Revista Coaching

Atalanta, el Covid-19 y Santa Rita

Por Antonio J. Alonso Sampedro @AntonioJAlonso
Atalanta, el Covid-19 y Santa Rita

Lean esto, en especial, los que que se sientan agraviados por las consecuencias, no sanitarias sino económicas, generadas por el Covid-19 y en particular, aquellos que hayan adquirido un servicio “normal” que ahora les obligan a usar por el mismo precio pero rebajado de prestaciones, es decir, un servicio “nuevo normal”.

Quienes siguen mis escritos conocen de mi prudencia en trasladar a las redes sociales asuntos y reivindicaciones personales, algo que no parece a la moda actual. Como excepción, en esta ocasión lo haré movido por el interés de orientar a los que Santa Rita les priva de sus derechos, tal y como a mí pretende arrebatar.

El próximo año cumpliré 60 y desde los 15 no he dejado de entrenar. En mi época universitaria frecuenté varios gimnasios de la ciudad de Valencia e incluso trabajé por horas en alguno para sufragar mis gastos de manutención personal. Hacia 1995, una vez establecido profesionalmente, me inscribí en Atalanta Sport Club-Spa de la calle Ramón Asensio, por entonces el mejor centro deportivo de Valencia. En 1997 tome la decisión de comprar una vivienda y el principal criterio de elección fue la proximidad con Atalanta. Han sido 25 años de fidelidad deportiva hasta el punto de decidir, hace 5 años, celebrar en sus instalaciones “Marathon-15%”, mi asalto al récord mundial de desnivel positivo en maratón. Pero también de fidelidad económica, pues durante estas dos décadas y media he abonado sus cuotas anualmente y por anticipado, algo que para toda compañía de servicios representa la mejor opción financiero-comercial.

El cierre gubernamental de las empresas no esenciales decretado el 14/03/20 ante la pandemia del Covid-19 coincidió con la mitad de mi contrato anual. Atalanta abrió el 15/06/20 y un día antes le remití un correo comunicando que, en tanto no se despejara significativamente la preocupante situación de contagios que se registraba y se restableciese los servicios a lo habitual, no volvería a sus instalaciones. Las razones principales se basaban, tanto en la imposibilidad de garantizar las buenas prácticas y la seguridad (no del centro sino de los mismos clientes, con idiosincrasias dispares, en su uso discrecional de unas instalaciones y aparatos de constante contacto personal) como de la reducción de prestaciones (de aforo en salas, piscina, solarium, vestuarios y actividades) que limitaban mi práctica habitual. Por tanto, solicité la devolución de los 6 meses restantes de mi contrato anual con el compromiso de replantear mi vuelta cuando lo de “nueva” desapareciese de la definición de normalidad.

A partir de ahí un rosario de correos intercambiados, que por mi parte traté de objetivar con lo que la Ley (Real Decreto 11/2020 de 31/03) dice al respecto: que se deben reintegrar los meses en que las instalaciones permanecieron cerradas y también los restantes si el servicio ofrecido no se corresponde con el inicialmente contratado. Al final, solo me retrocedieron los 3 meses correspondientes al cierre por el Estado de Alarma pero no los 3 restantes, dando unilateralmente por cerrada cualquier comunicación más.

Esta situación, que a muchos usuarios de servicios (deportivos o de otro tipo) les pueda estar afectando en la coyuntura actual, parece no tenga más solución posible que la franciscana resignación o la onerosa aventura judicial. Lo primero no es del agrado de muchos pero lo segundo todavía menos al comparar el importe reclamado con los posibles gastos de una Demanda ante cualquier Tribunal. Yo mismo, en un principio, también me encontré ante ese callejón sin salida decisional hasta que descubrí las Demandas de Procedimiento Monitorio, una figura legal que permite reclamar judicialmente cantidades por cuenta propia (sin mediación de abogado y procurador), exentas de tasas y de una manera tan simple que no es necesario ningún conocimiento legal.

Ayer, 01/10/20, presenté la mía ante los Juzgados de Valencia y con objeto de orientar sobre su formulación, dejo la posibilidad de consultarla aquí para quienes eso de... “lo que se da no se quita” pongan en cuestión y no se resignen a claudicar.

Si finalmente la Ley me da la razón, Atalanta deberá olvidar a esa apócrifa Santa Rita que más quita que da...

La entrada Atalanta, el Covid-19 y Santa Rita apareció primero en El Blog Personal de Alonso-BUSINESS COACHING.


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