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Analizamos la 4ª temporada de Sons of Anarchy

Publicado el 24 diciembre 2011 por Lapalomitamecanica
Magnífica temporada lastrada por un final pésimo
Analizamos la 4ª temporada de Sons of Anarchy
Mientras se acercan sin remedio las navidades, las grandes series ya van cerrando sus temporadas con mayor o menor acierto. Sons of Anarchy ha sido una de ellas terminando una cuarta temporada que si bien supera con creces su lamentable tercera entrega, también hay que afirmar que el final no ha estado a la altura de la calidad que esta temporada estaba mostrando. Ya hace unos meses, dimos un pequeño repaso de lo que ha sido Sons of Anarchy según La Palomita, y por qué nunca la llegamos a considerar para formar parte de la lista de Las 50 mejores series de la historia. A pesar de tener ante nosotros una temporada en líneas generales bastante notable, el final sin embargo cae como un jarro de agua fría con un giro de guión más torpe que Steve Urkel en la casa de los Winslow.
A partir de aquí, SPOILERS.

Clay Morrow en esta ocasión se ha mostrado como el gran punto de referencia de la temporada. Si todo hacía presagiar cómo deslizaban la alfombra roja para el final de Morrow en un apoteósico punto y seguido (similar al de Gustavo Fring en Breaking Bad), finalmente hemos podido comprobar como  Kurt Sutter tan sólo ha allanado el camino en una escalada de tensión como tan solo Shawn Ryan era capaz de hacer en The Shield para finalmente no acabar dando un golpe en la mesa que hubiera supuesto ese salto de calidad que siempre he reclamado en SOA. De hecho, parecía que nos encontrábamos en una situación similar a las cuarta temporada de Breaking Bad cuando todos éramos consciente de que finalmente alguien acabaría durmiendo con los peces, porque siempre algún pobre desgraciado tiene que pagar los platos rotos (¡Qué se lo digan a Ed Stark!) para que la historia se desarrolle de forma que cada acto suponga una terrible consecuencia.
La temporada se sitúa trece meses después de la aciaga tercera temporada. Clay, sabedor de que sus años encima de la Harley están contados, sabe de la necesidad de encontrar un filón para poder jubilarse cómodamente. Es por ello que Morrow ve una oportunidad de hacerse de oro con el Cartel de Galindo para traficar con armas por todo lo alto. Jax en cambio, quiere dejar Charming atrás y hacer una nueva vida con Tara, por ello decide apoyar a Clay si éste le respalda cuando decida abandonar el club. Finalmente, todo resulta más complicado al entrar en juego las drogas y sobretodo el fiscal Lincoln Potter que anda a la caza de los Sons of Anarchy como medio para llegar al IRA real mediante un caso RICO.
Sin embargo, lo que realmente ha llegado a poner patas arriba todo el mundo de SAMCROW han sido las cartas de John Teller (que desgraciadamente todo el mundo salvo Jax acaban encontrando, ¡malditas casualidades!). Sin duda, han sido el quebradero de cabeza de Clay Morrow consciente de que una vez Jax (por cierto, cada vez más se me parece a un skater que a un auténtico motero) las leyera, acabaría con su reinado por siempre. Es en este punto cuando por fin el personaje interpretado por Ron Perlman se destapa como lo que realmente es, una auténtico hijo de perra. La ambigüedad sobre la que navegaba su personaje en el resto de temporadas lastraba la interpretación de Perlman hacia ningún carisma y es por ello que en esta temporada gana enteros absolutamente.
Analizamos la 4ª temporada de Sons of Anarchy
Tras la muerte del viejo Pinney y la tentativa de “asesinato” de Tara, todo parecía indicar que finalmente alguien acabaría pagando el precio. Y que mejor forma que ser Opie quién diera por fin salida a toda la rabia acumulada tras la muerte de Donna. Sin embargo una vez más el melenudo Opie queda desdibujado así como en la segunda temporada tras aceptar la muerte de Donna como un simple gaje del oficio, al de nuevo permitir que Clay Morrow siga respirando. Un personaje que siempre me ha encantado su caracterización pero que a la hora de la verdad siempre ha adolecido de esa "mala ostia" característica de personajes como Vic Mackey o el propio Gus Fring.
Por otro lado, lo que por fin hemos podido comprobar es que al igual que Clay Morrow la matriarca Gemma es tambien de armas tomar. No solo por sus confabulaciones con las que nos ha torturado las tres anteriores entregas sino por como acaba urdiendo la muerte de Clay a manos de su hijo Jax y que éste tome su lugar en contraposición a los deseos de Tara. Finalmente, por fin vemos que el velo entre Tara y Gemma ha caído inexorablemente y dejaremos de ver ese rollo tan "las mejores amigas del mundo" que tanto me desagradaba particularmente. Unser en cambio vemos como se pasea de un lado a otro sin interés alguno, siendo un personaje metido con calzador que poco o ningún sentido tiene ya al argumento de SOA. Otro de los problemas por no saber dar una muerte o final digno a tus personajes, esperemos que con Clay no ocurra lo mismo.
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Pero como comentábamos, lo que realmente ha supuesto una auténtica bomba de humo para esta temporada han sido los acontecimientos sucedidos durante los dos últimos capítulos ("To be I y II", creo que ya el rollo Shakespeare pasa de sutil a pedante) y ese giro argumental de 180 grados que al menos para la opinión de este humilde redactor se carga la temporada en su conjunto, sin hacer ascos a magníficos momentos puntuales. Sin previo aviso, Romeo (lo siento por Danny Trejo pero después de la magnífica Machete me cuesta no tomármelo a coña) y su segundo, Torres se sacan de la manga dos placas de chiste, dejando al carismático Lincolm Portter con el culo al aire. Vamos, un borrón y cuenta nueva en toda regla, sobretodo sirviendo de pretexto para alargar más la necesidad de Clay Morrow en Sons of Anarchy de una forma poco verosímil.
Finalmente, contemplamos como por fin el destino de Jax queda vinculado al de su padre años atrás tomando por fin el mazo del Club, mientras sus allegados bendicen su alzamiento como si del mismísimo Michael Corleone se tratase (salvando las distancias por supuesto). A su lado, tendrá de nuevo a Clay Morrow como depuesto rey hasta el día que ya no le necesite a su lado, sin embargo está clarísimo que el usurpador del trono querrá volver a lo más alto del Club, lo que sin duda marca una cierta predictibilidad a lo que tendremos por delante. En resumen, se trata de una temporada magnífica aunque corrompida por sus dos últimos capítulos que no se ha sabido cerrar como se merecía, de ninguna otra forma que con sangre.

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