Estaba esa tarde comiendo unas papitas fritas en la mesa de la cocina cuando de repente me dio por salir al jardín trasero de la casa y sin motivo alguno en particular tome una pala y comencé a cavar y cavar. Llevaba ya unos 2 metros de profundidad cuando me di cuenta de que había un objeto al parecer de madera. Había tocado la tapa de un féretro. Me tomo unos cuantas horas más para desalojar la suficiente tierra como para poder abrirlo. En esa tapa había una placa metálica con un nombre, que al leerla decía: Vil Valier.
Movido por la curiosidad destapé ese ataúd para ver quien estaba adentro, se dice que los nobles son enterrados con joyas y riquezas. No saben cuál seria mi sorpresa al ver que adentro lo que encontré fue lo que supuse sería una momia envuelta en sabanas y vendajes. Cuidadosamente, fui desenvolviendo y quitando esos sudarios y lo que descubrí fue una mujer muy joven, que a mi juicio no estaba en estado de descomposición, no eran los despojos mortales que deberían estar en una tumba. Quede pasmado, el vestido que tenía parecía ser una especie de bikini cavernícola acompañado de algunos collares y pulseras de cuero y madera, también llevaba una cadena en la que colgaba un anillo muy antiguo.
El cuerpo de la mujer al verse liberado de su envoltorio, abrió los ojos y una de sus manos me agarro fuertemente del cuello, enterrándome las uñas en la piel. Por un instante pensé que me iba a asfixiar, pero su mano perdió fuerza. Simplemente se había desmayado.
Con cuidado la saque del féretro y la llevé al interior de la casa. La deposité en un sofá de la sala y me dirigí de nuevo a la cocina para buscar en los cajones un frasco de alcohol para ver si al olerlo podía reanimarla de nuevo. Estaba buscando cuando escuche su voz que me decía:
- Discúlpame si fui brusca. ¿En donde estoy?
Me quede petrificado por un momento y apenas pude balbucear: Estamos en el Asteroide B-612
- La dama pareció reflexionar un tanto esa información, hizo un gesto que no pude interpretar si era de disgusto o de simple desazón
- ¿En que año estamos? - volvió a interrogarme
- Es el año 4 desde que fui asignado a esta operación minera.
- ¿Y en tiempo Terrestre en que año estaríamos? - apunto con cierto aire de ironía e impaciencia mi inesperada visitante
- Hoy es 4 de Julio del 2276. Serian pues 500 años de Independencia
- El día no me indica nada en especial, pero el año, vaya que me sorprende, según mis cuentas estuve encapsulada unos 2 siglos.
- Tú no eres Vil Valier - la interrumpí bruscamente
A lo que dije eso la chica se echó a reír y contesto - Mi nombre es Zaida. ¿Tienes por causalidad algo decente para tomar? Quizás un vino me vendría bien.
Muy bien, por favor siéntate en la mesa, basta con que yo le dé exactamente la orden a la computadora de a bordo y ella puede materializar cualquier alimento que yo indique. Pedí un Leroy Chambertin, cosecha del 2210 y sin perder mayor tiempo Zaida en unos pocos minutos de charla ya se había tomado más de la mitad de la botella y no daba signos de estar mareada.
De pronto se oyó que la puerta principal de la casa se abría. Mi esposa estaba de vuelta de su trabajo. Entro a la cocina e hizo su rutina diaria.
- ¿Hola amor mío como fue tu día? - me pregunto mecánicamente.
-Hoy ha sido un día excelente, querida Eladia - conteste con voz plana, poco convincente, de mera formalidad
- ¡Vaya! Tu esposa al parecer no puede verme y supongo tampoco me escucha. ¿Verdad 'amor mío'?
Iba a contestar eso último, cuando Eladia de repente se quedó estática en medio de la cocina y dijo:
- Siento un olor raro, me huele a gladiolos y crisantemos. Algo me huele a cementerio, como si fuera aroma de muerte vieja - bajo la mirada e hizo gesto de tristeza y continuo diciendo - Esto solo significa que sigues pensando en ella, en esa mujer de tu pasado, un fantasma que te niegas a olvidar.
- Mis pensamientos son solo para ti mi querida - repliqué
- Si así fuera no andarías escribiendo historias en donde esa chica es la protagonista, a mí nunca me has incluido en un escrito tuyo, ni siquiera de personaje secundario
- En realidad si estoy pensando en una historia en donde tú apareces
-Tremenda fiera de circo con la que estás casado, amigo mío, ¿por que no te deshaces de ella de una buena vez? Podríamos aprovechar el hueco del jardín con ataúd y todo.
- No puedo - indiqué y esta vez fui yo el que se echó a reír - Eladia no es real, es un holograma que la computadora de abordo ha creado para mí - y para demostrarlo anuncie con voz fuerte:
- Computadora, detener programa de esposa - y a lo que ordene eso, Eladia quedo congelada en medio de la sala. Zaida se paró de la silla y comenzó a inspeccionarla, la toco y vio que era sólida.
- Es un holograma fotónico de alta resolución -dije yo con aires de orgullo, como si yo mismo fuera el inventor
- Vaya, me sorprende la tecnología que tienen ustedes, pero ahora entonces comienzo a dudar de que es real aquí y que es simulado.
- ¡Touche!, querida Zaida. Yo soy otro holograma. En realidad lo único que hay en este asteroide es una máquina, básicamente es un taladro minero excavando minuto a minuto sin descanso las entrañas de esta misera roca perdida en el espacio.
- Y el taladro es manejado por una Inteligencia Artificial, que para distraerse mientras trabaja crea todas estas historias.
- Ni más ni menos querida Zaida... ninguno de nosotros existe, salvo en la imaginación de esa computadora.

