Revista Insólito
Era verano y, el sol, situado a aquellas horas de la tarde en su punto más elevado, apretaba de lo lindo aquellos días, lo que en esas fechas empujaba hasta límites insospechados a la canícula más asfixiante del momento.||||| José Luis EstalayoY así día tras día, cuando el reloj marcaba indefectiblemente las tres o las cuatro de la tarde, y sin telediario ni novela televisiva (la
