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Birdman

Publicado el 29 noviembre 2015 por Srinterrogante

Aviso: este artículo es una revisión en profundidad de la película Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia). Se desvela todo lo que ocurre en la película.
Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) es una película de 2014 dirigida por Alejandro González Iñárritu y protagonizada por Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone o Naomi Watts entre otros. Su título, similar a algunos como Dr Strangelove or how I learned to stop worrying and love the bomb (¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú en España) de Stanley Kubrick responde más a una inquietud artística por parte de su director y coguionista Iñárritu que a otro tipo de mensaje. Además, Birdman, gracias a su segunda parte que a partir de ahora dejaremos de usar, arrebató en 2015 a El señor de los anillos: el retorno del rey la posición de ganadora del Óscar a mejor película con el nombre más largo de la historia.
Hablando de premios, la cinta consiguió unos cuantos. Cuatro Óscar; mejor película, mejor director, mejor guión original y mejor fotografía. Igualmente consiguió el Bafta a la mejor fotografía y el Globo de Oro al mejor guión original y al mejor actor para Michael Keaton. Con un presupuesto de dieciocho millones de dólares, recaudó unos cien millones en todo el mundo.
Resulta una película especialmente llamativa en materia de equipo humano. En primer lugar para Iñárritu implica, si bien no una convencional, sí su primera comedia tras cuatro imponentes dramas: Amores perros, 21 gramos, Babel y Biutiful. Su director de fotografía, Emmanuel Lubezki alias El Chivo, ganador también del Óscar a la mejor fotografía por Gravity, de Alfonso Cuarón, tampoco pensaba al principio en aceptar el trabajo, pues no deseaba llevar a cabo una película de estudio ni con un planteamiento técnico tan concreto.
Birdman
Su actor principal, Michael Keaton, interpreta a Riggan Thompson, intérprete venido a menos que intenta, mediante el estreno de su propia obra en Broadway, redimirse de sus años de blockbuster personificando al superhéroe Birdman. Las analogías con la vida real del actor son inmensas, pues este fue Batman bajo las órdenes de Tim Burton en dos ocasiones, para luego entrar en una carrera irregular, en la que no aceptaba un rol protagonista desde 2008, cuando él mismo dirigió y protagonizó Caballero y asesino. En la película, Riggan le explica a su voz interior que la última película de Birdman se estrenó en 1992, curiosamente el mismo año en el que Keaton interpretó por última vez a Batman en Batman vuelve.
Esa voz interior recién mencionada representa al yo interior de Riggan Thompson, que es a la vez el superhéroe al que antiguamente interpretaba, intentando que el actor le de vida en la hipotética Birdman IV. Mientras que en algunas ocasiones es el propio Keaton quien está debajo del traje azul, en otras es un actor llamado Benjamin Kanes. La voz siempre es la de Keaton, que convenció a Iñárritu de que él mismo modificando su tono de voz sería perfecto para el personaje, pues fue el recurso que empleó para interpretar a Batman. Sobre las voces de los diferentes "Batmans" nada mejor que esta escena de Malditos vecinos.

Sigamos no obstante con el equipo humano y la interesante opción que representa cada uno para esta película. Edward Norton, de manera similar a Michael Keaton, se plasma en su personaje al interpretar a un actor amado por la crítica y el público con ciertos aires de grandeza. En cambio, otros como Emma Stone o Zach Galifianakis aprovechan esta cinta para dejar atrás papeles a los que el público está acostumbrado y acercarse más al drama, o en su defecto, a un tipo del cine de autor en el que no se les esperaba.
La obra que se adapta en la ficción y a través de la cual el personaje de Reagan quiere redimirse es ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, de Raymond Carver. Carver es un escritor estadounidense de mediados de siglo XX, un hombre controvertido, complejo, con problemas con el alcohol, que tras escribir para medios como New Yorker o Squire se hizo célebre por sus relatos enmarcados en cierta corriente literaria denominada "realismo sucio". Básicamente, es un tipo de minimalismo, en el que predomina la crudeza en una descripción de momentos cotidianos y personajes reales que prescinde de adornos. Sobre este estilo, una de las polémicasque rodearon a la muerte de Carver fue la de que en realidad, era su editor y amigo Gordon Lish, mediante sus correcciones, el auténtico artífice de la exactitud literaria de Carver. Tess Gallagher, la viuda de Carver, permitió que se usase su nombre en la cinta, y Alejandro Iñárritu le reconoció este gesto durante el discurso de agradecimiento al recoger el Óscar.
Es irónica la elección de Carver pues su estilo difícilmente se asocia a la figura de Iñárritu, excesivo en su narrativa y ambiciones. Una frase del escritor, no obstante, aparece al inicio de Birdman y ofrece un excelente resumen del discurso central de la cinta, la búsqueda de ser amado, de morir siendo respetado. Esta frase se encuentra actualmente escrita en la lápida de Raymond Carver, en el cementerio Ocean View, en Staten Island.
And did you get what you wanted from this life, even so?
I did.
And what did you want?
To call myself beloved, to feel myself beloved on the earth
Raymond Carver, Late Fragment

Iñárritu tiene para él y para todos.


