Revista Cultura y Ocio

Bollywood en Valladolid

Publicado el 21 enero 2012 por Ruta42 @ruta42

Bollywood en Valladolid, sonrisas en el escenario

Imágenes proporcionadas por el gabinete de prensa del teatro Zorrilla.

Un vestido rojo, brillante y realmente bonito era el guardián de la puerta del Teatro Zorrilla de Valladolid que presentaba Bollywood: ¡El viaje!, un espectáculo que recogía el espíritu y estilo de las películas que vienen desde esa otra meca del cine, que a pesar de tener una gran producción son casi desconocidas en nuestro país.

Se apagan las luces y empieza el baile. Sin más, sin presentación alguna y sin aviso, ya desde un comienzo quedó claro que lo importante era la danza, la música y la sonrisa que es la primera, segunda y tercera norma (siempre hay que sonreír) según aclaró Suresh Singh al finalizar el espectáculo.

A los 10 minutos el público lanzó sus primeros aplausos a los artistas sobre el escenario. Todos jóvenes, guapos y en una gran forma física lo que les permitía no dar un solo segundo de descanso al espectador, además de algunas coreografías que cautivaron a los que estábamos en las butacas con los ojos abiertos y disfrutando del que era un gran show.

Bollywood en Valladolid, sonrisas en el escenario

La historia es muy sencilla, es un cuento de amor entre un honrado pescador y una hermosa joven pero que es el capricho del malvado gobernante del pueblo. Los dos hombres comenzarán un enfrentamiento que hará que el protagonista viaje hasta Bollywood (viva el metalenguaje) y el final no os lo voy a contar, pero seguro que todos os lo imagináis. Hay que apuntar que, para nosotros que no estamos acostumbrados a este tipo de obras, en algún momento costaba saber realmente lo que sucedía o la forma en que se desarrollaba la trama pero afortunadamente tuvieron a bien comentarlo en tres ocasiones para que no pudiéramos perdernos.

Pero lo que realmente importaba era la danza y la sonrisa. Los brillantes colores llenaban el escenario, los vestidos eran preciosos y la alegría que los bailarines transmitían era totalmente contagiosa, a tal punto que tras el saludo final y unas palabras por parte de los hermanos Singh (director, que dedicó el show a su novia y su hijo nonato, y protagonista) lograron hacer una pequeña coreografía con todo el público, rápida y explicada de forma muy sencilla, ensayada dos veces y una tercera con música. Todo el mundo, o casi todo que siempre hay sosos y yo que tomaba notas, sintió el ritmo, puso su mejor sonrisa y participó en lo que fue el mejor cierre que se podía dar a las casi dos horas que nos trajeron el mejor espíritu de Bollywood.


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