Una lata vacía de sardinas de chocolate, que no tiene reborde y es perfecta para convertirla en un acerico, una muestra de mi abuela o de mi madre guardada con mimo, un trocito de tela azul, un botón rojo, un poquito de hilo y otro poquito de guata... y qué tenemos...
un acerico en lata...
Facilito, sencillo y muy resultón.
****************
Nos vemos.
Mavi.