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“Veni, vidi, vinci” (“llegué, vi y vencí”), frase de conquista que se atribuye a Cayo Julio César cuando llega a Britania, tras reprimir una sublevación en las Galias; a nuestros días, tanto o más complicados como los de los tiempos de la Roma antigua, algunos hombres también llegan, ven y vencen; la Fortuna, representada en ocasiones con una venda en los ojos y una rueda que gira en sus manos como símbolo de los vaivenes del destino humano, se rinde ante ellos.Pero esta Fortuna que a veces sabe rendir pleitesía, sin pero, en la grandilocuencia o talento, es una dama veleidosa, cuyo capricho puede durar una vida o una puesta de sol; los políticos de cualquier parte del mundo pueden dar cuenta de ello. En Guerrero, el doctor Manuel Añorve ha conocido en breve lapso las dos caras opuestas, en una tragedia política con los ingredientes necesarios de una obra magnífica, escrita e interpretada por la vida misma.
“Llegué, vi y vencí”, en las dimensiones justas de un municipio vivo y actuante como es el caso de Coyuca de Benítez; la frase bien la pudo, puede y podría proferir un personaje como Francisco Navarrete; su advenimiento, precedido o subseguido por el de Merced Baldovino ha sido bien acogido por un importante sector de la sociedad coyuquense; la escasa clase pudiente se place de su presencia, brinda en su mesa deseándole parabienes en su cumpleaños y, el “gran pueblo” lo mira discreto en espera de algo de su bendecida bolsa.Francisco Navarrete aspirante a la presidencia municipal, a pesar de su excelente relación con la dama Fortuna, tiene por delante el imponderable de circunstancias que tendrán que ver con su origen, natal y político; así como vencer la reticencia de las tribus perredistas que ven con buenos ojos la figura de Javier Bataz, misma figura que en la elección del 2008, obtuviera resultados por demás favorables en la cabecera municipal; digo esto, en el caso de que su aspiración se encaminara a encabezar la fórmula perredista; diferente sería, si, se decantara, por una candidatura priista. En el municipio, los candidatos de siempre y naturales del PRI, a estas alturas están un tanto faltos de bonanza, si se sopesan desde el punto de vista político, y nada mal le caería al priismo una candidatura externa, de algún personaje popular que unificara la fuerza tricolor.
Otro personaje que se ha trepado al escenario, en el rol de aspirante, de una sucesión que todavía puede parecernos lejana, es el diputado plurinominal Efraín Ramos Ramirez, heredero de Convergencia o lo que le dejaron de Convergencia, al parecer, la actividad y dinámica que desempeña ha despertado el interés de los coyuquenses; Efraín Ramos, necesita mucho de esta dinámica y más de este interés para poder competir con alguna posibilidad contra el PRD y el PRI.Las actividades ha desempeñar por el resto del año es de suma importancia para los aspirantes, los meses venideros definirán el posicionamiento en la simpatía ciudadana, más en el caso, de aquellos que tendrán que bregar para presentarse primero con la ciudadanía, y poder establecerse como marca electoral líder en el mercado político coyuquense; este posicionamiento es costoso, incluso algunos políticos con pretensiones jamás lo logran.La idea de un candidato ajeno a los círculos de aspirantes que cada tres años levantan el dedo para apuntarse en la lista del PRI no es estrafalaria ni fuera de lugar; incluso una candidatura externa, bastante normal en las democracias modernas tonificaría las fuerzas vivas del priismo. Posiblemente una propuesta de tal naturaleza, ofendería las orejas de los puristas del Partido Revolucionario Institucional en Coyuca de Benítez; una blasfemia, una aberración que sólo se conceptuaría como tal, en la iglesia de sus particularísimos intereses.Circunscribiéndonos al plano de lo político, llegar, ver y vencer es escalofriante desde el concepto del sometimiento, quien llega y somete, generalmente es un invasor que en nada aprecia el territorio sometido; en el caso menos drástico de los coyuquenses por adopción, ninguno de ellos ha mal pagado la hospitalidad que el pueblo les ha brindado; en todo caso, hijos del terruño allegados al poder, más hacen por servirse que por servir y, personajes como Francisco Navarrete, logran en tiempo récord ganar, cuando menos, el calificativo de persona grata.Anecdóticamente corre el rumor de que un personaje de muy buenas relaciones con la Fortuna intentará una nueva ronda como presidente municipal; la anécdota refiere que Alberto de los Santos Betín, ha llevado a cabo reuniones donde asociados suyos le han externado condiciones insalvables para un futuro apoyo. Betín, de aspirar a gobernar nuevamente Coyuca; tendrá que remontar el desagrado del recuerdo ciudadano por sus amigos acapulqueños que le ayudaron a gobernar en su fructífero trienio. ¿Quién no quiere?, es la respuesta de allegados a Betín cuando se les pregunta si el ex edil aspira nuevamente a la presidencia; de ser cierta la respuesta un tanto cínica, podemos asegurar, que efectivamente, “muchos quieren”, pero muchos más tienen diferente pretensión, que el camino rápido a la riqueza, que representa en nuestro medio, una presidencia municipal, una industria con el sello familiar del presidente en turno.
