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Bad boys for life

Publicado el 19 enero 2020 por Spiderman @cineylibertad
Bad boys for life

Will Smith, aunque ha demostrado su notable talento interpretativo en películas con valores propios del ser humano como Siete almas, Belleza oculta, La verdad duele, o la magnífica, En busca de la felicidad, no ha desaprovechado su visión netamente comercial, participando en exitosas sagas como Los hombres de negro o la obra en cuestión; es decir, la tercera parte de policías rebeldes. Estamos por tanto ante una trilogía de colegas, que responden al nombre de buddymovies, dirigida en este caso por Adil El Arbi y Billah Fallah,  un tándem de directores que se enfrentan a su tercer trabajo tras Gansta y Black.

Estos realizadores aprovechan el éxito de esta exitosa saga que funcionó tan bien entre un poli caradura, interpretado por Will Smith y el poli cascarrabias, al que se la dan por todos los lados, protagonizado por Martin Lawrence.

Ante este tipo de producciones, a las que uno se acerca con cierta distancia, aunque le pudiera gustar en la época de El Príncipe de Bel-Air, se produce el efecto contrario, pues uno llega con las expectativas muy bajas y, en cambio, se lo pasa muy bien, dando botes en la sala y con la sonrisa en la boca a pesar de que pueda pensar que esto ya lo he visto y todo me suena.

Estos cineastas belgas sorprenden con una dinámica y simpática historia de ritmo endiablado, donde no solo destacan las escenas de acción, sino los diálogos que en algunos momentos nos parecen ciertamente profundos a pesar del tono cómico. Este largometraje cuenta la historia de dos polis, a los que todos recordamos, pero que reaparecen 20 años más tarde con las vidas realmente cambiadas, ya que el personaje de Martin Lawrence está casado y con hijos y le vende la moto a su amigo que una forma de alcanzar la felicidad es formando una familia frente a un Will Smith que sigue sin sentar la cabeza, pero que siente que le falta algo.

La película es un elogio a la amistad y plantea temas interesantes como  el  de la necesidad de conocer sus orígenes y secretos del pasado. Por otra parte, nos podemos preguntar si en una cinta de acción tiene cabida la Providencia. La respuesta es afirmativa, puesto que en una escena memorable un personaje abre su corazón en una capilla de un hospital, reconociendo que no va a la iglesia demasiado, pero que nunca ha perdido la fe y reza con todas sus fuerzas para pedirle a Dios  que salve a su amigo, haciendo una promesa, lo que invita a la reflexión y propone hasta dónde puede llegar nuestra coherencia en relación con nuestras creencias. Esta forma de ver la vida choca con la de los villanos que recurren a la santería y al esoterismo para intentar conseguir sus propósitos.


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