Revista América Latina

Algunas ideas para ir saliendo del laberinto y la crisis (III)

Publicado el 17 octubre 2015 por Jmartoranoster

Juan Martorano

Esta pretende ser la última entrega de lo que hemos estado esbozando y creemos deben ser unas ideas preliminares para adoptar una serie de políticas para ir saliendo del atolladero y de la situación que vivimos actualmente en nuestro país, todo como parte del modelo capitalista que está en crisis, sin eximir de responsabilidad las ejecutorias y errores que se han cometido por personeros de nuestro Estado.
Si quiero aprovechar a través de estas líneas, agradecer un excelente trabajo que me envió el compañero y camarada Pablo Carvajal, perteneciente al colectivo América Libre y Socialista, Movimiento para el Estudio y la Investigación de la Nueva Educación, la Ciencia de la Revolución y el Socialismo Científico, quienes vía correo electrónico me enviaron el siguiente trabajo titulado: “LA GUERRA ECONÓMICA CONTRA VENEZUELA: GUERRA TOTAL DEL CAPITALISMO. SALIDAS ALTERNATIVAS Y POSIBLES SOLUCIONES REVOLUCIONARIAS PARA AVANZAR HACIA EL SOCIALISMO”. Es un trabajo de unas setenta y dos páginas, de las cuales he leído 21 y es un material excelente. Acuso de recibo el material y prometo referirme al mismo en próximos artículos.
Recuerdo que en la entrega anterior iba cerrando con el tema de los servidores públicos y las servidoras públicas. La primera entrega tuvo que ver con el papel del pueblo y el tema de la formación, la autoformación, el combate a los viejos vicios y viejas prácticas. Esta tercera entrega, que pretendía expresar el rol del denominado sector privado y otras formas económicas, sobre todo las comunales, será tratado un poco, pero sin descuidar las otras dos, así que esta última entrega será una especie de mixtura de estos tres elementos.
Necesariamente, debo resumir el tema de los servidores públicos y las servidoras públicas con los tres elementos denunciados por el guerrillero heroico, Ernesto “Ché” Guevara en su ensayo “Contra el Burocratismo”: “La falta de motor interno” y el Ché definía esto como “la falta de interés del individuo por rendir su servicio al Estado y por superar una situación dada. Se basa en una falta de conciencia revolucionaria o, en todo caso, en el conformismo frente a lo que anda mal”. La segunda causa tiene que ver con “la falta de organización”, expresada está en “la suficiente experiencia administrativa para que fluyan las informaciones de las bases y de las instrucciones u órdenes emanadas de los aparatos estatales”. Yo diría, parafraseando al Ché, que esto es lo que tiene que ver con la necesaria evaluación, control y seguimiento de nuestras políticas públicas.
La tercera causa, muy importante que señalaba el Che, es la falta de conocimientos técnicos (y políticos agregaría yo) suficientemente desarrollados como para poder tomar decisiones justas y en poco tiempo. Tiene que ver directamente con la capacitación y formación de nuestros servidores públicos y servidoras públicas, ampliamente tratadas ambas en la entrega anterior.
Sin duda y como lo señala el Ché en dicho ensayo, hay que tomar medidas concretas para agilizar los aparatos estatales, de tal manera que se establezca un rígido control central que permita tener en las manos de la dirección las claves de la economía y libere al máximo la iniciativa, desarrollando sobre bases lógicas las relaciones de las fuerzas productivas.
Sin duda debemos modificar nuestro estilo de trabajo; jerarquizar los problemas adjudicando a cada organismo y a cada nivel de decisión su tarea; establecer las relaciones concretas entre cada uno de ellos y los demás, desde el centro de decisión económica hasta la última unidad administrativa y las relaciones entre sus distintos componentes, horizontalmente, hasta formar el conjunto de las relaciones de la economía.
