Revista En Femenino

Arizona. Borrándonos la memoria, matándonos de a poco

Publicado el 21 mayo 2010 por Daniela @lasdiosas
Las primeras referencias que mucha gente tuvo en su vida de Arizona, sin saber realmente que se trataba de ese lugar, se relacionan con las extensas llanuras del Oeste americano, los indígenas Apaches (1), autodenominados Ndee, que quiere decir “la gente”, y sus correrías enfrentando a las diligencias en que se movilizaban los colonos que llegaban a invadir sus territorios. Estos escenarios perennizados por el género cinematográfico del western y de manera especial por películas como “La Diligencia”, dirigida magistralmente por John Ford, forman parte de la memoria cinematográfica de muchos y muchas latinoamericanos en la actualidad. Fue a través de estas películas que nos formamos la imagen de los indígenas norteamericanos como “salvajes” dispuestos a todo, sin escrúpulos, temibles. Uno de los diálogos de la Diligencia en relación a uno de los líderes de la resistencia lo resume muy bien:
“- Es ese feo y sanguinario apache Jerónimo.-Gerónimo, buen nombre para un verdugo.”“Ha salido de su reserva, se levanto en armas,” dice otro mientras muestran su pánico de ser atacados.
Gerónimo, después de largas luchas, fue finalmente vencido y sometido, su pueblo exterminado. Los veinte mil miembros en 1871 habían sido reducidos a unos pocos cientos en 1890, relegado él a una de las infames reservas y utilizado como símbolo de la nueva historia que empezaban a escribir los colonizadores, historias que relevan la lucha y el sacrificio de los pioneros.
De las luchas de esos primeros pueblos, de su resistencia frente a la colonización de numerosos blancos venidos desde diferentes partes, de que Arizona fue parte de México y pasó a ser parte del territorio que los Estados Unidos le quitaron mediante el tratado de Guadalupe-Hidalgo firmado en 1848, en la mayoría de nuestros países hemos sabido muy poco, estando nuestros conocimientos de este territorio en buena medida enmarcados en las películas del western y en la imagen del portentoso Gran Cañón.
Sin embargo, en estos días, dos leyes que limitarán las posibilidades de tener una vida digna y de preservar la identidad de los descendientes de esos primeros pobladores y de los descendientes de los mexicanos que poblaron esos territorios, han sido dadas por la gobernadora de Arizona, Jan Brewer. La primera ley SB1070, emitida el 23 de abril, señala que es delito estatal ser inmigrante sin documentos y si este fuera el caso de una persona, podría inmediatamente ser deportada. Frente a las protestas, la gobernadora se vio obligada a hacer algunas modificaciones, señalando que “no detendrá a los migrantes por su aspecto, su origen o características culturales” y que sólo indagarán la condición migratoria de las personas luego de que sean detenidas y arrestadas. Cabe preguntarse ¿quiénes son los más sospechosos de estar indocumentados o indocumentadas? ¿A qué fenotipo apuntarán los policías – algunos de los cuales paradójicamente entrarían por su origen perfectamente entre los sospechosos – que tendrán a su cargo la detención?.¿Qué pasará con las mujeres que viven situaciones de violencia? ¿Se tendrán que quedar en sus casas, como en las reservas en las que fueron colocados los indígenas, sin posibilidades de denuncia, viviendo las agresiones cotidianamente en total indefensión, más vulnerables, muriendo de a poquito, como fue muriendo Gerónimo, quien ni después de muerto pudo descansar en paz? (2)
En Arizona viven 6,166,318 personas y alrededor de 932,518 son extranjeras, el 71% de origen latinoamericano. Ellas serán sin duda, las más proclives a ser afectadas por esta ley y entre ellas los 10 mil peruanos y peruanas, de los cuales 4 mil están en situación irregular. Es fácil imaginarse el miedo que los invade, aunque no sólo a ellos y ellas debe decirse, sino también a todos aquellos productores que sumarán sus perdidas, pues no tendrán la mano de obra que les trabaje en sus cosechas. Se calcula que, con la aplicación de la ley, de los 45 mil trabajadores que se emplean en los periodos de siembra sólo mil se quedarían. Los agricultores están preocupados, y están preocupados también los académicos como Robert N. Shelton, Presidente de la Universidad de Arizona (UA), quien informó que algunas familias de estudiantes, todos alumnos de excelencia, van a enviar a sus hijos e hijas a otros estados, lo que significa que Arizona dejaría de contar con brillantes estudiantes en sus universidades.
