Revista Opinión

Aiko y el Bosque Encantado ( Primera Parte)

Publicado el 08 marzo 2019 por Carlosgu82

Aiko es una mujer notablemente hermosa, belleza que heredó de su madre, cabellera larga y oscura, piel de porcelana con facciones claramente asiáticas, cuerpo delgado y a un paso de llegar a los 30.
Las mujeres del Japón, tienen el ritual de cuidar su piel y de tener una alimentación variada y balanceada ( verduras, vegetales, pescados y mariscos, entre otros), es por ello, que pudiéramos pensar, que el secreto de su juventud radica, en la forma de como llevan su estilo de vida.
Aiko vive en Osaka, la tercera ciudad más grande que tiene Japón, majestuosa e imponente, sin nada que envidiar a otras ciudades del mundo. Se ubica específicamente en Namba, uno de los barrios más nombrados e importantes que tiene Osaka, en un departamento muy pequeño, pero excesivamente ordenado.
Es lunes,comienza la rutina y con ella las obligaciones laborales. Siempre es lo mismo, se levanta de la cama con algo de sueño, se dirige al baño, se asea, se viste y se dispone a desayunar, el cual puede variar, esta vez preparó pescado a la plancha, sopa, arroz y encurtido japonés. Ordena algunas cosas fuera de su lugar, su cama o algo que le desagrade a su vista y sale del apartamento directamente a tomar el metro para poder llegar a su trabajo.
Aiko trabaja como ejecutiva en una empresa muy importante Sanyo, es una compañía electrónica que se  encuentra en Moriuguchi prefectura de Osaka. Lleva un tiempo en la compañía y se ha esmerado mucho para destacarse y tener un puesto en la misma. Es muy organizada y planificada , pero sobretodo maneja excelentemente todo lo referente a la empresa. Quizás estas cualidades, aunado a su belleza irradiante, fueron los elementos suficientes para llamar la atención de Hashiro, quien quedó cautivado por ella desde el momento que llegó a la compañía.
Hashiro es  otro de los ejecutivos que conforman y hacen vida en Sanyo. Pronto hicieron amistad, la galantería, las atenciones y el atractivo del joven, hicieron que Aiko quedara perdidamente enamorada de él.
La relación transcurría muy bien, solo había un pequeño detalle, Hashiro era un hombre casado, ya tenía varios años con su esposa y de esa unión tenía una niña, pero el matrimonio venía con altos y bajos. Por ésta razón, sus encuentros eran en la clandestinidad, fugaces  y muy apasionados. Cada vez más, Aiko quedaba impregnada de él, perdiéndose en sus besos y caricias que le proporcionaba.
Sabía que su situación era insostenible, que tarde o temprano todo llegaría a su final, conocía muy bien a su amado y sabía que no dejaría a su hija, era la razón de su vivir.
Pero, como apartar de su vida, a quien le brindaba amor y ternura, quien le hacía sentir como una diosa. Tarde o temprano todo se quebraría y ese sueño mágico se habrá desvanecido.
Es viernes 7:00 pm y como de costumbre Aiko termina su jornada laboral, dirigiéndose a un café cercano a dos cuadras, iría a reunirse con Hashiro, al llegar no lo visualizó, decidió esperar, pensando así misma, debe estar por llegar.
Las horas pasaban una detrás de la otra hasta llegar a las 9:00 pm, pagó su cuenta
y se marchó completamente desconcertada, desde hacía dos años  que estaban juntos y nunca había faltado a su cita de los viernes, momento en el que reían y compartían algún evento gracioso de ellos, o experiencia con algún compañero del ambiente laboral.


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