Revista Decoración

Casas de troncos: la tradición constructiva nórdica que no pasa de moda

Por Delikatissen
Casas de troncos: la tradición constructiva nórdica que no pasa de moda delikatissen

Hay tradiciones que resisten el paso del tiempo casi por pura terquedad y la de construir casas de troncos macizos en los países nórdicos es una de ellas. Podríamos pensar que con la llegada de nuevos materiales esta técnica habría quedado en el cajón de lo antiguo, pero no: sigue viva y en las fotos de esta vivienda sueca de nueva construcción, levantada junto a un bosque y un lago, lo vais a poder ver bien. Aquí la madera maciza no es un guiño decorativo, es la protagonista absoluta, dentro y fuera, sin prisas ni artificios. Una construcción que mira al bosque La casa se asienta entre prados, bosque y agua, casi como si llevara ahí toda la vida. El tejado a dos aguas, en chapa ondulada de un tono óxido precioso, contrasta con la calidez de los troncos sin tratar, y ese contraste es justo lo que le da carácter. En las fotos se aprecia cómo cada tronco conserva su veta y sus nudos naturales, con las esquinas ensambladas mediante el sistema tradicional de muescas, sin un solo clavo a la vista. Es una técnica que en los países nórdicos nunca han abandonado, y la razón es sencilla: la madera envejece con dignidad en lugar de deteriorarse, y con los años gana carácter en vez de perderlo. Como pasa con esos muebles heredados que, cuanto más uso tienen, más bonitos se vuelven. La terraza corrida de madera clara, con su mesa larga y sus bancos a juego, funciona como una prolongación natural del salón. Y es que aquí se vive tanto dentro como fuera durante buena parte del año, algo que en el sur cuesta un poco de imaginar, pero que en Escandinavia forma parte del ADN doméstico. El interior de las casas de troncos, entre madera clara y techos blancos En el interior, la casa juega con dos registros de madera que se combinan con muchísimo acierto: los techos abuhardillados, pintados en blanco para ganar luminosidad y las paredes de troncos macizos en su tono miel natural. La estructura de vigas queda vista en toda su altura, lo que aporta una sensación de amplitud muy propia de las cabañas nórdicas contemporáneas. La luz entra y se queda ahí, rebotando entre la madera y el blanco y el resultado es un espacio que respira. El salón se organiza alrededor de una estufa de leña negra, ese punto de encuentro casi ceremonial en cualquier casa nórdica que se precie. El sofá, en boucle color crudo, viene vestido con cojines en verde musgo, uno de esos colores que llevan un par de temporadas ganando terreno en la decoración nórdica y con razón: aporta calidez sin caer en lo empalagoso. La mesa de centro, una pieza escultórica de madera maciza con un diseño casi de ensamblaje visto, resume muy bien el espíritu de toda la casa: funcional, artesanal, con la madera siempre en primer plano. La cocina como corazón de la casa La cocina se abre al salón sin biombos ni tabiques, con mobiliario bajo en tono crema y una encimera y un peto en acero inoxidable que aportan un contrapunto casi industrial frente a tanta madera. Es una fórmula que funciona especialmente bien en las cocinas nórdicas: materiales fríos y prácticos que no compiten con la calidez del entorno, sino que la resaltan, un poco como el metal de una buena olla de cocina de leña. Dormitorios y baños con la misma calma Los dormitorios repiten la fórmula del salón, aunque bajando un punto la intensidad: paredes de troncos, techos inclinados y cabeceros tapizados en verde oliva y crema que vuelven a traer esos colores tierra tan característicos del norte. Los ventanales y las puertas acristaladas conectan las habitaciones con el bosque y las cortinas de lino natural filtran la luz sin bloquearla del todo, dejando ese punto de intimidad sin oscurecer la habitación por completo. En el baño, el lavabo tallado directamente en un bloque de madera maciza es de esos detalles que, la verdad, convierten una casa en algo único. Es una pieza escultórica y funcional a la vez, coherente con el resto de la vivienda hasta en los rincones más pequeños. Se nota que aquí no se ha dejado nada al azar. Un patio como punto de encuentro Toda la casa está pensada para la vida al aire libre: comidas largas en el exterior, mañanas tranquilas con vistas al paisaje y un ritmo de vida marcado por las estaciones más que por el reloj. Es esa idea tan nórdica de que la naturaleza no es un destino al que se viaja, sino parte del día a día, tan presente como el café de la mañana. Lo que nos llevamos de estas casas de troncos No hace falta construir una casa de troncos entera para traer parte de este espíritu a cualquier hogar. Estas son las ideas que más nos han enamorado y que sí se pueden copiar: Preguntas frecuentes sobre las casas de troncos ¿Las casas de troncos son solo para climas fríos?No necesariamente. La madera maciza es un buen aislante térmico, así que funciona bien tanto en climas fríos como templados, aunque sí conviene adaptar el mantenimiento a la humedad de cada zona. ¿Cómo conseguir un efecto similar sin construir con troncos?Con revestimientos de madera natural en paredes o techos, combinados con mobiliario en tonos crudos y textiles de lino o boucle, se consigue una atmósfera muy parecida sin necesidad de una construcción tan específica. ¿Qué mantenimiento necesita la madera sin tratar?Depende de la exposición, pero lo habitual es aplicar aceites o lasures naturales cada pocos años para protegerla de la humedad, dejando que la madera siga envejeciendo a la vista, con todas sus marcas. Fotos propiedad de Fantastic FrankTexto modificado y corregido con IA

The post Casas de troncos: la tradición constructiva nórdica que no pasa de moda first appeared on delikatissen.

Volver a la Portada de Logo Paperblog