Nos toca hoy examinar, gracias a este busto que se exhibe en la Galería de las Batallas del Palacio de Versalles, a una de las personas más influyentes del siglo XV francés y que además está emparentado directamente con personas que ya hemos tratado en este blog.
En primer lugar, era hijo del duque Felipe III el Bueno, del que ya hablé aquí. A su vez, su única hija María casará con el Emperador Maximiliano de Austria y será padres de Felipe el Hermoso, que, al menos, podemos decir que fue padre de Carlos I de España, porque de lo demás no es que hiciera nada que podamos considerar importante, aparte de ser uno de los mayores golfos (como su bisabuelo de igual nombre) que hayamos conocido.
Pero hoy tenemos que hablar de su abuelo Carlos, que, como vemos, lleva en este busto, el Collar de la Orden del Toisón de Oro, del que hoy es Gran Maestre de la rama española, el Rey Felipe VI y de la rama austríaca, Carlos de Habsburgo-Lorena, jefe de la casa real austriaca. Todo ello como consecuencia de la muerte de Carlos II y la guerra de Sucesión española. Pero, volvamos a Carlos el Temerario:
El poder del ducado de Borgoña alcanzó su apogeo bajo su reinado, pero desaparecerá en virtud de los hábiles golpes políticos del rey de Francia, Luis XI. Su muerte en 1477 significó el fin del sueño borgoñón de resucitar la antigua Lotaringia. El matrimonio de su hija María con el emperador Maximiliano ligó la herencia borgoñona al linaje de los Habsburgo en la persona del hijo de ambos, Felipe el Hermoso, que contraería matrimonio con la reina Juana de Castilla. El hijo de ambos, Carlos, recibiría su nombre en memoria de su bisabuelo.
El sobrenombre de «Temerario» no le fue adjudicado hasta pleno romanticismo. Para sus coetáneos fue «Carlos el Audaz», «el Gran León», «el Guerrero» y «el Terrible» para sus detractores.
O lo que es lo mismo: fue otra víctima del celo de la historiografía decimonónica, digna heredera de la del siglo XVIII, obsesionada con las «especialidades» de la Edad Media para hacer críticas, en la mayoría de los casos, que han resultado ser poco correctas.
Carlos nace en Dijón en 1433, tercer hijo (los dos primeros, Antonio y José, murieron a temprana edad) del matrimonio habido entre el duque Felipe el Bueno y su tercera esposa, la infanta Isabel de Portugal.
Exactamente: nació en la misma ciudad de la que procede una de las variedades de mostaza más famosas del mundo.
Criado en los Países Bajos, a los dos años de edad comenzó a recibir sus primeras lecciones de equitación, en un caballo de madera construido expresamente para el niño por Jean Rampart, un guarnicionero de Bruselas. Desde muy corta edad comenzó a tomar parte en ceremonias públicas, asociado a su padre. En 1445 lo acompañó en visita oficial a Holanda y Zelanda. Con respecto a su instrucción, además de su inteligencia sus biógrafos señalan su conocimiento del latín.
En 1452, cuando solo era conde de Charolais, reprimió brutalmente la sublevación de los flamencos. Actuó en contra del rey de Francia Luis XI, aliándose con Eduardo IV.
Antes de ascender a la dignidad ducal se enfrentó violentamente con su padre, al cual reprochaba que se dejara manejar por un clan de favoritos (los Croy) y el llevar una política de conciliación beneficiosa para la Francia de Carlos VII. En la primavera de 1465 se apoderó del poder mediante un verdadero golpe de Estado, dirigiendo de hecho el ducado durante los dos últimos años del reinado de Felipe el Bueno.
De hecho, en 1465, se dice que su padre «le dejó» el poder, cuando realmente él directamente se lo tomó por la fuerza y a su padre no le quedó otra que hacerse a un lado. Moriría dos años después, en 1467, dejando al ducado como el más poderoso y rico de Francia.