Birdman es una película de relaciones, uniones, nexos. Los personajes se aman, se desean, se odian, se besan, se golpean. Básicamente, se dedican a comprobar una y otra vez su relación de poder con el resto de individuos. Esta premisa junto al contexto temporal propicia otro elemento que es vital en la cinta: una ingente cantidad de referencias al mundo real, tanto a sectores del mundo cinematográfico como a individuos con nombres y apellidos.
Birdman
En primer lugar, la crítica y los actores. Birdman centra su mirada en unos intérpretes inseguros, asfixiados, que muestran numerosos defectos, desde vanidad hasta egoísmopasando por falsedad o avaricia. Sin embargo, una vez les ha humillado, les tiende una mano y se dedica durante varias rotundas escenas a desmenuzar la labor de su enemigo, la crítica más importante del teatro de Nueva York, Tabitha Dickinson, interpretada por Lindsay Duncan.Este personaje, que se dice está basado en Manohla Dargis, escritora en The New York Times (y que a pesar de este dato, entregó una muy positiva reseña de Birdman), es un profesional rencoroso, e Iñárritu lo plasma como poco ético en su trabajo. No obstante, una vez ha vapuleado a todos aquellos que se dedican a criticar el trabajo artístico (¿qué tiene que ocurrir en la vida de una persona para querer ser crítico?) les da a ellos la palabra y ofrece a Tabitha la posibilidad de redimirse con una más que acertada reflexión entre la diferencia entre actor y celebridad. Nadie sale parado como la víctima ni nadie como el héroe, sino que Iñárritu acompaña todas las ideas de forma suave y orgánica, al igual que lo hace su forma de rodar.
Se menciona a George Clooney, a Michael Fassbender o a Jeremy Renner, y este fenómeno se solapa al mencionado hecho de que los actores de Birdman son en la mayoría una parodia de sí mismos. Por ejemplo, el cine de superhéroes es tachado de genocidio cultural pero tanto Keaton como Norton o Emma Stone participaron en gigantescas producciones del mundo de los enmascarados en traje de mallas. Al respecto de lo de "genocidio cultural" fue Robert Downey Jr., otro mencionado en la película, quién aseguró con acidez que "entendía" la afirmación de Iñárritu, y que además le parecía increíble que una persona que originariamente no sea de habla inglesa pudiese formular esa idea verbalmente. Aquí el vídeo de la entrevista, que suscitó una enorme polémica en países como Méjico.

Todos los involucrados en el proyecto parecen coincidir en la visión negativa, o al menos ridícula, del concepto de fama y celebridad. Zach Galifianakis, en una entrevista para IndieWire que rebosa entusiasmo y hastío, lo expresa así:
"I've always thought it was so silly -- the aweness that we put on celebrity in this world. It doesn't make any sense. It's not innate in us, in human beings. It's man-made. It's manufactured."
Las redes sociales son también presentadas como el enemigo de la misma forma que el resto de "objetivos", dejando que todas las posturas; la del padre conservador, la de la hija actualizada, se presenten con igual intensidad. Pero la mayor crítica es al ego, y de esto Alejandro González Iñárritu sabe un poco. Él mismo se refiere al Birdman del film como la voz que todos tenemos en nuestro interior, que a veces debemos acallar para ser conscientes de nuestra propia realidad.
El ego del propio Iñárritu ha resultado una de las mayores bazas para el ataque a Birdman. Sea su personalidad tan marcada o no, lo cierto es que la idea del plano secuencia sin fin crispó los nervios de muchos analistas, que veían en esta elección estilística únicamente un deseo de destacar, de llamar la atención. Se puede ir más allá: tras ganar su amigo Alfonso Cuarón el Óscar por Gravity un año antes, película en la que la continuidad y el recurso del plano secuencia son también vitales, hay quién piensa que Birdman es en lo más profundo del corazón de Iñárritu una respuesta a este envidiable despliegue técnico realizado por su compañero mejicano. Birdman es Alejandro demostrando al mundo que podría hacer Gravity.

Qué es real y qué no lo es.


