.
Añadamos las diferentes lenguas en las que se transmiten oralmente o pequeños retazos escritos de unos pocos renglones (no hay libros), lenguas en las que posteriormente se traducen a otras, bien o mal, copiones que toman un cuerpo de leyenda y añaden elementos que les gustan más de otros lugares. El deseo de que existiera un individuo maravilloso, de ese tipo puede haber juntado aspectos de múltiples historias diferentes, de lugares y personas que incluso habiendo vivido no tienen por qué ser coincidentes en el mismo personaje, ni todas ciertas.
Cada investigación que se realiza a reliquias que se muestran durante siglos como pruebas, demuestra su inexactitud de fechas, prueban que son mentiras que daten de hace 2.000 años, que no vienen de los sucesos que reflejan los escritos sagrados.
La historia de la Iglesia está jalonada de hechos seleccionados como verdaderos, pero sin haber podido discutirse nunca, mantenidos a sangre y fuego durante siglos, por las hordas cristianas, por los ejércitos papales, por la chusma aterrorizada de miedos, por los asesinos imperiales, por aquellos que se consideraban elegidos por Dios para interpretar y organizar la existencia, pero nunca con razones enfrentados a otras ideas, argumentos o pruebas.
Habrá que recordar que hasta hace, relativamente poco tiempo incluso estaba prohibido a los cristianos católicos leer la Biblia, que cuando se publica se hace en lenguas de difícil lectura, que aún así la inmensa mayoría de población era analfabeta, que la Iglesia nunca fomentó, sino que persiguió la cultura y educación, para de esa forma asegurar mejor la difusión de aquellas ideas que quisiera el poder de turno en cada lugar y tiempo, fueran obispos o papas, guerreros o señores feudales.
En esas condiciones era sencillo interpretar, sin que nadie replicara, que Dios mandaba aquellas atrocidades que vienen escritas en la Biblia, espeluznantes crímenes de todo tipo, hijos por sus padres, mujeres por sus maridos, hermanos entre sí, pueblos enteros arrasados sin piedad ejecutados todos su habitantes por ser diferentes, entrega de mujeres para usos sexuales en pago de hospitalidad, de prenda o de intercambio (no había distinción entre tipos de matrimonio, ni siquiera en el franquismo hubo violencia de género, no estaba tipificada, se violaba y mataba, punto).
Por no hablar de la despiadada conducta contra animales que transmiten todos los escritos, con los cuales se identifica en multitud de ellos a las mujeres, sometido todo el planeta a la voluntad del hombre. De qué hombre, del que tuviera el poder de interpretación, opresión y muerte. La religión, la Iglesia, siempre estuvo muy cerca de las armas y del poder económico y político, tan cerca que era parte de ellos.
Poco a poco fueron saliendo cosas, se fueron documentando sucesos que antes solo corrían de boca en boca hasta que las tapaban. Hoy existe una enorme colección documental de pruebas que aclaran y explican la historia de la religión y la Iglesia, aún así hoy mucha gente (creacionistas) sigue creyendo que los dinosaurios y el ser humano coincidieron en el tiempo. No todo lleva una dirección clara y nítida, hay retrocesos, siempre habrá zigzag, y gentes que no quieran aceptar más que su realidad e imponérsela a los demás.
Así que mi respeto para cualquier ser humano, sea creyente o no, que respete a los demás, que no trate de imponer violentamente sus particulares creencias a la mayoría. No creo que se pueda establecer una línea que localice a los malos a un lado y los buenos enfrente, pero aumentan la confrontación y provocaciones por los que se creen en posesión de la verdad absoluta, típico de la religión, por lo que no considero prudente estar callado. En todo caso sé que hay hijos de puta en todos los campos.
PD. Sería interesante citar unos libros para quien quiera documentarse. Mañana.

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