Revista Bolsa

Apalancamiento, volatilidad y probabilidad de ruina: conceptos imprescindibles para no actuar como un pardillo

Publicado el 06 enero 2015 por Niko Garnier @BolsayFilosofia
Mucha gente me pregunta sobre el tema del apalancamiento, y creo que incluso los que no preguntan, tienden a equivocar conceptos. Así que me propongo aclarar y combinar conceptos clave: apalancamiento vs volatilidad vs ruido vs probabilidad de ruina. Quien no domine esta matemática básica, tarde ó temprano lo sufrirá en su bolsillo.
¿Qué es el apalancamiento?
Por este término anglosajón ("leverage") se hace referencia a la posibilidad de mover en el mercado más dinero del que tenemos realmente (o de hacer como si lo estuviéramos moviendo). Imaginemos que tengo 20.000€. Si "alguien" me presta (virtualmente) otros 20.000€ para invertir, entonces estoy moviendo 40.000€ aunque sólo hay 20.000 míos (el resto es "prestado"). En este caso, mi apalancamiento es de 2 a 1: estoy moviendo el doble de lo que tengo.
Imaginemos ahora que con esos 40.000€ he decidido comprar euro (contra dólar), en último fallo de ruptura alcista. Me ha salido mal, y desde entonces el euro ha caído un 4% contra el dólar. ¿Cuánto dinero he perdido yo? Pues muy sencillo: he perdido un 4% sobre los 40.000€ invertidos, es decir, 1.600€. Dado que de esos 40.000 sólo 20.000 son míos, y los otros 20.000 los tendré que devolver, tengo que asumir la pérdida de 1.600€ sólo con mi capital. Y 1.600€ sobre 20.000€ representa un 8% de pérdida.
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Los números son fáciles. Si apalanco 2 a 1, significa que mis ganancias ó mis pérdidas se multiplican por 2. Si apalanco 10 a 1, entonces se multiplican por 10. Es decir, si con mis 20.000€ consigo que "alguien" me preste 180.000€ para disponer de un capital de 200.000€, entonces voy a multiplicar por 10 el resultado de los activos en que invierto. En el ejemplo del euro-dólar, la pérdida del 4% aplicada sobre 200.000€ representaría 8.000€, que obviamente tengo que asumir yo íntegramente. Esa pérdida de 8.000€ sobre mi capital de 20.000€ representa un 40% de pérdida. Es decir, el mercado ha caído un 4% pero mi cartera ha perdido un 40%, es decir, 10 veces más. Por supuesto, si en vez que de caer un 4%, el euro hubiera subido un 4%, entonces yo habría ganado un 40% de mi cartera. En vez de pasar de 20.000 a 12.000€, habría pasado de 20.000 a 28.000€.
Dicho de otra forma, apalancar es acelerar el proceso de enriquecimiento ó de ruina. Sea cual sea nuestro destino, lo vamos a acelerar. Pero en realidad hay algo más que no suelen contar.
Volatilidad y apalancamiento.
Imaginemos que en vez del euro-dolar invierto en GAMESA con mis 200.000€, es decir, utilizando un apalancamiento grande de 10 a 1. En el siguiente gráfico de velas diarias vemos la evolución de Gamesa: sólo hoy, ha caído un 4,5%. Esa vela negra supone el mismo recorrido bajista que el euro-dólar en dos semanas.
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¿Cómo es posible? Pues fácil: Gamesa tiene una volatilidad que oscila entre el 40% y 50% mientras que el euro oscila entre un 7% y 10% de volatilidad (en épocas de movimiento fuerte como ahora). Eso lo podemos ver en los indicadores que aparecen en la parte superior de mis gráficos, y que representan la Volatilidad Histórica media de las 20 últimas sesiones (se expresa en tantos por uno: 0,6 significa 60%). El EURUSD nunca está por encima de 0,1 (10%) mientras que Gamesa se mueve fácilmente por encima del 40%. Esa es la razón por la que la caída de hoy en Gamesa de un -4,5% representa una vela negra (bajista) de tamaño medio en su gráfico, mientras que para el EURUSD un -4% de caída representa un tramo significativo en el gráfico.
En general, el mercado de divisas tiene una volatilidad muy inferior a la de la bolsa. Y esa es la razón por la que en el mercado Forex se permite un apalancamiento mucho mayor (pero aún así excesivo).