Aquí empieza el auténtico quebradero de cabeza de Birdman. Como se ha mencionado antes, Riggan Thompson se tiene que enfrentar a su voz interior, al superhéroe que desde 1992 no interpreta. Pero en cada ocasión que esta voz aparece y casi siempre que se encuentra en solitario, Riggan parece tener poderes sobrenaturales: parece poder volar y mover objetos con la mente.
A este respecto hay elementos evidentes. Aplicando un mínimo análisis a la cinta, queda claro que el actor no tiene superpoderes, sino que sus acciones fuera de lo común son una metáfora de todo aquello que el resto del mundo no ve en él, pero que sí veían cuando se enfundaba el traje. Esto se argumenta con las escenas en las que actúa con capacidades sobrehumanas, pero acto seguido es descubierto por alguien que no ve rastro sensacional en lo que hacía. Por ejemplo, al entrar su agente mientras rompe la habitación, en la azotea a la que supuestamente ha llegado volando, con el hombre que intenta impedir que se tire; o al llegar al teatro tras ese aparente vuelo, cuando el taxista escapa detrás de él.
Birdman
Para aquellos elementos no tan evidentes en la película, hay explicaciones y teorías a rabiar. Parece que cada espectador haya creado la suya propia. Una de las mejores defiende que Jake, el personaje de Galifianakis, representa la realidad. Siempre que está él podemos asegurar que lo que ocurre es cierto, mientras que otros personajes como Sam, acostumbran a representar lo contrario, junto al color azul, que también sería indicador de fantasía. Si bien encaja en su mayoría, e incluso Jake suelta la reveladora frase "soy el único manteniendo esto a flote" en determinado momento, todo sigue teniendo un aire a foro que no hace justicia al maravilloso conjunto de capas que cubre a Birdman.
En realidad, la justificación para la parte onírica del relato nace de cierto movimiento literario que tuvo su auge en la Hispanoamérica de la década de los 60' y 70': el denominado "realismo mágico". Consiste en un tipo de literatura que, al igual que ocurre en la película del también hispano Iñárritu, trata lo fantástico de forma que se incluye dentro de la normalidad. Son relatos, como Pedro Páramo de Juan Rulfo, en los que habitualmente la presencia de muertos y vivos es ambigua tanto para el lector como para los propios personajes, que no saben diferenciar unos de otros, ni les importa.
Si esto no les convence, hay más. Uno de los autores adscritos al realismo mágico es Jorge Luis Borges, legendario escritor argentino autor de obras como El Aleph. Borges posee entre su vasta producción literaria cierto libro denominado Laberintos, que es en realidad una recopilación de relatos traducidos al inglés y publicados en 1962. Además, el laberinto ha sido siempre una figura recurrente en la obra de Borges, dedicando al de Creta todo un relato incluido en El Aleph, llamado Asterión, por ser este el nombre propio del minotauro encerrado en el mitológico recorrido creado por Dédalo.
¿Quién es el hijo de Dédalo? Ícaro. Aquél que consiguió escapar del laberinto gracias a las alas de cera. ¿Cómo llama Birdman a Riggan Thompson justo después de la grandilocuente escena en la que se suceden las visiones de la posible Birdman IV? Ícaro. Y como si el propio Iñárritu quisiese subrayar todo esto, ¿qué libro lee el personaje de Edward Norton mientras se broncea en su máquina de rayos UVA? Laberintos, de Borges
Lo siento pero me toca poner este gif:
Birdman

¿Y el final?


Ahora que todos los mimbres están hilados, podemos explicar el final. Con los elementos que ahora contamos no solamente encontramos un sentido narrativo, sino un sentido conceptual en toda la obra. El plano secuencia se justifica, deja de ser la decisión arbitraria y pretenciosa que ven algunos, pues el laberinto que crea (física y visualmente) es idóneo para el interior del relato. La metáfora del laberinto se puede aplicar al mundo de la fama, al mundo del teatro, esa búsqueda de inmersión para una vez allí no poder hallar la salida.
El vuelo, el pájaro, Birdman, Ícaro, representa todo aquello que permite a Riggan ascender por encima de sus conflictos, escapar de la maraña en la que lleva inmerso desde que dejó de interpretar al superhéroe. Por eso mismo cuando Riggan sale por la ventana de la habitación del hospital, vuela. Por eso su hija mira al cielo y sonríe: no porque su padre esté allí, sino porque la película nos cuenta que lo ha conseguido, ha escapado del laberinto.
Birdman
Una vez resueltas las grandes preguntas, este análisis podría durar una notable cantidad de hojas más. Sobre el trabajo de preproducción es necesario mencionar como los actores ensayaban las escenas una y otra vez mediante maquetas hasta que memorizasen los movimientos, pasos, etc. De hecho la mayor parte del decorado del interior del teatro es construido: un estudio que se modificaba constantemente y en el que las medidas eran extremadamente precisas.
Hay algo abstracto en Birdman que no está tan justificado por todo lo mencionado anteriormente, sino más bien por una decisión narrativa y del director de fotografía. Hablamos sobre todo de las dos escenas en las que se ve un meteorito o animales representando la evolución de seres marinos a terrestres. Si han visto El árbol de la vida reconocerán una similitud, pues Lubezki, director de fotografía, también participó en ella.
Como cierre, probablemente el dato que más me ha sorprendido en mi investigación. Resulta que el final del que les hablaba antes no era el inicialmente concebido por Alejandro Iñárritu. En un principio, la cámara acudiría a la misma habitación en la que todo ha empezado. Pero en vez de ver a Michael Keaton, estaría Johnny Depp. Sí, Johnny Depp. Se probaría la peluca de Riggan Thompson y el póster de Piratas en el Caribe 5 estaría detrás. Se oiría la voz de Jack Sparrow diciendo las mismas palabras que Birdman le lanzaba a Riggan.
¿Cómo hemos acabado aquí?
Bendito Iñárritu, qué loco estás.

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