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ATLÁNTIDA FILM FEST | Críticas de “In the Crosswind” & “Drone”

Publicado el 06 julio 2016 por Pandora Magazine @PandoraMgzn
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Sección MemoriaTítulo Original: Risttuules. Director: Martii Helde. Guión: Martti Helde, Liis NimikReparto: Laura Peterson, Tarmo Song, Ingrid Isotamm.Estonia. 2014. Drama históricoValoración: 8/10
Aquí puedes ver la película en el AFF de Filmin

“In the Crosswind” está ambientada en Junio de 1941, cuando más de 40.000 personas del Báltico fueron deportadas a Siberia por Stalin, en su mayoría mujeres y niños. La historia está contada desde la experiencia de Erna, interpretada por Laura Peterson, una joven casada y con una hija, la cual es deportada por 15 años, periodo en el que el tiempo se congela para ella, como bien refleja el director Martti Helde en los cuidadísimos planos.

Me ha gustado mucho, aunque he de reconocer que en ocasiones la película se pierde en la forma narrativa que el director ha ideado y deja de lado el verdadero motivo por el que está ahí: la historia, aunque esto ocurre en la primera mitad. Si algo tan importante, que es “la excusa” por la que realizas una película, queda en segundo plano en más de una ocasión por el egocentrismo de la estética, hay un problema, a pesar de que sea técnicamente espléndida, ya que te expulsa de la historia. Aquí Helde lo arregla conforme comienza a empinarse el camino de la humanidad.

La forma en la que Martii Helde ha rodado la película es lo que más me llamaba la atención conforme avanzaba. La acción real se entrelaza con bellísimos planos congelados (‘tableaux vivants’), donde la secuencia la hace la cámara al desplazarse por un cuadro viviente, como si navegara. Es decir, los actores estaban parados en el set, con la expresión de desolación, terror, etc… reflejada en su caras y la cámara se movía a través de ellos montándonos un plano-secuencia interesante, que en verdad sorprende por lo experimental. La película no presenta diálogos, es más bien una narración epistolar por parte de nuestra protagonista a su marido, donde le narra el sufrimiento que está viviendo en los páramos de Siberia.

Un homenaje en blanco y negro muy experimental, como he dicho, marcado de sentimientos, caos, pánico, es decir, todo lo que esas personas sentían cuando eran obligados a punta de rifle a subir en un tren con un cruel destino. Un lenguaje artístico novedoso, emotivo y muy real, que causa en el espectador una gran desolación y desasosiego por la vulnerabilidad a la que están expuestos y la incapacidad de hacer nada.

“In the Crosswind” no es una película para todos los públicos, ya que tiene un ritmo muy lento, no promete nada que no te vaya a dar, la historia es dura y como tal se refleja en la película y no siempre es gusto de todos los públicos. Las actuaciones, atmósfera y recreación son impresionantes, por no olvidar los aspectos técnicos y la cámara. Pero no hay que olvidarse de todos los actores, ya que hacen un trabajo excelente expresando en un gesto lo que están viviendo, aunque hay que destacar a la protagonista Laura Peterson por su excelente trabajo narrativo e interpretativo.

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Sección PolíticaTítulo Original: Drone. Director: Tonje Hessen Schei. Guión: Tonje Hessen ScheiReparto: Noor Behram, Brandon Bryant, Michael Haas, Clive Stafford Smith, Chris Woods.Noruega. 2014. DocumentalValoración: 8/10
Aquí puedes ver la película en el AFF de Filmin

Desde que existe la civilización existe la guerra. Es algo que viene en nuestro ADN y esta, al igual que nosotros, ha evolucionado considerablemente. El documental de Tonje Hessen Schei, dirigido al gobierno americano principalmente, reflexiona sobre esta redefinición de guerra, por el uso y empleo de drones y el silencio que guardan los gobiernos sobre estas prácticas, las víctimas, el encubrimiento, los parámetros y demás implicaciones.

Los drones fueron inicialmente concebidos para ayudar a los pescadores a buscar atunes para que estos estuvieran menos tiempo en el mar, sin embargo este sector no se interesó, pero sí lo hizo el gobierno americano, ya que permitía una mínima exposición, ya que no son tripulados, y una gran acción, ya que pueden ser armados con misiles de largo alcance y dirigidos a través de satélites desde una base en el país de origen. Así, son todo ventajas, pero a la hora de asumir los costes humanos, no son tan abiertos a hablar del tema.

Tonje Hessen Schei expone los dos puntos de vista a través de unos cuantos participantes, entre ellos, por ejemplo, Brandon Bryant, un ex-militar cuya función era pilotar drones y atacar a hipotéticos miembros/allegados al terrorismo, principalmente Al-Qaeda. Él denuncia esta práctica en la que ha arrebatado la vida a más de 1600 personas sin entrar en un campo de batalla, era su misión, su deber y no podía desobedecer.

Sin embargo también tenemos la otra cara de la moneda, donde la exposición a la muerte es mínima, las ventajas muy grandes, ya que son aparatos muy capacitados para distinguir a una persona, porque poseen cámaras impresionantes y es una forma de luchar contra el terrorismo que nos acecha hoy día. Sin embargo, es un arma de doble filo, porque es un recurso que ya está en todos sitios y podría ser utilizado a la inversa.

Por otro lado tampoco no hay que olvidar las nuevas generaciones y la “militarización” que sufrimos con los juegos sobre guerra. El entretenimiento y la guerra se dan la mano, no hipotéticamente, sino de verdad, ya que ese sector invierte en la industria de los videojuegos con la intención de encontrar futuros reclutas, ya que para manejarlo a un nivel excepcional hay que tener grandes habilidades y esa persona puede ser una de las que dirijan los próximos ataques drones. En una frase que dicen por ahí lo resume perfectamente: “No necesitamos tipos a los Top Gun, sino la venganza de los frikis”.

Esta nueva forma de guerra traerá consecuencias, tanto a nivel positivo como negativo. Esta forma de enfrentarse al enemigo, a kilómetros y kilómetros de distancia rompen con la “ética del soldado” y pueden romper la barrera entre “matar legalmente” y el asesinato. Sobre todo si nadie se hace responsable de nada.

Es muy difícil tener una opinión completa en un único bando, por un lado es algo necesario según exponen, pero por otro es demasiado poder, los gobiernos y agencias gubernamentales se aprovechan del encubrimiento para matar a gente sin confirmar su pertenencia al terrorismo y parece ser que eso cada vez será más fácil, pasan de ser soldados en línea de fuego a meros asesinos para un estado, que es lo más fácil para un político. La politización lleva a la invulnerabilidad y por tanto a la crueldad, hacen cosas que no harían a alguien que tiene enfrente, por lo que de cierta forma es una guerra cobarde.

Críticas: María José Díaz-Maroto


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