Revista Moda
Y es que los oasis también existen en la ciudad. Este local inmenso, transmite paz y tranquilidad. Las veces que he disfrutado de momentos en Artte, han estado precisamente plagados de eso y los recuerdos que guardo de esos instantes son especiales.
La amplia entrada, con sillones y mesas pequeñas, es el lugar perfecto para tomarse un té, relajarse y charlar con quien hayas decidido acudir al lugar. El siguiente espacio, la tienda-tetería de Artte. Increíble. Te pierdes en los aromas, la decoración y la iluminación. Cajas preciosas y sets de té maravillosos que te transportan lejos, lejos de Barcelona, de la ciudad, del tráfico, de la urbe. El siguiente espacio y el último, es el lugar más amplio de este restaurante multidisciplinar. Un gran salón con una gran mesa de madera en el centro, pequeñas mesas a su alrededor para atender entre cuatro y cinco personas, y mesitas en los dos laterales, con dos grandes sillones tipo Chester y un largo sillón negro en el lado opuesto.
El ambiente es delicioso y la comida, aún más. La atención es impecable y en definitiva, la experiencia, es inmejorable. Un lugar para disfrutar de la visita, un lugar en el que aciertas y vas sobre seguro.
¿Se puede tener todo? Hay quien apunta alto, quien se guía por altas aspiraciones y las plasma en forma de espacios multidisciplinares aunando gastronomía, arte, música y calma. Ese es ese lugar.
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Fotos: Anna Alfaro
Artte
Muntaner, 83
Barcelona
Bocca Piccola por la isla de isla deCapri. Está presidida por el monte San Costanzo (497m), que forma parte de la cadena de los montes Lattari y está delimitada al este por la Bahía de Jeranto.
A lo que estábamos, si no disponéis de coche, habrá que coger un taxi hasta llegar, para después ir andando hasta la punta, desde donde se ve la Isla de Capri. También en esa zona está el pueblo de Santa Ágata sui due golfi, que tiene unas vistas impresionantes de los dos golfos, el de Nápoles al norte y el de Salerno al sur.
Les dejo (con la miel en los labios) hasta el próximo artículo de Sorrento, no sin antes dejarles con la imagen: tarde-noche de verano, cielo azul despejado, bonita puesta del Sol, vistas fantásticas, nos encontramos en un restaurante especial con nuestra pareja, cenando un plato típico de pasta regional, vino blanco Lambrusco, una vela en la mesa, silencio, descanso, paz.. una mirada de complicidad…. Y un postre típico de chocolate, relleno de chocolate negro.
El resto es cosa vuestra…. ¡¡el próximo Domingo más!!.
