Revista Cultura y Ocio

Aviso de muerte. Sophie Hénaff

Por Mientrasleo @MientrasleoS
Aviso de muerte. Sophie Hénaff
     "La comisaria Anne Capestan estaba peleando con la última remesa de impresoras defectuosas que le había concedido un departamento de suministros muy bromista. El aparato se emperraba en anunciar nivel de tinta bajo aunque Capestan acababa de cambiar el cartucho. Tras apretar todos los botones, la comisaria se rindió. No tenía nada de mucha importancia que imprimir. No estaba trabajando en nada de mucha importancia."
     La brigada de Anne Capestan fue la carta de presentación de esta escritora francesa que ha llegado a la literatura para quedarse. Hoy traigo a mi estantería virtual la segunda entrega de esta saga, se trata de Aviso de muerte.
     Recuperado el equipo de perdedores de Capestan, que tras su anterior éxito son más apestados que héroes por haber metido las narices dentro del cuerpo de policía, nos encontramos con que lo más emocionante que hacen en esa brigada es jugar al billar. Pero aparece el cuerpo de un policía retirado en un lugar cuyo nombre ha sido sobreescrito para convertir el escenario en algo perturbador, y el caso es asignado a la brigada de Capestan. Lejos de ser una oportunidad para brillar, es un encargo envenenado que puede también conducirles dentro del cuerpo, solo que esta vez tiene un componente personal: el muerto (el primero por cierto), es el ex suegro de la propia Anne. Mientas, otro hombre encuentra su nombre grabado junto a las fecha de su nacimiento  y muerte en un monumento a los caídos...
     Con un repaso más que rápido a los componentes de la brigada Sophie nos pone en marcha los recuerdos de la primera entrega de esta saga o nos deja ubicarnos en el caso de ser nuevos. Nada ha cambiado y todos, del gafe al que siguen sin arrimarse, a la "señora con perrito", están ahí formando parte de la más peculiar de las brigadas. Y con este rápido repaso, tras la aparición del cadáver, la autora nos pone sobre aviso: tenemos entre manos una novela policíaca, sí, pero también una novela con una gran dosis de humor. De hecho, y pese a las perennes comparaciones con Fred Vargas, yo creo que no venía mal advertir al lector, de que Hénaff tiene mucho también de Jussi Adler-Olsen y su saga Carl Mock.
     En esta ocasión, el equipo de Anne trabajará en colaboración con la Brigada Criminal, algo que escama al equipo desde el primer momento, y el hecho de que el cadáver encontrado sea precisamente el de Serge Rufus, comisario retirado de la Brigada Contra el Crimen Organizado y padre de Paul, no ayuda. El propio Paul le pide que no hurgue y saque cosas feas, colocando a Capestan en una situación difícil, ya que nunca tuvo una buena relación con ese hombre al que, en su día, calificara de auténtico animal. Esta vez, conoceremos un poco más a Capestan gracias a los recuerdos que la autora irá intercalando en la historia, al tiempo que descubrimos Serge no será la única víctima de este asesino tan meticuloso.
Hénaff se aprovecha de las peculiaridades de la brigada para convertir su novela en una rareza dentro de un panorama literario en el que proliferan las novelas policíacas, y, con ritmo ágil, y descripciones muy medidas, consigue las simpatías del lector hacia todos sus integrantes. Al igual que sucedía en la primera entrega, la resolución del caso se complica enredando al lector, sin perder esa constante dosis de humor que hace que, a ratos, no nos tomemos muy en serio el libro, para llegar a una conclusión satisfactoria dejándonos el sabor de boca propio de los libros concebidos para entretener.
     Aviso de muerte es una entretenida novela, escrita con mucho sentido del humor, a la que, la mayor pega que veo, es esa apariencia seria que parece imprimirle la cubierta elegida y que se aleja bastante del tono utilizado por Hénaff para relatar su historia. Una opción diferente a considerar para este verano y unos personajes a los que auguro una vida larga.
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
     Gracias.

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