
Quiso ir de conquistadora moderna y acabó huyendo antes de tiempo. Ayuso aterrizó en México hablando de “Hispanidad”, defendiendo a Hernán Cortés y jugando a mártir internacional de la derecha ultra. El problema es que, fuera de la burbuja mediática madrileña, nadie le compró el personaje. Claudia Sheinbaum le respondió recordando que la conquista significaba violencia, esclavismo y exterminio. Después llegaron las críticas, el malestar político y el regreso precipitado. Lo vendieron como “boicot”. Sonaba más a retirada con el rabo entre las piernas. Y, mientras Madrid sigue con la vivienda imposible, la sanidad deteriorada y servicios públicos bajo presión, Ayuso usa dinero público para hacer giras ideológicas y montar guerras culturales fuera de España. Fue buscando épica imperial y volvió convertida en meme político. (Spanish Revolution)