Carlos no duda en desafiar a Luis XI. Para hacerlo, crea la Liga del Bien público, con la que comienza el conflicto que lo lleva a librar la batalla de Montlhéry el 16 de julio de 1465, y a poner bajo sitio París. Logra imponer al rey los tratados de Conflans y de Saint-Maur-des-Fossés, con los que Carlos recupera la Picardía y la ciudad de Boulogne, abandonadas por su padre.
En 1467 se convierte en duque de Borgoña (cuarto y último en la línea trazada desde Felipe el Atrevido, hijo del rey de Francia, Juan el Bueno).
Las revueltas de Lieja y Dinant (que dependían del principado de Lieja) contra Luis de Borbón lo alejaron temporalmente de sus intereses franceses. El principado de Lieja separaba geográficamente sus posesiones en el valle del río Mosa. El 25 de agosto de 1466, Carlos tomó por la fuerza Dinant, la cual fue saqueada y destruida, y puso fin a la veleidad liejesa. Después de la muerte de Felipe el Bueno (15 de junio de 1467), los liejeses recomenzaron las hostilidades, pero Carlos el Temerario los venció en Sint Truiden, y después del asalto de 600 francomontanos tomó Lieja.
Ya se había librado de su padre, así que ahora quiso librarse del rey de Francia y eso parece que no le fue tan fácil:
El 3 de julio de 1468 se casó con Margarita de York, hermana de Eduardo IV de Inglaterra.
Carlos el Temerario multiplicó sus esfuerzos para desafiar al rey de Francia, al punto de humillarlo luego de que lo obligara a firmar la entrevista de Péronne (9 de octubre de 1468), en la que el rey cedía la Champaña y la Brie al borgoñón. Llega hasta el punto de obligarlo a asistir a la represión de la sublevación de Lieja, que había sido apoyada por el monarca francés.
Aprovechándose de las dificultades económicas de Segismundo de Austria, en 1469 compró sus posesiones en Alsacia y en el país de Brisgovia, en la región del condado de Baden en Alemania.
Su objetivo principal era conquistar la orilla izquierda del Rin con el fin de vincular sus dispersos Estados (ducados de Borgoña, Brabante y Luxemburgo; condados de Borgoña, Flandes, Henao, Holanda, etc.), y una vez conseguida la unidad territorial de sus posesiones, conseguir un título real.
Con ese objetivo en mente, por el lado militar organizó un poderoso ejército permanente, constituido de mercenarios venidos de todos los países de Europa; por el civil, centralizó la administración de sus Estados a través de los edictos de Thionville (noviembre de 1473), que fijaban un parlamento (Corte suprema) y un tribunal de cuentas en Malinas. El 23 de enero de 1474, en un discurso pronunciado en Dijon, dejó ver su intención de reconstituir el antiguo reino de Borgoña.
Pero Carlos sufre dos derrotas, la primera ante las puertas de la ciudad de Beauvois (1472 contra Juana Hachette), y la segunda luego de sus tratos con el emperador Federico III, que lo obliga a retirar el sitio que ya llevaba diez meses en la ciudad de Neuss en el Electorado de Colonia.
Se trataba precisamente de unir todos sus territorios que, en algunos casos, no era sólo que distasen kms, sino que inclusive otros territorios, a veces, hostiles, se encontraban entre ellos:
Alsacia se subleva contra su gobierno (a causa de la gestión de su administrador von Hagenbach), ya que Carlos no quiso devolver las tierras compradas a Segismundo por la misma suma de dinero por la que las había comprado. Al sur, los berneses inquietos y apoyados por los confederados suizos reaccionan contra la Duquesa de Saboya Yolanda de Valois, apropiándose de lugares estratégicos en el país de Vaud. Atendiendo la llamada de sus aliados y de sus vasallos, Carlos viene a ayudarlos contra los berneses. En su precipitación, comete muchos errores tácticos, notablemente el de pasar la línea de solidaridad suiza. Es derrotado en Grandson y en Murten (o Morat), donde su ejército fue exterminado en 1476. Aquí se produce un interesante punto de inflexión en la táctica militar de la Edad Media, dado que las erizadas picas de infantería o soldados a pie de los batallones suizos derrotan a los casi invencibles -hasta ese momento- hombres de armas o caballería pesada de los aguerridos caballeros de Carlos de Borgoña, anticipando el advenimiento de la infantería como unidad táctica de combate fundamental en la guerra a partir del siglo xvi en Europa, con los Tercios españoles, regimientos alemanes, etc.
