Por un lado, aquellas personas que necesitan ser protagonistas de las vidas de otros. Necesitan brillar en historias ajenas, porque en la suya propia no hay flashes ni autógrafos. Pero ésta es una fama inmerecida y efímera. Y, además, resulta a mi parecer, un tanto extenuante, ya que debe resultar bastante cansado estar haciendo “castings” constantemente para resultar ser elegido/a protagonista.En otro grupo están aquellos que necesitan protagonistas en sus historias de vida, ya que se ven incapaces de llevar a cabo ese papel. Prefieren el de actor secundario. Pero esta actitud también tiene su desventaja, que no es poca. En este caso, me temo, que el gran beso se lo lleva otro u otra.En uno y otro caso subyace además algo muy sutil, pero crucial: la responsabilidad de las decisiones y actos. En ambas posturas esa responsabilidad se diluye porque, en el fondo, los implicados no la sienten como suya. En el caso del buscador de “castings”, éste sólo ocupa un papel durante un tiempo, las decisiones que tomó en esa historia, las opiniones y reacciones no le pertenecen, son sólo del guión para hacerse protagonista. Al fin y al cabo esa historia no es la suya: que cada palo aguante su vela. Aunque si la historia tiene final feliz, aquí bien que hay que reclamar alfombra roja y, como mínimo un Goya. El actor secundario, por su parte, también rehuye de sentirse responsable porque delega las decisiones en otros y, por ende, el resultado tampoco lo siente como suyo. Si algo sale mal, no es culpa suya, es que el actor protagonista es muy malo y le hace sombra.Yo creo que ser protagonista de la propia historia es duro, difícil y requiere mucha paciencia y trabajo. Hay que repetir escenas una y otra vez hasta que salen bien. Hay que romperse brazos y piernas en las tomas arriesgadas, y llevarse más de un "mamporro" en las peleas. Hay que llorar en los momentos en que uno pierde la batalla, cuando se aleja el ser querido, cuando cruzamos Mordor o cuando flaquean las fuerzas. Hay, como en toda buena historia que se precie, muchos momentos en los que una se siente profundamente sola y perdida. Pero eso hace precisamente a esa historia merecedora de ser leída, de ser interpretada, de ser vivida. Y si bien hay momentos duros, producto de tus decisiones, los momentos dulces saben aún mejor porque son profundamente tuyos. La victoria, el tesoro, el beso se convierten en hitos inolvidables.Hay también luchas encarnecidas con los buscadores de “castings”, que buscan ocupar tu papel; y con los actores secundarios, que llegan a ofrecerte "el oro y el moro" para que seas el protagonista de sus historias. Pero yo lo tengo claro: “And the Oscar goes to”…… ME.NOTA: Este post se publica, como todo lo que escribimos, de forma gratuita y en abierto en nuestro Blog y en nuestro Patreon. Si te gusta lo que escribimos, te ayuda o te sirve, te sientes en gratitud, y quieres también impulsar un mundo diferente para vivir con nosotros, puedes colaborar en nuestros proyectos solidarios colaborando con una cantidad simbólica (desde 1€/mes) en nuestro Patreon Solidario. Estamos muy agradecidos a los que os vais sumando, y por ello os vamos compartiendo más cosas, aparte de lo que escribimos:
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(FOTO: Alfombra roja en la calle Larios de Málaga durante el anual Festival de Cine de esta ciudad)