La primera lección a aprender es por tanto que cuanto mayor sea la volatilidad de un activo, menor será nuestro apalancamiento. Y en realidad, menor será la ponderación de ese activo en nuestra cartera (es decir, incluso sin apalancamiento, debemos ponderar poco ese valor).
Ruido y apalancamiento.
Mucha gente confunde ruido y volatilidad, porque son conceptos muy cercanos. Un valor puede tener poca volatilidad pero mucho ruido. Por ejemplo, la cotización del euro frente al franco suizo que vemos en el siguiente gráfico, se mueve por encima y por debajo de la media móvil en un largo movimiento lateral. La volatilidad histórica media es del 5%. Por lo tanto, es poco volátil, pero si apalancamos mucho, el mero "ruido" en la fluctuación de su cotización nos puede sacar del mercado y ejecutar stops de pérdidas sin ton ni son. Por eso el ruido es todavía más peligroso que la volatilidad, y si apalancamos, conviene hacerlo en valores que además de poca volatilidad, tengan poco ruido (es decir, que sean o al menos parezcan técnicamente fiables).
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Cuando nos salta un stop (ó simplemente cerramos una operación), queremos que esas pérdidas que hemos asumido tengan sentido: es decir, que el valor siga cayendo después de vender nosotros, y nos alegremos de haber cerrado y evitado pérdidas mayores. El problema con el ruido es que vamos a cerrar la posición para nada. Y  eso puede pasar una, y otra, y otra vez. Al final, el ruido nos hace perder dinero a lo tonto, y si encima estamos apalancados, pues todavía peor. Es más: muy probablemente, nuestro apalancamiento nos haga cerrar "antes de tiempo", porque psicológicamente nos cueste asumir ese nivel de pérdidas. Y eso es de las peores cosas que podemos hacer: estar apalancados, sentir miedo, reducir los stops y cerrar cuando el valor sigue "dentro del rango de fluctuación lateral" ó "zona de ruido".
En este sentido, el apalancamiento actúa de nuevo como un amplificador de emociones, y eso nos conduce a tomar decisiones equivocadas. Cerrar posiciones cuando el precio está todavía dentro de la "zona de ruido" es un error que tendemos a realizar más cuando "vamos muy cargados". Ya sea en términos de ponderación de un valor determinado en nuestra cartera ó en términos de apalancamiento (que viene a ser lo mismo puesto que apalancar es tener una ponderación superior al 100%), tenemos que sentirnos cómodos para aguantar fluctuaciones dentro de la "zona de ruido".
Apalancamiento y riesgo de ruina: el quid de la cuestión.
Llegamos al punto clave. ¿Es bueno ó malo el apalancamiento? Pues si tengo que elegir sí ó no, diré que es malo, y nadie debería apalancar.
Todo operador con experiencia sabe que es imposible evitar malas rachas y años nefastos. Incluso los mejores inversores del mundo, los grandes gurús, han tenido años de perder hasta un 40% de su capital. Seguramente, algunos de ellos debido justamente al apalancamiento, aunque la mayoría no utilizan esa herramienta, al menos de forma genérica.
¿Qué pasa con una pérdida de mi cartera si el mercado cae un 30% y voy apalancado 2 a 1? Pues que pierdo un 60%. ¿Qué pasa si voy apalancado en una proporción de 3 a 1? Pues que pierdo el 90% de mi cartera.
Desde el momento que invertimos, tenemos que asumir cierta volatilidad (y ruido) en la fluctuación de nuestra cartera. Si hemos apalancado demasiado, es posible que no podamos hacer frente a esos períodos de volatilidad, de forma que perdamos dinero a la hora de gestionar nuestra cartera, aunque nuestros análisis sean correctos. Es una de las formas en las que buenos analistas son luego malos gestores: no saben decidir cuál es la dosis correcta de inversión en cada valor ó posición, ni cuál es el grado de apalancamiento global de nuestra cartera (que es de lo que trata este artículo principalmente).
Forex: el casino más grande del mundo.
