Revista Cine

Algo pasa en Hollywood (Barry Levinson, 2.008)

Publicado el 11 septiembre 2011 por Rugoleor @rugoleor
Algo pasa en Hollywood (Barry Levinson, 2.008) <\/param><\/embed><\/object><\/div>";" alt="" />Algo pasa en Hollywood (Barry Levinson, 2.008)

Calificación:

Crítica: 4,969 Público: 5,475 España: S/C Rugoleor: S/C

Ficha:

Título Original: What Just Happened

Director: Barry Levinson

Guionista: Art Linson

Intérpretes:

Robert De Niro, Catherine Keener, Robin Wright Penn, Sean Penn, Bruce Willis, John Turturro, Stanley Tucci, Kristen Stewart, Michael Wincott, Moon Bloodgood

Productores: Robert De Niro, Barry Levinson, Art Linson, Jane Rosenthal

Fotografía: Stéphane Fontaine

Música: Marcelo Zarvos

Montaje: Hank Corwin

Nacionalidad: Estados Unidos

Año: 2.008

Duración: 105 minutos

Edad: 7 años

Género: Comedia, Drama

Distribuidoras: Universal Pictures International Spain, S. L., Wide Pictures, S. L.

Estreno: 11-12-2.009

WEB Oficial: Web Oficial de la película en España

Espectadores: 143.507

Recaudación: 911.351,80 €

Visitas: 0

Popularidad: 0,00%

Sinopsis:

Contrastando con un trasfondo hollywoodiense remitente a la ayuda a la niñez, exesposas, terapias, y a los asuntos del corazón, la mente y los dormitorios, “What Just Happened” reúne nuevamente al director cinematográfico Barry Levinson con Robert De Niro en un drama perversamente divertido escrito por Art Linson acerca de las entrañas del negocio cinematográfico... sus berrinches, excesos, cinismo, además del recelo y el miedo ante la siguiente crisis. Uniéndose a De Niro hallamos un reparto de estrellas que integran Catherine Keener, Bruce Willis, Sean Penn, Robin Wright Penn, Stanley Tucci, Kristen Stewart, y Michael Wincott. El film se basa en el propio best seller de Art Linson: ‘What Just Happened: Bitter Hollywood Tales from the Front Line.’

Comentario:

Más de una década después de “La cortina de humo (1.997)”, Barry Levinson vuelve a contar  con Robert De Niro para una nueva comedia sarcástica que ahora apunta al mundo del cine. El film, basado en las memorias de Art Linson (productor de cintas como “Hacia rutas salvajes”, “Heat” o “Los Intocables de Eliot Ness”), cuenta como este trata de recuperar a su mujer, salvar una película en manos de un excéntrico director (Michael Wincott) y lidiar con estrellas como Bruce Willis y Sean Penn.

Crítica:

12-12-2.009 – JOSU EGUREN

Mercadillo de vanidades

Hollywood ha cambiado. En su época doraba nadie le tosía a Irving Thalberg, y productores como ‘King’ Cohn (lean su apasionante biografía) controlaban las vidas de las grandes estrellas con la ayuda de las Louella Parsons de turno. Sin embargo, personajes como el que interpreta De Niro siguen siendo imprescindibles en la maquinaria de los grandes estudios. Robert De Niro es un mediador a tiempo completo que debe lidiar con la egolatría de las superestrellas, mantener a raya la creatividad anticomercial de sus divos, hacer números para cuadrar presupuestos y equilibrar su ruinosa vida personal mientras busca financiación para su siguiente película.

Sin duda, Levinson sabe bien de lo que habla: ha producido decenas de títulos, pero su conocimiento del medio se traduce en un vulgar juego de espejos al que le falta un punto malsano de hervor y una buena dosis de crítica. Comienza bien lanzando un guiño cinéfilo con el que invoca el espíritu de Louis B. Mayer a través de Catherine Keener pero, a partir de ahí, se acomoda en los personajes estereotipados con la complicidad de actores que se autoparodian, caso de Sean Penn, Bruce Willis y John Turturro.

Una semana en la frenética vida de un productor, con un preestreno mundial en Cannes como meta final, nos permite medir el impacto menor del personaje en el resultado de una película. Demasiado dulce. De Niro despierta excesivas simpatías en el espectador, aparece retratado como una marioneta minúscula, nunca se explica cuál es la fuente de su cacareado superpoder, ni porqué se le describe como el engranaje más despreciable de la industria. Quizá ése sea el mensaje, que los productores ya no pintan nada, o que en el cine moderno el sello de un productor no se imprime en el ADN de las películas en las que participa, pero todo se sostiene sobre un arco dramático tan débil y tambaleante que la historia muere ahogada antes de llegar a la orilla. Lo mejor, la barba de ‘Bradd’ Willis.


Volver a la Portada de Logo Paperblog