
La nonagenaria Antonia repasa su vida. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, volvió a su pueblo natal. A partir de ahí, recuerda lo sucedido durante los cincuenta años siguientes. Un día tras otro, el comportamiento independiente, inconsciente y algo excéntrico de Antonia y su familia, y en especial su lucha por el feminismo, se mezcla con la vida cotidiana del pueblo en que viven. La vieja granja se convierte en el hogar de personajes muy variados en los que el resentimiento inicial se convierte en tolerancia y, posteriormente, en amor.

Antonia y su hija irrumpen en la apacible existencia del pequeño pueblo. Ya desde la primera secuencia se entremezcla costumbrismo y humor. Alrededor de ellas surgen toda una serie de peculiares y maravillosos protagonistas. Defensora de los más débiles, va acogiendo en su casa a quienes irán convirtiéndose en fieles amigos.

Entrañables algunos de los personajes, como el del hombre más sabio y pesimista que no sale de su casa nunca, pero que tanto influirá en tres generaciones de la familia de Antonia.

Me ha encantado. Una historia coral que emociona, provoca sonrisas, risas, malestar y alguna lágrima. Muy original y repleta de magia.

Título original Antonia (Antonia's Line). Directora y guionista
Marleen Gorris. Música Ilona Seckaz. Fotografía Willy Stassen. Reparto Willeke Van Ammelrooy, Jan Decleir, Els Dottermans, Victor Löw, Michael Pas,Marina De Graaf, Mil Seghers. Holanda 1995, 93 min. Premios: Oscar: Mejor película de habla no inglesa. Festinal de Toronto: People's Choice (Marleen Gorris)