A todos nosotros hay cosas que nos llaman poderosamente la atención o suscitan un asombro creciente. Yo me apunto dos temas.
El primero es el cinismo y la frialdad con los que ejerce el poder Pedro Sánchez, quien no duda en doblegar y poner a su servicio todo lo que le resulta útil como, por ejemplo, el CIS y RTVE, sirviéndose de personajes de la catadura ético-profesional de Tezanos o Rosa María Mateo, pagados a propósito para manipular e ir conformando a la opinión pública.
El segundo es comprobar la facilidad con la que consigue sus propósitos, el éxito con el que vende su mercancía.
Creo que es un hombre frío, ambicioso y vengativo, un bluf favorecido por la suerte. Pero ante ese apoyo creciente y el aumento de sus admiradores, el equivocado tengo que ser yo.
