Este verano he tenido la grandísima suerte de participar una vez mas en los cuentos al AIRE LIBRO con @unpuntocurioso pero esta vez además de hacerlo como cuentista y organizadora, lo he hecho como mamá.
Ha sido un auténtico privilegio verle disfrutar: aprendió a aplaudir escuchando a Lorena, adora el pececito y el tiburón y me ha enseñado a mi a tener un ratito tranquilo y en calma en el que las historias nos ayudan a conectar con nosotros mismos sin prisa (aunque a veces llegáramos tarde)

Además he podido vivir en primera persona cómo los cuentos van mucho mas allá del ratito de escucha. Las familias crean comunidad y los más pequeños empiezan a socializar entre ellos. Importa también la selección de lectura porque van eligiendo sus favoritos y los leen en el mejor sitio del mundo: el regazo de sus padres. Y por supuesto es emocionante verles sentirse parte importante de algo, cuando al llegar cada día les saludan por su nombre y participan en cada sesión con la ilusión de compartir algo tan sencillo como un saludo o una canción.
Qué bonito poder disfrutar desde las dos miradas. Y qué bonito poder hacerle feliz con mi trabajo