Vamos, más que Temerario, fue demasiado ambicioso y tuvo un final acorde con ello:
En octubre de 1476, ya con un nuevo ejército, invade Lorena y pone bajo sitio a Nancy. El invierno de ese año fue particularmente duro, y en contra de los consejos de sus capitanes, mantiene el sitio. El 5 de enero de 1477 se libra la batalla de Nancy, en la cual René II de Lorena, luego de dirigirse a Alsacia y a la Confederación Suiza, logrando reunir tropas de mercenarios con la ayuda de Luis XI, rompe el asedio y sus tropas logran dar muerte a Carlos. Nicola di Monforte, conde de Campobasso, condotiero napolitano, abandona a Carlos luego de una afrenta que había recibido de que este último, y se pasó al lado de René II, contribuyendo a la victoria.
Tres días después de la batalla se encontró su cadáver, desnudo y medio devorado por los lobos, al borde de un estanque helado, en donde actualmente se levanta la Cruz de Borgoña en Nancy. El cuerpo del Duque se hallaba tan desfigurado que solo su cirujano, un portugués llamado Mateo, fue capaz de identificarlo por sus viejas cicatrices de guerra.
Precisamente por eso, durante bastante tiempo se dudó de si era o no ese cuerpo que se había podido rescatar el suyo o si, por el contrario, se había perdido para siempre:
En 1550, su bisnieto el emperador Carlos V ordenó el traslado de los restos a la Iglesia de Nuestra Señora en Brujas, siendo enterrados junto a la tumba de su hija y heredera María. Ambos sepulcros son de bronce y mármol negro, con sendas esculturas yacentes de los difuntos.
En este enlace podemos ver dichas esculturas. El mausoleo renacentista de Carlos el Temerario, obra del escultor Jacobo Jonghelinck, hecho en 1562, fue erigido por su tataranieto del rey Felipe II de España.
Su hija Margarita lo será de su segundo matrimonio con Isabel de Borbón1, a la que él no quería desposar sino que quería casarse Margarita de York, con quien se acabará casando, como hemos visto más arriba, pero de la que no tendrá hijos. Pero su padre le recuerda los términos del Tratado de Arras que le obligan a desposar una princesa francesa. Así, contrajo matrimonio con Isabel, de la que estuvo profundamente enamorado porque ella era «muy bonita», algo que contrastaba con la actitud, bastante poco fiel de su padre. Pero ella:
Muere de tuberculosis en Amberes a la edad de 29 años. Su tumba es un rectángulo de mármol negro, con su figura en bronce en la parte superior, recostada con su larga cabellera. Alrededor de la tumba, acompañaban 24 figuras también de bronce, llamados Les Pleurens. Solo 10 de ellas, han sido recuperadas y se encuentran en el museo Rijksmuseum, de Ámsterdam.
La Abadía de San Miguel, en la que falleció y fue enterrada fue destruida por el ejército francés en la guerra de 1796. El resto de su tumba se encuentra ahora en la Catedral de Amberes.
Y diréis, si Isabel de Borbón era su segunda esposa, ¿quién fue la primera? Catalina de Valois, que falleció a la edad de 14 o 15 años, porque los continuos viajes por el ducado hicieron que su débil salud se resintiese y falleciera. El matrimonio se celebró cuando ella tenía 9 años y él 6. Pero que nadie se asuste: nunca vivieron como marido y mujer y Catalina pasó a vivir desde su boda hasta su muerte con su suegra, que parece que fue una segunda madre para ella.
- Isabel de Borbón era hija de Carlos I de Borbón, nieta de Juan I de Borbón y bisnieta de Luis II de Borbón de cuya vida ya hablé aquí.
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