Revista Opinión

¿Acuerdo o convocatoria electoral?

Publicado el 15 septiembre 2019 por Carlosgu82

Este PSOE no tiene nada en común con Podemos. No comparte los mínimos principios económicos, ya que el PSOE comulga hoy con una ortodoxia capitalista liberal.

Está claro que las negociaciones para formar Gobierno no tienen ya más recorrido. El pulso ridículo y desmedido que mantiene el PSOE con Unidas Podemos, o las ansias que los socialistas no disimulan para que Ciudadanos haga posible al menos con su abstención, ya que el papel de socio no parece posible, esa deseada investidura de Sánchez, nos obligará a todos a volver a las urnas.

¿Cómo llamar a esto, sin caer en la tentadora zafiedad del insulto que este engreído presidente en funciones se merece? Quizás, la mejor forma de describirlo sea llamarlo fracaso, sí, de toda la clase política, sin duda, pero sobre todo de este fraudulento PSOE. Está claro que este partido no tiene ningún interés en el sostenimiento del sistema, porque no nos engañemos, cualquier alternativa de Gobierno pasa por los socialistas, cosa que puede volver a ocurrir si se repiten las elecciones. Estamos de acuerdo en que nadie quiere que esto ocurra, ni siquiera el mismo PSOE, porque aunque a priori Sánchez, según las encuestas, no parece que vaya a ser el principal perjudicado, dado el hartazgo popular todo podría dar un giro inesperado.

Los ciudadanos empiezan a penalizar, y con toda razón, la falta de acuerdos para la gobernabilidad. La participación podría alejarse del interés socialista, lo que perjudicaría sus resultados en el caso de repetición electoral.

En la Moncloa saben que el enfado de los votantes traería un resultado imprevisible. La frustración entre los ciudadanos es palpable, y eso puede llevar al voto de castigo. En el caso de convocarse elecciones, el pueblo va a buscar un culpable.

Recordemos cuando en 2016 la coalición de Podemos e IU perdió un millón de votos. Esto indica que el reparto de culpa es clave a la hora de afrontar una nueva convocatoria a urnas. Tal vez por eso, los socialistas, ya en modo campaña, intentan construir un relato de descargo señalando a Podemos como único responsable, aunque sin dejarse a las derechas por no tener altura de Estado. En cualquier caso, lo más probable es que caiga la participación, cosa que históricamente penaliza siempre a la izquierda.

Podemos especular sobre a quién beneficia o perjudica la variación en la participación, es verdad que habitualmente una alta participación favorece a la izquierda. Aunque de hecho no siempre es así. La relación entre participación y voto a partidos de izquierda no puede interpretarse en términos causales. Sin embargo, es cierto que, por ejemplo, en 1982 la participación electoral fue de las más altas (79.97%) y en esos comicios ganó el PSOE con una abrumadora mayoría en el Congreso al conseguir 202 de los 350 escaños en juego. Sin embargo, ahora no estamos ya bajo el dominio del sistema bipartidista. Aunque volver a las urnas podría beneficiar otra vez al bipartidismo.

¿Pero, cuál sería la realidad posible en noviembre de 2019? Para el PSOE es en realidad algo malo que Unidas Podemos pierda apoyos. El votante de derechas ha aprendido la lección de la debilidad que provoca dividir el voto, por eso es probable que esta vez se concentre en el PP como voto útil, lo que convertiría al PP en el gran beneficiado.

Por todo esto, el escenario de nuevos comicios es, a mi parecer, poco probable en realidad. Sánchez, en el último momento, lo más natural es que se someta a la investidura. Pero tiene un límite, el que marca la Constitución. No obstante, aún hay tiempo. El obstáculo a salvar es un pacto antes de que el reloj se detenga y nos arrastre a los colegios electorales, donde ya no habrá vuelta atrás.

En Moncloa están al corriente de que dentro del bloque de izquierdas, el voto bajaría hasta aproximadamente unos ochocientos mil votantes respecto a las pasadas elecciones, un 7, 1% menos que el 28-A. Bajada ante un adelanto electoral que se constata mes a mes. Un detrimento que favorecería al PP, que fidelizaría más votantes que el resto.

En definitiva, los datos apuntan a que la desmovilización de la izquierda, si de verdad Pedro Sánchez no logra un acuerdo con Podemos antes del 23 de septiembre haría incrementar la abstención de sus votantes. Y ante esta previsión de una mayor abstención de izquierda, en Moncloa se preguntan si ésta perjudicaría más al PSOE o a Podemos. De ahí, que si Pedro Sánchez es un poco listo, cosa que personalmente dudo, aunque tiene la baza del gurú iván Redondo que podrá asesorarle mejor, habrá un gobierno casi seguro antes de que el tiempo límite se agote.


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