Revista Mundo animal

Barcelona, una smart city para las personas

Por Pacma Cataluña Partido Animalista Cataluña @pacmacatalunya

Barcelona es una capital atractiva a muchos niveles, emprendedora, con buen clima, abierta al mundo y consolidada a nivel turístico, pero desde el PACMA creemos que hay que tener cuidado para no perder la principal razón de ser como ciudad, la esencia que la convierte en un buen lugar donde vivir: dar respuesta a las necesidades de sus ciudadanos y facilitarles la convivencia y el día a día.

Uno de los recursos de que dispone para lograrlo, es convertirse en una smart city, y de hecho, ya se considera un referente en ese ámbito, junto a otras ciudades como Ámsterdam, Paris o Copenhague, pero ¿se está haciendo todo lo posible?, y ¿saben los ciudadanos en que consiste exactamente?

Una smart city, o ciudad inteligente, es un modelo de desarrollo urbano que se basa en la sostenibilidad y la eficiencia, para reducir la huella medioambiental e incrementar el bienestar de sus habitantes, favoreciendo la reducción del gasto público pero incrementando la calidad de sus servicios y una gestión más adecuada de los recursos disponibles.

Esto se consigue por medio de la aplicación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), y hace necesario millones de sensores, entre los que se incluyen las personas y sus teléfonos móviles, para mantener la ciudad conectada y recoger datos con el objetivo de medir, identificar, comprender y predecir las necesidades a nivel energético, de movilidad y servicios en tiempo real. Así, se facilita poder tomar las decisiones de gestión más adecuadas, manteniendo una armonía entre el nivel económico, social y medioambiental.

De hecho, los ejes de actuación son muy amplios, requiriendo una visión holística que incida en diferentes factores, entre los cuales suele destacar:

  • La eficiencia energética y la gestión sostenible de los recursos, favoreciendo el uso de energías renovables en la iluminación de las calles, controlando mejor el riego de los parques y jardines públicos, optimizando el tratamiento de residuos,…
  • La movilidad urbana, gestionando los medios de transporte, el tráfico y los aparcamientos, potenciando el uso de vehículos eléctricos, flotas de bicicletas, servicios para compartir vehículos,…
  • Las infraestructuras, promoviendo los edificios públicos y el equipamiento urbano eficiente y respetuoso con el medio ambiente y con sistemas de producción de energía integrados.
  • Los servicios de salud pública, emergencias y seguridad pública, implementando sistemas de teleasistencia y servicios sociales.
  • La cultura y educación, favoreciendo el e-learning, el teletrabajo, el e-turismo y los servicios de información cultural, el e-comercio, y mejorando el grado de conciencia medioambiental.
  • La innovación y nuevos modelos de negocio, favoreciendo el desarrollo creativo, empresarial y social.
  • La circulación de datos bidireccional entre usuarios y las administraciones, aumentando la transparencia de estas y facilitando la e-Administración, y la participación ciudadana.

 

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Y este último punto, es un factor fundamental que da sentido a todo el proyecto. Porque son los ciudadanos los que motivan la iniciativa, y sin su participación activa no es posible que una ciudad sea realmente una smart city. Desde el PACMA vemos vital comunicar los servicios y los beneficios que pueden obtener, y promover su interacción, teniendo muy en cuenta que se ha de facilitar que todas las personas puedan acceder a ellos, para evitar la fractura digital e impedir que haya ciudadanos de primera y de segunda. Y también hay que poner atención en como se manejan los datos y la seguridad del continuo flujo de información que se genera en este tipo de ciudades.

Se prevé que la concentración de población en los grandes núcleos urbanos siga creciendo en los próximos años y eso planteará retos a nivel medioambiental, en la provisión de bienes, y la adaptación de recursos, servicios y espacios. Las smart cities pueden ser una solución, y Barcelona, lleva años interesándose y poniendo en marcha algunas iniciativas; desde el año 2011 es la sede del Smart City Expo World Congress, que reúne ponentes e ideas de todo el mundo y promueve actuaciones en ese ámbito. Pero desde el PACMA opinamos que Barcelona no puede ser una ciudad escaparate, que se esfuerza por impresionar a la galería, sino, que debe ser un lugar donde las personas que viven puedan sentirse escuchadas y satisfechas.

Queda mucho por hacer y el PACMA desea ser un motor de cambio para que se potencie, tanto la comunicación, como la inversión económica y la investigación en este ámbito, tratando de atraer empresas de energías renovables, y favoreciendo mucho más el uso de las energías limpias en el transporte público, en la iluminación, en edificios más eficientes…. Y si de verdad se quiere que los ciudadanos tengan más calidad de vida, se les debe involucrar y preguntar cómo ganarían en calidad de vida, porque si las decisiones sólo las toman las empresas y los gobiernos, quizás no acierten… La Barcelona inteligente se debe construir para las personas y animales y con todos los ciudadanos; y ese es uno de los compromisos del PACMA, #PorUnaBarcelona innovadora, responsable y amiga de los animales.

bcn

Yolanda de Miguel


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