Revista Asia

Amanohashidate

Por Amoreno
Después de Kobe y Nara, el siguiente destino en la región de Kansai por el que pasé durante las vacaciones de agosto fue Amanohashidate, en la costa del Mar de Japón.



Aunque se trata de un lugar más que recomendado para visitar, lamentablemente no suele estar incluido en los itinerarios típicos de los turistas extranjeros ya que el acceso por ferrocarril es un tanto complicado y parte del trayecto no está cubierto por el Japan Rail Pass. Mi amigo Noel y yo decidimos alquilar un coche para ir desde Osaka. Tardamos unas dos horas y media. El camino por autopista no se hizo muy pesado viendo los paisajes de montaña del interior de Japón.

Amanohashidate

Nada más llegar a Amanohashidate tomamos un telesilla para subir al Monte Moju y contemplar la vista.

Amanohashidate

Digo vista porque Amanohashidate está considerada una de las Tres Vistas de Japón o Nihon Sankei (日本三景). Esta lista, que se atribuye al filósofo Hayashi Gahō en el año 1643, incluye los tres paisajes escénicos más bellos de Japón, que a su juicio son:

- Matsushima, un grupo de unas 200 islas rocosas cubiertas de pinos en la prefectura de Miyagi.
- Amanohashidate, una barra de tierra que conecta las dos costas de la bahía de Miyazu en la prefectura de Kioto.
- Miyajima, un santuario con una puerta torii de color bermellón que reposa en el mar de la prefectura de Hiroshima.

Amanohashidate

La barra de tierra de Amanohashidate mide 3,3 km de largo y está cubierta por un bosque de 7000 pinos. Conecta directamente con uno de los extremos de la bahía, mientras que el otro está abierto y hay un puente para cruzarlo y permitir el paso de embarcaciones.



Amanohashidate

La cima del Monte Moju es uno de los mejores lugares para admirar esta curiosa formación geológica. Dispone de un mirador desde donde se pueden tomar buenas fotografías.

Amanohashidate

El nombre de Amanohashidate (天橋立) significa literalmente Cielo Puente Levantarse, así que bien podría traducirse como el puente que sube hacia el cielo. Para poder entender mejor este nombre dicen que es necesario observar el paisaje boca abajo, así que todo el mundo que sube hasta el mirador hace el esfuerzo de agacharse y mirar por entre las piernas.

Amanohashidate

Os lo pongo fácil para que podáis verlo vosotros también. ;-)

Amanohashidate

Una de las peculiaridades de esta barra de tierra es que en la parte que da al mar abierto se han ido depositando sedimentos hasta formar una playa. Así que después de disfrutar de la vista bajamos a ver qué pinta tenía.

Amanohashidate

Menos mal que fui previsor y me leí la guía antes de viajar hasta allí para no dejarme el bañador. Siendo verano, ni loco me pierdo la oportunidad de pegarme un chapuzón en el mar.

Amanohashidate

Al contrario que otras playas de Japón de la costa del Pacífico a las que he ido, la arena de Amanohashidate es clara y el agua transparente. La verdad que se estaba estupendamente tomando el sol en un día tan caluroso y entrando a remojarse de vez en cuando.

Amanohashidate

Por la tarde después del almuerzo todavía nos quedaba tiempo, así que fuimos por la carretera que sigue la costa hacia el norte de la península de Tango.

Amanohashidate

A unos 15 km de Amanohashidate se encuentra Ine, un pequeño pueblo de pescadores.

Amanohashidate

Amanohashidate

Este pueblo es conocido por sus casas, denominadas funaya (舟屋), literalmente Barco Casa. Se trata de casas tradicionales japonesas junto al mar cuya primera planta se destina a guardar la embarcación. Es un tipo de vivienda muy curioso en Japón y el pueblo de Ine es famoso por ello.

Amanohashidate

Amanohashidate

La visita al pueblo fue interesante pero bastante corta, ya que era media tarde y se nos echaba el tiempo encima para regresar a Osaka y devolver el coche de alquiler. Pero bueno, había sido un día más que completo diría yo, con bonitos paisajes, pueblos con encanto y baño en el mar incluido.

El viaje continuaba al día siguiente.

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