Revista Educación

Caminante no hay camino...

Por Ferclown
Sueños en los que nosotros somos los protagonistas, los productores que apostamos con nuestro trabajo, esfuerzo y dedicación por un proyecto real, los guionistas de que escribimos guiones diarios, con miles de anotaciones por todos los lados, los directores que aprendemos sobre la marcha a caminar siempre con direcciones. Sueños en los que creamos nuestro perfil, nuestra marca personal ese que nos hace sentirnos satisfechos a nosotros, no a la sociedad.Sueños que se van construyendo paso a paso, peldaño a peldaño, vamos haciendo nuestro camino, el cual aunque no sea recto siempre nos va a permitir tener un ángulo desde el que ver nuestro objetivo, nuestros sueños. Siempre hay varios sueños, menos mal, porque son nuestro salvavidas, los que nos traen del mundo en las nubes a tierra firme, y de nuevo ponernos a esbozar otro camino, otra ruta, aprender a dar otros pasos, en fin un volver a empezar otra fase nueva, pero con la experiencia ya adquirida.Sueños que se construyen día a día con esfuerzo, con tenacidad, disciplina, sueños que nos definen o debieran definirnos, si es que todavía estamos con el personaje anterior. Sueños que nos hacen sentirnos vivos, que estamos presentes, y que el camino es largo, muchas veces más largo de lo que hubiéramos podido imaginar, y con más obstáculos de los que hubiéramos pensado. Pero sólo sabemos que queremos nuestro sueño, por tanto la única opción es seguir, retarse a uno mismo y superarse. ¿O realmente no lo queremos?, ¿Preferimos seguir viendo la vida pasar, sin que pase nada?.Podemos elegir dejar llevarnos por el devenir de la vida, pero aún con una actitud pasiva, seguimos siendo los protagonistas de nuestra vida, aunque la veamos desde la grada. Esperemos que la grada no se rompa, o que no nos echen. Porque aunque estemos convencidos y seguros de nuestra postura, puede pasar, y sería conveniente tenerlo en cuenta. Todos tenemos sueños, absolutamente todo el mundo los tiene, y poder llevarlos a cabo es lo que nos dignifica y nos hace crecer y madurar, asumir responsabilidades y poder retarnos en nuestra vida, día a día. Porque creo que aunque no se quiera luchar por los sueños, igualmente se crece y se madura, y se asumen responsabilidades, pero se pierde la sonrisa y la luz en la cara, y se ganan arrugas y un estado anímico poco agradable. Nos convertimos en autómatas, porque ya el dolor es tan grande, la mentira es tan grande, que lo vemos lo normal, lo social y políticamente correcto, lo vemos coherente. Nos hemos mimetizado.Somos nosotros los que decidimos caminar o no. Se puede caminar hacia atrás a veces es necesario y sirve de estrategia para poder ganar y se puede y se debe casi siempre caminar hacia adelante, mirar atrás nunca ni para tomar impulso. Y la tercera opción es la peor de todas, cuando no hay movimiento, es entonces cuando empiezan a sonar las alarmas, y salen a nuestro rescate. Porque el estancamiento es como la indiferencia, no tener vida. De una manera activa o pasiva todos tomamos decisiones en nuestra vida referente a nuestros sueños, unos los dejan pasar y se resignan a ser políticamente correctos y otros deciden romper estructuras y lanzarse a la piscina, y dependiendo de la maña de cada quien, una cosa es cierta saldrán adelante, porque nadie quiere morir en vida, ¿o sí?.

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