Cuando le das el pecho a tu hijo, eres su principal proveedora de alimento. Por este motivo, es totalmente imprescindible que tu alimentación sea lo más adecuada posible a la tan importante labor de amamantar.
Recuerda que mientras das de mamar a tu hijo estarás perdiendo unas 500 calorías diarias, por lo que aunque pienses que tienes suficientes reservas, no debes descuidar tu alimentación, y llevar una dieta equilibrada, con al menos cinco comidas diarias.
Tienes que tener un buen aporte de hierro, no abandonando el consumo de carnes, pescados, legumbres y huevos. Es imprescindible además, tener un buen aporte de calcio, tomando a diario leche y sus derivados.