Igualmente, adoptó la recomendación del Ché de desarrollar un trabajo político para liquidar las faltas de motivaciones internas. Nuestros cuadros dentro de la Administración Pública en todos sus niveles deben tener la suficiente claridad política, que se traduzca en mayor ejecutividad de la misma. Señalaba el Ché que los caminos son: la educación continuada mediante la explicación concreta de las tareas, mediante la inculcación del interés a los empleados administrativos por su trabajo concreto, mediante el ejemplo de los trabajadores de vanguardia, por una parte, y las medidas drásticas de eliminar al parásito, ya sea el que se esconde en su actitud una enemistad hacia la sociedad socialista o al que está irremediablemente reñido con el trabajo. Nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 3 último párrafo señala que la educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines, y los fines de nuestro Estado son: La defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Por último, sin duda debemos corregir la inferioridad que significa la falta de conocimientos. La capacitación de nuestros trabajadores y trabajadoras debe iniciar en los centros de trabajo en el primer nivel educacional; eliminar algunos restos del analfabetismo que quedan en lugares muy apartados, cursos de seguimiento. Debe el Gobierno Revolucionario y Bolivariano retomar el motor constituyente de la “Moral y Luces”, convertir a nuestro país en toda una escuela, donde el estudio y el éxito de los estudios sean uno de los factores fundamentales para el mejoramiento de la condición del individuo, tanto económicamente como en su ubicación moral dentro de la sociedad, de acuerdo con sus calidades.
Desde el año de 1999, con el proceso constituyente iniciado por el Comandante Chávez, hemos iniciado la dura tarea, gigantesca además, de transformar la sociedad de una punta a la otra en medio de una agresión imperialista bestial, de un bloqueo económico y financiero que aunque no declarado si está siendo aplicado, de un cambio completo de nuestra tecnología, de agudas escaseces de materias primas, artículos alimenticios y de una fuga en masa de profesionales, técnicos y mano de obra para impulsar nuestro desarrollo. En esas condiciones debemos plantearnos un trabajo muy serio y muy perseverante con las masas, para suplir los vacíos que dejan los traidores y las traidoras y las necesidades de fuerza de trabajo que se producen por el ritmo veloz impuesto a nuestro desarrollo. Es por ello, que la capacitación es fundamental en estos momentos.
En lo que tiene que ver con la gestión comunitaria, de las Comunas y Consejos Comunales, hay algunos factores que pueden ser obstaculizantes en su desempeño, y me quiero permitir mencionarlos:
– Un incorrecto uso de los fondos asignados.
– Bajo Nivel de Integración Comunitaria.
– Bajo Nivel de calidad en las obras.
– Obras innecesarias.
– Rechazo en el uso de las herramientas tecnológicas.
– Enfoques equivocados de gestión.
– Inobservancia y desconocimiento de la normativa legal existente.
Si esto es así, debemos hacer totalmente lo contrario, para fortalecer esa gestión comunitaria:
– Usar correctamente los fondos asignados, para ello hay que capacitarse.
– Fomentar e incrementar los niveles de integraciones comunitarias y comunales.
– Incrementar los niveles de calidad en las Obras. La Revolución no está reñida con la calidad y la eficiencia.
– Priorizar las Obras en las comunidades.
– Proceder a un proceso de alfabetidigitalización de nuestras comunidades, Comunas y Consejos Comunales.
– Definir los enfoques correctos de gestión.
– Capacitar al pueblo y que se empodere del conocimiento de la normativa legal existente.
– Fomentar la contraloría social no sólo en lo correctivo, sino en lo preventivo.
No se trata solo de seguir, vigilar, restringir, penalizar, acusar, etc. Sino tomar las acciones inteligentes de tipo preventivo y correctivo que modifiquen condiciones a favor de la organización y de la gente.
Para ir cerrando este tema, por ahora, debo expresar lo siguiente.
Nuestro Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro anunció ayer el incremento del sueldo mínimo nacional a partir del 01 de noviembre y ordenó ajustar inmediatamente todas las escalas de la Administración Pública. En cuanto al bono de alimentación se pagará 30 días por mes sobre la base mínima de 1,5 UT. Es decir, que ahora el salario integral asciende a 16.399 bolívares. Con este anuncio, el Gobierno Bolivariano suma 137% de aumento salarial en el 2015. Esto es algo muy bueno.
