Revista Opinión

Amores contra natura: pasar la noche con un mosquito

Publicado el 17 agosto 2018 por Alberto Garcia @ensurincon
el villano arrinconado, humor, chistes, reir, satira, mosquito, amor, sexo
A ellos les da igual tu sexo y a ti también, ya que te va a ser difícil poder escoger entre un mosquito macho o hembra. Macho o hembra vas a ver que los resultados son igual de gratificantes.
La mejor hora es por la noche, en plena oscuridad, de esta manera da igual que tu compañero sea un insecto, tampoco va a importar su sexo o la considerable diferencia de tamaño. La iniciativa siempre va a ser suya. Vas a escuchar un zumbido persistente que se aproxima a tu oído... para plantearte una proposición indecente. Un susurro romántico. 

Da igual que te apetezca o no, él ya ha anunciado que tiene ganas de ti. Tu cuerpo se tensa, tu vello se eriza, estas a su plena disposición. No sabes que parte de tu cuerpo va a recibir sus primeras atenciones, eso te excita y hace que estés alerta.
El zumbido se apaga, él o ella ya no te susurra, ahora está sobre tu cuerpo. Es tal su delicadeza que no sientes nada... todavía. Esperas unos segundos y notas una ligera picadura donde menos te lo esperas, luego otra y otra más por diferentes zonas. La orgía ha comenzado. De nuevo el zumbido, silencio y picadura, así hasta el infinito. El momento se hace eterno, gruñes, te retuerces en el lecho, tus manos se mueven convulsas donde has recibido sus atenciones. Pese a su tamaño es insaciable y se da un festín con tu cuerpo.
Te resulta difícil devolverle sus atenciones. A veces –en plena excitación– tus manos golpean tu propio cuerpo... con el resultado fatal de aplastar a tu amante.
A la mañana siguiente, a la luz del día, descubres en el cuerpo las señales de la pasión. Tu diminuto amante, ha repartido por tu cuerpo unas abultadas y breves marcas rojas que pican, que te arrascas con un placer no exento de desesperación.
Esas marcas, algunas en sitios innombrables, te durarán varios días y la desazón también. Ha sido sexo no consentido, nada gratificante entre un sujeto muy activo y otro pasivo.
De nuevo llega la noche, un zumbido... dos. Toca trio.

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