Revista En Femenino

Carta abierta a Little Ana

Por Felizmenteatado @felizmenteatado

Hola Little, ya sabes que comencé con esto del blog para verbalizar, en cierta manera, el tsunami de emociones que provocaste con tu llegada y, casi sin darme cuenta, pasaron unos pocos años donde el blog fue cambiando de estilo conforme iba adaptándome a la paternidad.

Hubo un momento en que sentí que no necesitaba seguir escribiendo y no me arrepiento, hay capítulos en la vida que se abren de forma natural y con la misma naturalidad se cierran. Lo que ocurre con las puertas que se cerraron sin dar portazo es que a veces las volvemos a abrir sin miedo y eso es cosa buena, portazos los justos y necesarios, no sea que se rompan los goznes y luego no haya manera de volver a entrar.

Y aquí me tienes, de nuevo dentro de la habitación para hablar con una Little que de pequeña poco y de joven bastante más, eso sí, nunca dejarás de ser mi Little, por muchos años que pasen.

Quería decirte que te quiero, que lo sabes porque te lo digo muchos días, pero negro sobre blanco también mola. Y quiero que sepas que estoy muy orgulloso de la persona que veo cuando te miro, con cualidades que quisiera yo para mi y sin embargo no siento ninguna envidia, todo lo contrario, me emociona comprobar en la persona en que te estás convirtiendo.

Eres constante y responsable, mucho más de lo que era yo a tu edad, veo que tratas de ser justa con las personas y con la situaciones que vives, igual que tu abuelo paterno (no te haces una idea de lo importante que es eso para mi), eres sensible y emocional como tu madre (no renuncies a ello, no tiene nada de negativo) y cabezona también, como tu padre - aunque a eso no me ganas aún -

Te exiges mucho y eso está bien, pero no lo hagas hasta tal punto que reste alegría, sé ejemplo para tu hermano pequeño, se fija mucho más en ti de lo que puedes imaginar y por último y más importante, sé feliz, con eso conseguirás que toda la gente que te quiere lo sea un poquito.

Avanza, pisa firme, cambia, mejora, confúndete, equivócate, aprende... siempre estaré pendiente de ti y tendrás mi brazo siempre a tu alcance para que no te hagas mucho daño y atento por si me necesitas.

Y ahora me voy otra vez, cerraré la puerta despacito por si tengo que volver.

Te quiere papá.


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