Revista Opinión

Bárcenas demanda al PP. Se descubre a los mentirosos

Publicado el 26 febrero 2013 por Rgalmazan @RGAlmazan

Y van… Empiezo a pensar si no será un virus psicópata de tendencia mitómana el que ha invadido la sede pepera de Génova. ¿Hasta dónde piensan llegar, mintiendo? Quién lo sabe.

Ésta última es gorda. Por si hubiera alguna duda, la guerra entre Bárcenas y el Partido Popular está totalmente declarada. Lo que pasa es que suena a chiste. Ahora resulta que no es el PP quien denuncia a Bárcenas, sino al revés. El extesorero, el innombrable, resulta que ha denunciado a su antiguo partido por despido improcedente. No me dirán que no suena a cachondeo.

Resulta que quien lleva la iniciativa es Bárcenas y está manejando como marionetas a Rajoy y sus muchachos. Estos le han defendido, le han mantenido y ahora como pago se ven denunciados. Creo que cualquiera pagaría por ver cómo se han quedado estos peperos cuando se han enterado.

Rajoy miente

Han perdido la primera batalla, porque después de decir, primero, que no se demostraría que era culpable, allá en 2009, luego que estaba fuera del PP en 2010 y cuando se descubrió que había cobrado hasta el 31 de diciembre (posteriormente se ha sabido que ha sido hasta el 31 de enero de este año), dicen que se trataba de una indemnización acordada en abril de 2010. Por cierto había que escuchar la explicación que ha dado Rajoy en el parlamento, y Floriano y Cospedal ante las preguntas de los periodistas. Un trabalenguas imposible de digerir, unas manifestaciones llenas de mentiras y desvergüenza. Y es que, ya lo decía mi madre, se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

Ahora se sabe la verdad. Bárcenas ha sido asesor del PP hasta que le despidieron, sin comunicárselo, el 31 de enero de 2013. ¡Oh, casualidad!, justo el mismo día que El País publica los papeles del BárcenasGate.

Total que nos han mentido por enésima vez. Bárcenas ha sido trabajador –por cierto muy bien pagado: 21.300 euros brutos al mes— de Génova, hasta hace días. Ahora sí que cuadra todo. Tenía secretaria, tenía coche, tenía plaza de aparcamiento, tenía habitación y tenía una relación laboral, de ahí que se pagara la Seguridad Social. Era un empleado de nivel.

¿Cómo es posible que sigamos aguantando a estos mentirosos compulsivos? ¿Qué hemos hecho para tener estos gobernantes? ¿Será posible que siga gobernando quien, además de inútil, es un mentiroso de primer orden? ¿Hasta dónde piensan llegar?

Así quedaba claro que no denunciaran al de la peineta. Les tiene cogidos por las partes blandas, y preferían mentir, aunque da toda la impresión de que lo hacen muy mal y de que esto no se acaba aquí. Cada día estoy más convencido de que Bárcenas sabe todo, de que sus papeles sólo son un avance y de que cuando cante, es posible que no se salve ni el Tato.

Y ahí seguimos, manteniendo a estos impresentables, sin que además sean capaces de reconocer que nos están mintiendo. ¿Qué inventarán ahora? Mañana más.

Salud y República


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