La pelea del fútbol argentino ya no solo se libra en el plano de los tÃtulos internacionales y locales, sino que los estadios tienen cada vez más protagonismo. Con la obra de remodelación de su estadio, River aumentó su capacidad y en poco tiempo el Monumental podrá albergar 84.500 personas, un poco menos del doble que La Bombonera que apenas suma 54.000 lugares.
No se trata sólo de una competencia por ver quien alberga más socios. El problema es mucho más profundo. Los ingresos de los clubes dependen cada vez más de la venta de abonos y de mantenerse esta disparidad Boca se quedarÃa muy atrás. "Si no resolvemos el problema del estadio, River se nos escapa y Boca va a quedar como un club de segunda categorÃa", afirmó a LPO un experimentado dirigente xeneixe.
El primero en tomar el toro por las astas fue Jorge Reale, uno de los candidatos para las próximas elecciones de autoridades del club, que lanzó una idea audaz: olvidarse de la vieja bombonera y un nuevo estadio de clas mundial para 112 mil espectadores en la cercana Isla Demarchi.
Si no resolvemos el problema del estadio, River se nos escapa y Boca va a quedar como un club de segunda categorÃa.
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La transformación del Monumental no es menor. El estadio de River pasará a ser el de mayor capacidad de Latinoamérica. El cetro lo tenÃa el estadio Maracaná, que llegó a albergar a 199 mil personas durante la final del mundo de 1950. Ahora la FIFA exige que los espectadores puedan permanecer sentados y por eso los números bajaron de manera abrupta.
