Revista Cultura y Ocio

Bibliotecas llenas de fantasmas

Publicado el 31 julio 2010 por Carmina
Bibliotecas llenas de fantasmas
Hace unos días fui a matricular a mi hijo en el conservatorio, coincidía con el último día para la entrega de solicitudes de unas nuevas oposiciones en las que me he embarcado. Así que a pesar del calor sofocante tuvimos que salir pronto hacia la capital, porque una nunca sabe si los trámites le van a costar dos minutos, o dos horas. Quiso la fortuna que esta vez nos costaran sólo dos minutos de espera, a los que hubo que sumar el tramite que la administrativa hizo de las tres solicitudes que yo llevaba, porque para aprovechar el viaje, me lleve las de otros opositores, una que es masoca, namás.
Al salir de aquella sala nos encontramos con un sol aplastante y casi dos horas de tiempo libre, puesto que no podíamos matricularlo hasta la una menos cuarto, son muy escrupulosos con el horario establecido. Nos miramos, y barajamos varias posibilidades, después de hacer propósito de contrición nos decidimos a entrar a una librería a mirar y apuntar títulos, por aquello que septiembre se presenta cargadito de gastos y hay que ser moderados en los meses previos.
Compramos unos libros de ingles para el chiquillo que ya estaban pactados, uno de lectura, y otro de ejercicios más que nada para que no se anquilosen los conocimientos durante el verano y nos dedicamos a curiosear entre las estanterías, el niño lo paso en grande en la sección de juvenil, y yo fui a la caza de algún libro que regalarle a mi madre y debo reconocer que ninguno me llamó con suficiente fuerza desde la estantería.
Con los libros que compramos me dieron una revista de novedades, que por la noche devoré y entre los cientos de libros que allí habrían uno me llamó la atención, por cuanto es el problema con que nos encontramos la mayoría de los bibliófilos. El libro se llamaba Bibliotecas llenas de fantasmas y se presentaba de una forma muy suculenta.
¿Teme usted que el derrumbamiento de su biblioteca lo aplaste mientras duerme? ¿Pone la acumulación de libros en peligro la existencia de su familia? ¿Ordena usted los volúmenes por temas, por autor o siguiendo un criterio por usted solo conocido? Graves preguntas que se hacen los bibliómanos, que, amén de la pasión d e poseer libros, tienen la de leerlos. En este pequeño tratado del arte de vivir con muchos libros aparecen, entre muchos otros, Pessoa intentando convertirse en bibliotecario o el capitán Ahab y el misterio de la pierna que le arrancó Moby Dick. Y es que esos miles de páginas que ocupan nuestras estanterías están habitadas por fantasmas muy vivos que, una vez los hemos conocido, no nos abandonan jamás. «Jacques Bonnet ha escrito una declaración de amor a la literatura» (Jean-Claude Perrier, Livres Hebdo); «Un compendio de ordenación, tratado de jardinería, ejercicio de agradecimiento, investigación policial, novela de aventuras y autobiografía, este relato borgeano es una promesa de felicidad» (Jérôme Garcin, Le Nouvel Observateur); «Un pequeño y delicioso volumen» (Agnès Léglise, Rock & Folk).

A pesar de eso, he tardado unos días en buscar información sobre el, finalmente hoy me he decidido a hacerlo y me he encontrado con las primeras 20 páginas de la novela que he leído de un tirón y he llegado al convencimiento que más pronto o más tarde caerá en mis manos. Si te apetece leer esas primeras páginas Picha aqui
Espero haberos dado una idea para estas tardes de verano, por si no teniais bastante que leer. Por si queréis leer opiniones de otros bloggers sobre este ensayo os dejo un enlace http://complicedetuslecturas.blogspot.com/2010/03/bibliotecas-llenas-de-fantasmas-de.html

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