Revista Economía

Brujería.

Publicado el 10 abril 2016 por Torrens

Con frecuencia pienso que en algunos aspectos este país no ha avanzado demasiado desde Isabel la Católica, pero parece que me podría remontar incluso más atrás, a la Edad Media.

En la Edad Media las brujas y brujos eran tratados como apestados, el pueblo no debía relacionarse con ellos, y frecuentemente acababan sus días en la hoguera. En pleno siglo XXI se da un tratamiento similar a los que piden, apoyan o aceptan el derecho a decidir y un referéndum, y aunque de momento no se les quema, seguro que serán relegados por los fabricantes de encuestas que siempre fallan, pero influyen en el voto. El trato como apestados es evidente y cualquier político que quiera cometer suicidio profesional solo tiene que apoyar el derecho a decidir, que en España, y afortunadamente solo en la diferente España, se ha transformado en la brujería del siglo XXI.

Si a la demonización de cualquier referencia a un referéndum se le añaden las razones que según los españoles medievales justifican dicha demonización la conclusión ya no puede ser otra más que España, aparte el país desarrollado más raro y peculiar del mundo, es en realidad un inmenso manicomio. El referéndum está prohibido por la Constitución, falso, no está prohibido sino que ni se menciona, exactamente igual que las Constituciones y leyes fundamentales de cualquier país, incluidas las de los países donde se han llevado a cabo referéndums de independencia de parte del territorio. La Constitución consagra la unidad de España, cierto, pero los idiotas que usan este argumento contra el referéndum deben creer y hacer creer a los demás idiotas del país que las leyes fundamentales de todos los demás países no dicen más o menos lo mismo sino que suponen que en un momento y lugar determinados, bajo el conjunto formado por un pueblo y unos territorios apareció de golpe un país y nadie sabe cómo fue.

Los países normales solucionan sus conflictos territoriales por aplicación del derecho a decidir, incluso el Sudan llego a hacerlo en medio de una guerra, pero en el Imperio español estas cosas no solo no se hacen, sino que prácticamente se acusa de traición a quienes lo piden o lo apoyan, porque la mayoría medieval española considera que su simple planteo indica claramente que lo que se pretende es partir España, hacerla a trocitos. La razón de esta soberana estupidez debe ser que los españoles medievales piensan que el país es extremadamente frágil, y por esta razón tiemblan no al pensar que la independencia puede ganar el referéndum, sino a causa de su simple planteo. Los muchos casos de países que han solucionado un problema territorial precisamente mediante el derecho a decidir no sirven de ejemplo a los españoles medievales porque hace falta trabajar haciendo las cosas mínimamente bien para asegurar la derrota en referéndum de los independentistas, y además se ha de hacer algo que para los medievales es lo peor: se ha de pensar.

Este caso de locura hispánica es de tal gravedad que ha impedido la formación de un gobierno que suponga un cambio real en la herencia franquista que nos vendieron como transición, porque Pedro Sanchez (que ha demostrado que aunque tenga muchas más cualidades que Rajoy, cosa muy fácil, lo suyo no es precisamente la inteligencia) tenía una orden muy clara de los llamados barones de su partido, dirigidos por la señora baronesa Susana Díaz, que al inicio de su carrera no se apuntó al partido que encaja con su forma de pensar: el ala derecha del PP, porque es el PSOE quien gana elecciones en Andalucía. La orden era ni acercarse a nacionalistas catalanes y al derecho a decidir porque el partido podía resultar infectado, y el obediente Pedro Sanchez se ha suicidado como futuro presidente del gobierno desde el momento que se sentó a negociar con la única alternativa que le dejaban: Ciudadanos, un partido empeñado en llevar al PP a la presidencia del gobierno, con o sin Rajoy.

Las semanas que nuestros políticos llevan negociando un nuevo gobierno han sido sumamente deprimentes porque al final resulta que para todos los partidos importantes, con la excepción de Podemos, lo importante y su objetivo fundamental es arrinconar a los brujos apestosos del derecho a decidir, aunque por mantener ese logro resulte imposible formar un gobierno estable. Y ahora sin duda resultará que el responsable del fracaso será Podemos, a quien se les exigió adherirse sin más al acuerdo firmado entre PSOE y Ciudadanos sin modificar ni una coma.

Como para salir pitando en cualquier dirección con tal de perder de vista esta casa de locos.


BRUJERÍA.

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