Desde hace unos años, el mercado forex (de divisas) se ha popularizado mucho. Como hemos visto antes, las divisas son poco volátiles, y por esa razón es un mercado donde la mayoría de operadores utilizan el apalancamiento. El problema es que los brókers permiten alcanzar ratios de apalancamiento de hasta 200 a 1. ¿Qué implica eso? Pues que un movimiento del 0,5% en nuestra contra supondría una pérdida del 100% de nuestro capital (0,5% x 200 = 100%). Y por muy poco volátiles que sean las divisas, eso ocurre de vez en cuando. Un apalancamiento de 100 a 1 también es una brutalidad insostenible. El que opera así, está jugando al rojo ó negro como en el casino: si apostó por el rojo y sale negro, lo pierde todo. No estamos en el terreno de las inversiones, sino del puro juego de azar a corto plazo.
Apalancamiento, objetivo de beneficios y pérdida máxima anual.
Se considera que debes estar dispuesto a asumir una pérdida en un mal año del doble de tu objetivo de rentabilidad media anual. Es decir, si por ejemplo quieres ganar de media un 20% anual (como los grandes gurús mundiales, es decir, mucho), entonces sabes que quizá cada 10-15 años tendrás que soportar un año con una corrección del 40% en tu cartera. Son datos muy aproximados, pero con una base empírica bien fundada.
Si por tanto quisieras ganar un 30% anual, entonces quizá algún año llegues a perder un 60%. Y obviamente, habrá años muy buenos con subidas del 80%, que te permitan alcanzar esa media del 30% de revalorización anual.
Todo esto se refiere a la renta variable (bolsas), pero se puede hacer un paralelo con forex (divisas). Ese 20% anual en la bolsa americana se puede relacionar con la volatilidad histórica media del SP500 que está en torno al 15-17% (con picos muy superiores, eso sí). Extrapolando de una forma muy burda al mercado de divisas, con volatilidades en torno al 6% (pongamos 3 veces menos que en bolsa), podríamos decir que la "esperanza de beneficio" en operativa de divisas (sin apalancar) sería del 7% aproximadamente (es decir, un tercio de la bolsa). Los malos años supondrían pérdidas de hasta un 14-15% (el doble de nuestro objetivo de beneficio anual medio)... y eso nos permitiria apalancar en una proporción de 3 a 1 si queremos que se parezca a la evolución de una cartera de acciones.
Apalancamiento, volatilidad y probabilidad de ruina: conceptos imprescindibles para no actuar como un pardillo
Esta forma de relacionar volatilidad y apalancamiento se puede usar para cualquier otro activo ó valor. Teniendo en mente la referencia del 20% de volatilidad anual como un estándar ó una media, podemos apalancar 4 a 1 si el valor tiene una volatilidad del 5%, y "sub-apalancar", por ejemplo, 0,5 a 1, si el valor tiene una volatilidad del 40%. De esta forma mantenemos el riesgo bajo control (bueno, sólo una parte del riesgo, porque hay valores con baja volatilidad que de repente pueden hacer "crack" y romperse de golpe...pero eso es otro tema).
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Son cálculos inexactos y muy aproximados, porque mi intención es sólo transmitir una idea: en activos poco volátiles (como las divisas), tiene sentido un poco de apalancamiento. En valores volátiles, no sólo no tiene sentido, sino que debemos ir "sub-apalancados", es decir, tener posiciones inferior a lo normal si vamos a invertir (ó especular) por ejemplo en Gamesa.
Insisto: "un poco de apalancamiento" en divisas es un máximo de 3 a 1. Más allá de esa proporción estamos yendo en contra de las leyes matemáticas y buscándonos la ruina. En bolsa, salvo excepciones muy puntuales como valores muy, muy tranquilos, ó situaciones donde tengamos una confianza excepcional, el apalancamiento tiene muchas más posibilidades de hacer daño que de ayudarnos. Sólo he conocido una persona capaz de hacer uso del apalancamiento durante el año 2007 (de burbuja y confianza máxima), en una proporción de 2 a 1 durante varios meses, y no volver a utilizarlo desde entonces porque "no lo ve claro". Normalmente el apalancamiento es como una droga que te engancha. No es necesario apalancar para ser un buen inversor. Y en todo caso, primero hay que demostrar que eres un gran inversor durante muchos años, y luego en algún momento y de forma puntual y extraordinaria, podrás hacer uso de algo de apalancamiento.
Este artículo apareció primero en www.global-trader.net

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