Hola bichito,
Te escribo sin saber donde estás. Todavía no existes, y ni siquiera sé si te estarás formando ya. Esta es la primera carta de muchas, porque en un futuro, quiero que sean tuyas.
Quería contarte que tu papá y yo llevamos 15 ciclos buscándote, y es que nuestras vidas ya no se miden en días, semanas y meses, no. Nuestras vidas giran alrededor de las posibilidades de concebirte, porque es tan grande el deseo de tenerte con nosotros, que no nos cabe en el pecho.
Eres un bichito con suerte. Te queremos muchísimo sin ni siquiera haberte conocido, soñamos contigo, ¡hasta hablamos de ti!
Nos imaginamos posibles situaciones contigo, hablamos de cómo cambiaremos nuestras rutinas cuando tú llegues, de lo bien que te lo pasarás con tus primos jugando. Porque mucha gente te está esperando, pero pocos de ellos saben que tu camino está siendo difícil.
A veces creo que cuando llegues, no voy a poder dejar de achucharte. Tengo listas hechas con las canciones que quiero que escuches, y también tengo en mente comprarme un nuevo objetivo para hacerte mejores fotos con mi cámara. Hablamos hasta de los parques a los que te llevaremos, incluso miramos los colegios pensando a cual irás.
Bichito, ojalá pronto llegues a nuestras vidas y puedas saborear lo que es el verdadero amor. En esta casa hay mucho esperándote, y estamos impacientes por comenzar nuestra historia contigo.
Te quiere,
Tu mamá.
