
Hace una semana, vivimos en Twitter el día de #desmontandoaEstivill, que consiguió ser TT y al que nuestro blog se unió con este post. Para rememorar ese día, queremos tratar una de las cuestiones más debatidas en los últimos años, que no paramos de escuchar. Es, si es bueno atender a nuestro bebé en seguida que llora. Un dicho muy popular es aquel que hemos escuchado hasta la saciedad: “el llorar beneficia la eficacia pulmonar de los bebés”.
Si consideramos que el llanto es el recurso que posee el bebé, sobretodo recién nacido, para comunicarse con nosotros, como una forma de expresar su malestar y sus necesidades, ¿por qué no deberíamos atenderlo y darle las respuestas que necesita?
Los estudios científicos de los últimos años dicen que no atender el llanto del bebé y cuando este se da de forma prolongada, aumenta el estrés y la ansiedad del pequeño, su confianza y la sensación de seguridad
Las
consecuencias
físicas
que tiene el llanto en el bebé son un aumento de la frecuencia
cardíaca y por tanto de la circulación sanguínea; el estrés
producido afecta a nivel hormonal e inmunológicamente, por tanto
influye en las defensas corporales; los problemas gástricos,
producidos por la respiración dificultosa; y tensión muscular,
entre otros. Pero me gustaría remarcar los efectos
emocionales,
que son
muy importantes para garantizar un desarrollo equilibrado de nuestros
hijos. Con esto nos referimos a la interacción con el entorno, la
relación con su madre/padre, la sensación de inseguridad y malestar
que le produce no tener una respuesta a sus demandas, y por tanto
aprender que su reclamo no es atendido, pudiendo tener unas
consecuencias en sus relaciones sociales e interpersonales en un
futuro, además de la confianza y los sentimientos que se establecen
en el vínculo padres/madres e hijos.
Pensad
que el llanto es una forma de comunicación y de expresión, es la
única que tienen los bebés para decir cómo se sientes y qué hay
alguna cosa que les está produciendo un malestar. Conforme crecen
adquieren otras vías para comunicarse, como el lenguaje, los gestos
e incluso una autonomía que les permite saber qué es lo que les
pasa y poder pedirlo. Pero mientras sean bebés, debemos
proporcionarles todo aquello que necesiten, es importante cubrir sus
necesidades físicas y psicológicas, que tengan contacto físico y
cariño para que se sienta tranquilo, seguro, resguardado y amados y
en definitiva ¡crezcan felices!