Pero no fue suficiente perseguir a quienes se ven obligados a vivir en situación irregular en este territorio, sino que la idea de la gobernadora parece ser arrancar la diversidad desde la raíz. Un primer paso fue dado por el Departamento de Educación de Arizona, que ordenó a los distritos escolares remover a sus profesores que hablaban inglés con un fuerte acento, hecho que fue comentado y criticado por el gobernador de California, quien es un inmigrante australiano.
“Me habían invitado a dar una plática en una Universidad de ese estado, pero la suspendí ya que por mi acento tuve miedo de que me fueran a deportar,” (3) dijo bromeando en un discurso que pronunció en la Universidad de Atlanta.Vino luego la ley HB 2281, mediante la cual se prohíbe la enseñanza de estudios étnicos en las escuelas públicas de Arizona, violando de esta manera el derecho de conocer su herencia cultural. Según la gobernadora, tiene el objetivo de que los estudiantes del estado “se valoricen unos a otros como individuos y no se les enseñe a resentir o a odiar otras razas y clases de personas” (4), pero en realidad es una gran excusa para eliminar las posibilidades de la reproducción cultural. ¿De dónde saca la gobernadora que el que se conozca acerca del origen de las personas, de dónde vienen para saber adónde van implica odio o resentimiento?
Ya no se podrá hablar de la historia que nutre la identidad de los hombres y las mujeres que pueblan Arizona, no podrán las niñas oír las historias de Lozen, la heroica guerrera indígena experta en el lazo, el arco y la flecha, que fue temida por los colonizadores y luchó mano a mano con los guerreros hombres, ni sabrán que en los pueblos amerindios, las bendiciones de los espíritus pasan por las mujeres de la tribu. Tampoco podrán indagar ni investigar sobre la cultura chicana o los aportes de luchadores por los derechos como Martín Luther King y nadie conocerá la historia de César Chávez, descendiente de mexicanos nacido en Arizona, que está considerado como uno de los más importantes luchadores por los derechos de los campesinos e inmigrantes en Estados Unidos.
Señala Agnes Heller: “En tanto que un grupo de personas conserva y cultiva una memoria cultural común, este grupo de personas existe… Siempre que la memoria cultural cae en el olvido, un grupo de personas desaparece.” (5) Negar la posibilidad de los estudios étnicos en las escuelas públicas conlleva el afán de eliminar de un tajo las memorias culturales, su construcción y afirmación, en síntesis la posibilidad de mantener su identidad étnica, pues las identidades no pueden separarse de la memoria. Significa asimismo negar a las personas el derecho a ser reconocidas como diferentes, a que se difundan sus aportes a la construcción de las sociedades, es decir, negarles el derecho a la existencia, a su perdurabilidad como pueblos. Eso es lo que está en juego en estas leyes y que debe llamarnos a denunciarlas en cualquier lugar del mundo, exigiendo el respeto y la valoración de las diversas culturas que habitan el mundo y la promulgación de nuevas leyes que respeten los derechos de los inmigrantes, que aporten a lograr la dignidad que nos merecemos todas las personas (6) que por múltiples razones cruzamos las fronteras de nuestros países y ponemos nuestro granito de arena en el desarrollo de los países que nos acogen, incluso cuando se niegan a hacerlo e intentan expulsarnos o negarnos nuestro origen como en el caso de Arizona. Por Rosa Montalvo Reinoso[email protected]Noticias Ser PerúLa Ciudad de las Diosas
Notas
(1) Los españoles los llamaron apaches, que deriva del término apachu, vocablo zuñi que quiere decir “enemigo”.
(2) Prescott Bush, abuelo de George Bush, y otros seis miembros de la sociedad secreta de Yale llamada Skull and Bones (Calavera y Huesos) robaron la calavera de Gerónimo y algunos artículos personales, incluyendo su rienda de plata.
(3)
http://www.cnn.mx/mundo/2010/05/12/el-gobernador-arnold-schwarzenegger-teme-ser-deportado-en-arizona
(4) “No habrá estudios étnicos en Arizona”, BBCMundo, 14 de mayo del 2010 http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/05/100513_0020_arizona_ley_estudios_etnicos_jaw.shtml
(5)Agnes Heller (2003): “Cultura, identidad y sociedad civil”, Indaga, Revista Internacional de Ciencias Sociales, No 1
(6) Argentina acaba de dar la ley 25.871 que pone el eje en el derecho de los inmigrantes y les reconoce los derechos a la igualdad de trato, al acceso no discriminatorio del inmigrante y su familia a servicios sociales, bienes públicos, salud, educación, justicia, trabajo, empleo y seguridad social y a la información. La esencia de esta ley es que ningún ser humano es ilegal.

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