Revista Opinión

Austeridad 'made in Spain'

Publicado el 05 abril 2012 por Carlosrodriguez @CarlosRguezPrez

Austeridad 'made in Spain'

Foto de portada: olga.palma


El Proyecto de los Presupuestos Generales del Estado se consolida como el instrumento perfecto que publicite la marca 'austeridad' made in Spain. Pero la confianza que deberían trasmitir parece que no ha llegado a los inversores, que se resisten a perder sus plusvalías. La prima de riesgo se ha vuelto a disparar, y la emisión del Tesoro ha sufrido los efectos; y el descosío del Estado se vuelve un poco más grande. El Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, decía que el desafío de estos presupuestos era recuperar la confianza de las instituciones europeas y de los inversores internacionales. De primeras, ha conseguido el efecto contrario y un efecto dominó con la subida de los intereses a pagar.

Aplauso unilateral

La receta de austeridad presentada por Europa y avalada por los mercados como la mejor solución a nuestros problemas económicos no parece ser la misma que la 'tabla de los mandamientos' que recogió el Presidente Rajoy que proclama en su Biblia económica. Alguien nos tuvo que dar el 'cambiazo' y perdimos la prescripción médica que suturase la herida. O quizás pecamos de innovadores al presentar unos presupuestos en Código QR bidimensional y el ciudadano de a pie no sea capaz de desencriptar los datos salvadores de la crisis guardados en este formato novedoso, algo que puede ser normal de un país que reduce un 25% el presupuesto destinado a I+D+I como puerta para escapar de la crisis.

No obstante, este dispositivo permite que los dispositivos móviles puedan leerlos. Un aviso a navegantes para que nos enteremos dónde, cuándo y cómo queramos sobre lo primordial que es la austeridad. Que se nota que vivimos en la sociedad de la información. Luego ya si eso, viene preservar el Estado del Bienestar. Entre tanto, seguimos a la deriva. Las mayores partidas presupuestas están destinadas a pagar las pensiones (37,1%), a pagar los intereses de la deuda (9,3%) y las prestaciones de desempleo (9,2%). Puesto que la eterna juventud no existe por mucho maquillaje e inventos estéticos, cada día que pasa, más viejos somos, y hay que garantizar la renta a la que los pensionistas contribuyeron durante su vida laboral. Frente a la inexorabilidad del paso del tiempo el sabelotodo mercado, capaz de darnos consejos para solucionar problemas ajenos y a la vez obtener beneficios para disfrute propio, no nos muestra el antídoto del crecimiento económico.

El Ministerio de Empleo, que curiosamente gestiona el dinero para el desempleo, trabaja con unas expectativas de paro que superarán los cinco millones durante este año. Desde el Gobierno se proclama que el principal problema de España es el paro, pero en los presupuestos no se ataja este problema al reducir el dinero destinado a las políticas activas de empleo y a la formación educativa. Unos presupuestos que aprietan aún más el cinturón pese a la presentación oficial que obviamente acabó con un aplauso unilateral. O sea, una bofetada en toda regla.


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