Revista Cultura y Ocio

Annemarie Schwarzenbach, pionera e intelectual desconocida

Por Susana Peiró @MujeresHistoria

LA MALDITA  Annemarie Schwarzenbach (1908-1942)

 

Thomas Mann – después de observar cuidadosamente a Annemarie Schwarzenbach- dijo:“Es curioso: si Usted fuera un muchacho, se diría que es de una belleza extraordinaria”.  El célebre escritor no pudo dejar de reconocer, en la beldad algo andrógina y el aire ambivalente de esta Mujer, al joven Tadzio de “La muerte en Venecia”.

 

La suiza Annemarie Schwarzenbach padeció desde siempre “du Mal de Vivre”, depresión, acedia, melancolía crónica…inquietante espectro que persiguió a Shakespeare, Dostoievski, Samuel Beckett y Baudelaire entre muchos otros.

 

Doctora en filosofía, novelista, arqueóloga, periodista, viajera, fotógrafa, morfinómana, alcohólica, lesbiana, suicida en potencia, amiga íntima de los hermanos Mann y escritora atormentada. Mientras luchaba contra sus propios demonios,  viajó por el mundo (1) y escribió crónicas y obras de ficción muy peculiares (2): los ojos de Annemarie no sólo veían paisajes y personas, también “miraban” - a través del prisma de su dolor - el espíritu de una época marcada por la guerra, y las angustias y anhelos de una generación.

 

  LA MALDITALA MALDITALA MALDITA

 


Corrían los años 30 en Berlín, capital de la homosexualidad europea de la época, cuando AS conoció a los “niños terribles del mundo intelectual alemán” :Klaus y Erika Mann. En Klaus encontró un socio para la morfina y el desasosiego. La hermosa Erika le asestaría el coup de foudre (3), aunque el amor no fue correspondido.Y con ambos hermanos, descubriría el profundo compromiso antifascista y la lucha acérrima contra el nazismo ascendiente.
La aristocrática y rica familia Schwarzenbach –emparentada con los Von Bismarck y simpatizante de Hitler – nunca comprendió a su hija, ni el rechazo de Annemarie a un espléndido futuro de lujos. Su madre, tan severa que la apodaban “La Generala” fue otro fantasma que la escritora maldita combatió desde la literatura temprana (4) y con cada psiquiatra (incluyendo Jung) y en cada viaje-fuga a un país lejano.
La muerte –quien jamás rechaza un coqueteo- “atendió” finalmente a Annemarie…con ironía. En 1942  la escritora de 34 años –limpia de drogas- eligió cambiar su acostumbrado automóvil por una bicicleta y cayó golpeándose la cabeza contra una piedra. Permaneció algunos meses sin poder hablar, mirar o caminar hasta que falleció. La Generala entonces quemó todas sus cartas, diarios y varios manuscritos. Los trabajos que se salvaron estuvieron ocultos hasta 1987, cuando un estudioso de Ginebra los sacó del olvido.
Annemarie Schwarzenbach - como Baudelaire- vivió como murió, en elegante oscuridad. Trágica, sumergida en la profundidad de sus miedos y miserias, sin ser entendida... y al final se quedó sin voz, igual que el Poeta Maldito (5)
Recién en 1995 se conoció “Muerte en Persia”, un libro de viajes distinto, de belleza sombría, en el que la compleja e inasible escritora proyecta su propia desolación ante el mundo y mezcla retazos de su biografía. Quizás alguien ¿algún Sartre contemporáneo? la reclame para el malditismo literario.


“¡Oh, Muerte, venerable capitana, ya es
tiempo! ¡Levemos el ancla!
Esta tierra nos hastía, ¡oh, Muerte! ¡Aparejemos! ¡Si el cielo y la mar están negros como la tinta, Nuestros corazones, a los que tú conoces, están radiantes! ¡Viértenos tu veneno para que nos reconforte! Este fuego tanto nos abraza el cerebro, que queremos Sumergirnos en el fondo del abismo, Infierno o Cielo, ¿qué importa? ¡Hasta el fondo de lo Desconocido, para encontrar lo nuevo!” El Viaje – Baudelaire

"Infime est la frontière entre l'inhumain et le surhumain, et ce qui est surhumain, c'est la grandeur désespérée de l'Asie"


Annemarie Schwarzenbach

(1)   “Muerte en Persia” (editado en España) “Todos los caminos están abiertos” “El viaje a Afganistán” etc.
(2)   Persia, Afganistán, el Congo Belga, Rusia, Inglaterra, Holanda, Francia, España y Estados Unidos.
(3)   Coup de foudre: Golpe de rayo, generalmente se emplea como “flechazo de amor”
(4)   “Cuento de una princesa prisionera”.
(5)   Charles Baudelaire sufrió una apoplejía que lo dejó sin poder hablar.
Fuentes:
. History of World Weariness – Georges Minois - Éditions de La Martinière- 2003.  Annemarie Schwarzenbach- "A  life"


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