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Antes de las sombras

Por Clochard
Antes de las sombras Ella aseguró que lo primero que le vino a la cabeza fue aquel chiste del horóscopo. Después esbozó una sonrisa dolorosa y sincera.
Comentó que le sorprendió no escuchar una canción triste y hermosa mientras caminaba a cámara lenta por la calle. La violenta rabia que le producía comprobar que la gente continuaba tranquilamente con sus vidas. Lo estúpido y vano que de pronto se le antojaba todo, cualquier cosa que se propusiera hacer más allá de sentarse y esperar.
Él no dijo nada, no pudo.
Luego subieron al piso de ella donde pasaron esos últimos seis meses profetizados. Casi no hablaron durante ese tiempo, no había nada que pudieran decirse. Decidieron dedicarse en exclusiva a follar. Si no iban a poder detener al monstruo que se la estaba comiendo, al menos iban a joderlo. O algo así, tampoco habían dado muchas vueltas al motivo, pero era lo único que querían hacer.
Llegó un momento en que ella apenas podía moverse debido al dolor y el cansancio, pero con un leve gesto en la nuca de él le suplicaba que continuara, atrayendo su boca hacia su sexo. Contrayéndose de manera casi imperceptible.
Él besaba y jugueteaba con los pezones vencidos y olvidados del antaño afilamiento. Sopesaba con las manos las bolsas vacías que fueron poderosos e intimidadores pechos. Introducía los dedos, la lengua, el pene en el sexo seco con olor a despedida y coloreaba con saliva los agrietados labios. Era consciente de que ella cada día hora minuto era menos ella y más el monstruo que poco a poco le daría la vuelta como a un guante viejo para invadir y ocupar el espacio en el mundo que se suponía le pertenecía por derecho.
Supo que ella se había ido del todo el día que dejó de correrse antes incluso de que dejara de respirar.
No pudo evitar  pensar lo que pudo haber sido, lo que pudieron haber sido, de conocerla antes de aquella noche, hacía seis meses y medio, cuando le contó el maldito chiste del horóscopo.

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