Pero,y como lo diría el famoso actor Perucho Conde en su famosa sección “El Serrucho de Perucho”, me surge una inquietud y una preocupación muy grande. Sin duda me contenta muchísimo este aumento de salario, pero ¿Quién controla el caballo desbocado de la inflación? Porque no deben tardar los establecimientos comerciales, los expendios de alimentos entre otros en adoptar una espiral inflacionaria importante, pudiendo volver este aumento “sal y agua”. Hay que estar ojo pelao con esto.
Lamentablemente, y como lo señala el trabajo que he citado al inicio de este artículo, la inflación explosiva inducida por la Guerra Económica, y además del “dejar hacer, dejar pasar” ex profeso con que el equipo económico de usted Presidente Nicolás Maduro, responde y actúa ante el comercio interno criminal y desbocado – tiende a sobrepasar el 100% este año,- y la derecha pronostica una inflación de 200% o por lo menos buscará que así sea- y pues, este su equipo económico mira para otro lado como si nada tuviera que ver con este escándalo depredador contra las poblaciones indefensas, confiscando prácticamente nuestro poder adquisitivo. Presidente Maduro, no podemos entender esta malsana impunidad si la vinculamos incoherentemente la acción del gobierno con el socialismo.
Pienso que se debe corregir el rumbo en la estrategia económica general del Gobierno Bolivariano, de manera de armonizar la nueva estrategia con las determinaciones generales del Plan de la Patria, legado por nuestro Comandante Chávez, como punto de partida fundamental.
La Superintendencia de Defensa de los Derechos SocioEconómicos (SUNDEE) hace rato que no se siente su acción real y efectiva en las calles. Sólo vemos algunos comisos de mercancías por el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI), pero aún persisten las colas y el acaparamiento de los rubros fundamentales. Y los pocos fiscales que puedan haber, salvo honrosas excepciones que siempre hay, se corrompen, ya que muchos dueños de abastos, negocios, les dan la prioridad para comprar productos a los fiscales, permitiendo su soborno y que se corrompan. No olvidemos esto.
Recuerdo que en mi artículo titulado “Seamos un Tilín Mejores, y un poco menos egoístas” publicado en aporrea.org y otros portales en fecha 28 de Septiembre de 2015, señalé lo siguiente: “No es menos cierto que no menos del 90% del empresariado, de los comerciantes, de los que manejan bienes y servicios están actuando en estos momentos como los propios mercenarios, como los propios soldados en esta Guerra Económica, negarlo sería necio y es lo que verdaderamente estos enemigos buscan”. Pues esta realidad la ratifico en todo y cada una de sus partes.
El aumento de la liquidez monetaria, y hasta de dinero inórganico que habrá producto de este aumento de salario, sino va acompañado de un control de precios férreo y una acción implacable, efectiva y no efectista de la SUNDEE, hará que esto actúe como combustible importante a la inflación, lo que se nos pudiera volver en un boomerang para los comicios legislativos que tendremos dentro de cincuenta (50) días en nuestro país.
Pienso que la SUNDEE debe ser reformulada, refundada, y que vuelva a ser una institución de defensa de los usuarios y usuarias no sólo en la defensa de nuestros derechos socio económicos, sino que tengamos la garantía y protección en el acceso a los bienes y servicios.
Que haya incentivos de diversa índole para aquellos compañeros y compañeras que hagan su trabajo de manera ejemplar, y se apliquen con rigurosidad sanciones y penalidades a aquellos que sean ineficientes, ineficaces, flojos, que muestren poco valor al estudio, al trabajo, a los corruptos, a los que roban y son mentirosos. Esto para lograr la transformación socialista de nuestra sociedad.
En definitiva, debe imprimirse más Socialismo a la economía venezolana y, en paralelo, golpear duramente al delito y a la trampa, con robustas labores de inteligencia, infiltración y captura –sin impunidad judicial–, y con una vigorosa contraloría social por parte de las organizaciones de masas llamadas a defender el proceso revolucionario.
Son éstas algunas ideas modestas, que someto a la interpelación y debate público. Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).
 [email protected]      @juanmartorano Juan Martorano

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